quinta-feira, 29 de dezembro de 2011

O Congresso dos EUA, antro de corrupção; em esp


Clase breve sobre democracia. Estudio de caso: ¿cómo funciona el órgano supremo de la soberanía popular en el país capitalista más  importante del mundo? Especialmente útil para jóvenes (y también viejos) politólogos, opinólogos y publicistas de las bondades de la "democracia norteamericana". Se ruega tomar nota y no olvidar, ¡por favor!.



Lobbistas de Estados Unidos compraron el Congreso
por Lindsay Renick Mayer
(Red Voltaire | California (EEUU) | 5 de junio de 2011)

Si por un lado el Congreso de los Estados Unidos da esa imagen de institución democrática, por otro lado se trata de una de las instituciones más corruptas del planeta y la justicia parece estar incapacitada a frenar esto a nivel penal. Es con toda legalidad que grupos especiales, más conocidos como lobbies, los cuales han gastado 32,523 dólares por cada día de convocatoria del Congreso y por congresista para comprar sus votos. Esto que puede ser juzgado como siendo ... (clic abajo en Más información)
una actividad criminal en diversas partes del mundo, es admitido como un simple business en los EEUU, el país que rechaza la noción de interés general y funda su representación parlamentaria en coaliciones de intereses particulares.
Los «intereses especiales» [eufemismo que designa a los grupos de presión que influyen en los poderes públicos de Estados Unidos: Congreso, Casa Blanca y Poder Judicial] pagaron 3.2 mil millones de dólares a los lobbystas de Washington en 2008, más que en cualquier otro año estudiado, informó el Centro para la Responsabilidad Política. El aumento fue de 13,7 por ciento respecto a 2007, que a su vez había superado el 7,7 por ciento de incremento con respecto al 2006.
El Centro calcula que los grupos de interés gastaron 17.4 millones de dólares diarios en cabildeo por cada jornada en que hubo sesión del Congreso en 2008, o 32,523 dólares diarios por legislador. Sheila Krumholz, directora del Centro, dijo: «El gobierno federal está asignando miles de millones de dólares cada día y esto significa un trabajo seguro para los cabilderos capaces de ayudar a conseguir un pedazo de la torta a las corporaciones y a las industrias».
El grupo de intereses de la «industria de salud» gastó más que cualquier otro sector económico en cabildeo federal. Su «inversión» de 478.5 millones de dólares les garantizaron la corona por tercer año consecutivo, por encima del sector financiero, aseguradoras y bienes raíces, que desembolsó 453.5 millones de dólares en sus actividades de lobby. La industria de productos farmacéuticos/salud contribuyó con 230.9 millones de dólares, elevando su total para los últimos 11 años por encima de 1.6 mil millones de dólares.
El segundo mayor gastador de dinero en lobby entre las corporaciones durante 2008 fue el rentable sector de las empresas eléctricas, que pagó 156.7 millones de dólares en cabildeo, seguidas por los seguros, que gastaron 153.2 millones, y el petróleo y gas, que pagaron a los lobbystas 133.2 millones. Los grupos pro israelíes, las empresas de transformación de alimentos y la industria del petróleo y gas fueron quienes más aumentaron el porcentaje de sus gastos en cabildeo entre 2007 y 2008.
Las finanzas, seguros e inmobiliarias estuvieron compitiendo para conseguir del Congreso un buen pedazo del paquete de ayuda urgente de 700 mil millones de dólares aprobado a fines del año 2008. La mayoría de las compañías que redujeron el cabildeo son aquellas que se declararon la quiebra o cuyo control fue asumido por el gobierno federal y todas juntas paralizaron sus operaciones de cabildeo. «Aunque algunos intereses financieros, de seguros y de propiedad inmobiliaria se retiraron el año pasado, todavía manejaron más de 450 millones de dólares gastados como sector para cabildear por políticas de mercado. Ese dinero puede comprar mucha influencia, y es una fracción de lo que a cambio el sector financiero está cosechando con el programa de ayuda urgente del gobierno», dijo Krumholz.
Los negocios, asociaciones y coaliciones de propiedad inmobiliaria están entre las organizaciones ascendentes en la rampa de los mayores gastos de cabildeo de 2008. La Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios aumentó el gasto en un 25%, de 13.9 a 17.3 millones de dólares. La Asociación Americana de Banqueros gastó 9.1 millones de dólares en 2008, con un aumento del 47%respecto a 2007. Otros grupos industriales que pagaron más en 2008 incluyen al Consejo Privado de la Equidad, la Asociación de Banqueros Hipotecarios de EEUU y la Mesa Redonda de Servicios Financieros.
La Cámara de Comercio de EEUU siguió siendo el gastador Nº 1 de dinero en lobbys en 2008, pagando casi 92 millones, más de 350,000 dólares por cada día laborable, con un aumento del 73 por ciento comparado con el año 2007, en gestiones a favor de los intereses de sus miembros. Las asociaciones pro empresariales en conjunto aumentaron su gasto en cabildeo en un 47% entre 2007 y 2008.
Según los registros del gasto en lobbies, algunas industrias hicieron recortes severos y pusieron freno al dispendio, pero no interrumpieron la práctica. Las compañías automotrices disminuyeron en 7,6 por ciento la cantidad que pagaron a los cabilderos, desde 70.9 a 65.5 millones de dólares. Este fue un gran cambio con respecto a años anteriores; los fabricantes y distribuidores de automóviles aumentaron su gasto en cabildeo en 21% entre 2006 y 2007. Entre 2007 y 2008, la Alianza de Fabricantes de Automóviles, cuyos «Tres Grandes de Detroit» (General Motors, Ford y Chrysler) atestiguaron ante el Congreso para pedir ayuda el año 2008, rebajó en un 43%su cabildeo conocido, de 12.8 a 7.3 millones de dólares.
Entre los Tres Grandes, solamente la Ford aumentó sus esfuerzos en lobbys, aunque no mucho: de 7.1 a 77 millones, un 8%.
Entre las empresas de lobby de Washington, Patton Boggs (que significa «volando muy alto») divulgó sus ingresos, los más elevados registrados en cabildeo por quinto año consecutivo: 41.9 millones de dólares, con un aumento de más del 20% con respecto a 2006.
Entre los clientes más lucrativos de la empresa figuran la financiera privada Cerberus Capital Management, el fabricante de dulces y alimentos para animales Marte, el grupo de comunicaciones Verizon, los fabricantes farmacéuticos Bristol-Myers Squibb y Roche y la Asociación Americana para la Justicia (llamada antes Asociación de Abogados Litigantes de EEUU).

Actualización de Lindsay Renick Mayer (de Open Secrets.org)
Parece un anuncio clasificado: ¿«Despedido y buscando trabajo? ¡La industria del lobby lo necesita!» Desde que publicamos esta historia en OpenSecrets.org en enero de 2008, sólo la industria del cabildeo ha continuado creciendo, incluso mientras otras industrias han continuado encogiéndose a través del país, llevando al desempleo a centenares de miles de estadounidenses. Este crecimiento se podría atribuir en parte a la economía en sí misma, porque muchos ejecutivos están buscando una cierta ayuda del gobierno para mantener a flote sus negocios. Otros, simplemente están sacando ventajas de las oportunidades que presenta la crecida de los paquetes del gobierno. Pero mientras exista un gobierno federal dispensando fondos, los cabilderos gastarán cada vez más anualmente en seducir a sus clientes que fabrican leyes.
Año tras año vemos incrementos efectivos en los gastos de lobbies, más del 100% en la última década, y la ráfaga de actividad durante los primeros tres meses de 2009 indica que la tendencia no acabará en un futuro cercano. De acuerdo con los expedientes de la Oficina de Registros Públicos del Senado, el independiente Centro para una Política Receptiva (CRP, su sigla en inglés) encontró precisamente eso entre enero y marzo: un crecimiento leve del cabildeo comparado con el mismo período del año anterior, de por lo menos 2.4 millones de dólares. Las uniones, organizaciones y compañías pagaron por lo menos 799.7 millones de dólares en lo que va de este año en mandar vendedores ambulantes de influencia al Congreso de los Estados Unidos, en comparación con 797.2 millones de dólares gastados durante el mismo trimestre de 2008.
Esto puede parecer un pequeño aumento comparado con los miles de millones gastados cada año en esta actividad, pero en una época de turbulencia económica constituye una fuerte corriente de ingresos para una sola industria. Dicho esto, las industrias que aparecen en la mayoría de los titulares relacionados con la ayuda, sea porque han pedido o recibido fondos del gobierno federal, realmente disminuyeron la cantidad gastada en cabildeo en los primeros tres meses de 2009 comparados con 2008.
Los beneficiarios del dinero en efectivo repartido por el programa de rescate de activos financieros del gobierno federal (Troubled Asset Relief Program, TARP, literalmente «Programa de Alivio para los Activos en Problemas») distribuyeron menos dinero entre los cabilderos que en cualquier trimestre de 2008, quizás en parte porque hicieron frente a nuevas reglas que restringían su contactos de lobby con los funcionarios públicos respecto al programa de ayuda urgente.
El CRP encontró que los beneficiarios del TARP han gastado 13,9 millones de dólares en cabildeo hasta el momento este año, comparados con los 20.2 millones desembolsados entre enero y marzo del año pasado y los 17.8 millones del último trimestre de 2008. Con el gobierno repartiendo hacia fuera cientos de miles de millones de dólares, estas sumas resultan pálidas respecto a las ventajas que están cosechando las corporaciones.
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 Fuentes:
Open Secrets.org, “Washington Lobbying Grew to $3.2 Billion Last Year, Despite Economy”, por Lindsay Renick Mayer Center for Responsive Politics.

Para conocer más acerca de cómo legislan los cabilderos en EEUU y sobre el tráfico de influencia, consultar el blog del CRP en http://www.opensecrets.org/news/.
Estudiantes investigadores: Alan Grady y Leora Johnson.
Evaluador académico: John Kramer, Ph.D., Sonoma State University.
Lindsay Renick Mayer (Open Secrets.org) y Center for Responsive Politics.

Dependência total da agricultura: rumo à privativação das sementes; em fr.

Pour les agriculteurs, ressemer sa propre récolte sera interdit ou taxé



Le texte relatif aux "certificats d'obtention végétale" a pour objectif d'instaurer le versement d'une redevance pour l'utilisation des semences, déjà appliqué pour la culture du blé tendre.
Le texte relatif aux "certificats d'obtention végétale" a pour objectif d'instaurer le versement d'une redevance pour l'utilisation des semences, déjà appliqué pour la culture du blé tendre.AFP/MYCHELE DANIAU

Dans le champ de l'agriculture, l'usage libre et gratuit des graines ne sera bientôt plus qu'un doux souvenir rappelant des méthodes paysannes d'un autre temps. Surnommées "semences de ferme", ces graines étaient jusqu'alors sélectionnées par les agriculteurs au sein de leurs propres récoltes et replantées l'année suivante.

Depuis plusieurs décennies, ces pratiques n'allaient déjà plus de soi lorsque ces semences étaient protégées par un Certificat d'obtention végétale (COV) à savoir le droit de propriété des "obtenteurs" de l'espèce. Ressemer ces graines était théoriquement interdit. Mais cet usage demeurait, dans les faits, largement toléré en France. Il est désormais strictement réglementé par une proposition de loi UMP adoptée lundi 28 novembre par le Parlement.
"Sur les quelque 5 000 variétés de plantes cultivées dans le commerce, 1 600 sont protégées par un COV. Ces dernières représentent 99 % des variétés cultivées par les agriculteurs", explique Delphine Guey, du Groupement national interprofessionnel des semences (GNIS). Or, environ la moitié des céréales cultivées étaient jusqu'ici ressemées par les agriculteurs, selon la CNDSF (Coordination nationale pour la défense des semences fermières). Presque toujours illégalement, donc. Mais le temps de "l'incertitude juridique" semble révolu : pour le ministre de l'agriculture, Bruno Le Maire, ces semences "ne peuvent pas être libres de droit, comme elles le sont aujourd'hui".
  • Ce qui change
En fait, la proposition de loi du sénateur UMP Christian Demuynck transpose un règlement européen de 1994 sur la protection des obtentions végétales, jusqu'ici nullement en vigueur en France. Conséquence : les semences de ferme, jusqu'ici tolérées, sont désormais légalisées... à condition de verser une "rémunération aux titulaires des COV" – à savoir aux entreprises de semenciers , "afin que soit poursuivi le financement des efforts de recherche et que les ressources génétiques continuent d'être améliorées", dit le texte de loi. En sont exemptés les petits agriculteurs produisant moins de 92 tonnes de céréales.
Depuis 2001, cette taxe est appliquée pour une seule espèce : le blé tendre. Nommée "contribution volontaire obligatoire", elle est empochée par l'interprofession des semenciers. L'agriculteur doit payer 50 centimes par tonne de blé lors de la livraison de sa récolte. Ce système devrait donc être étendu à 21 espèces, dont la liste reste ouverte, assure Xavier Beulin, président de la FNSEA (Fédération nationale des syndicats d'exploitants agricoles), sur le site du syndicat.
En somme, pour Guy Kastler, délégué général du réseau Semences paysannes et membre de la Confédération paysanne, "pour la moitié des espèces cultivées – le soja, les fruits, les légumes… –, il est interdit de réutiliser ses propres graines, et pour l'autre moitié – céréales et plantes fourragères , il faut payer pour ressemer."
  • Vers une privatisation des semences ?
Plusieurs associations écologistes et paysannes craignent ainsi une mainmise accrue de la filière semencière sur l'accès aux graines, via un droit de propriété étendu aux récoltes et aux graines qui en sont issues. Avec la taxe, "même les agriculteurs qui se passent des semences commerciales doivent payer pour ces semences", déplore Guy Kastler. Le militant redoute que la part des semences de ferme ne s'amenuise, à mesure que ces dernières deviennent plus chères et donc moins intéressantes pour l'agriculteur. Entre cette taxe et l'interdiction de ressemer ses propres graines, l'agriculteur est de plus en plus incité, non plus à produire, mais à acheter ses semences. D'où la crainte d'une dépendance accrue aux entreprises semencières.
Mais du point de vue de Xavier Beulin, la contribution de tous à la recherche sur les espèces cultivées se justifie, dans la mesure où même les semences de ferme en sont généralement issues. Dressant un parallèle avec la loi Hadopi visant à "protéger les créateurs" de films et de musique, le président de la FNSEA estime qu'il est "normal que [ceux qui utilisent des semences fermières] participent aussi au financement de la création variétale, puisqu'ils en bénéficient". Opposé à cet argumentaire, le syndicat Coordination rurale relève sur son site que Xavier Beulin n'est pas seulement à la tête du premier syndicat agricole. Il dirige aussi le groupe Sofiprotéol, "qui détient des participations dans plusieurs grands groupes semenciers français (Euralis Semences, Limagrain...)".
  • Vers une perte de biodiversité ?
Autre crainte : l'impact de cette mesure sur la diversité agricole. Certes, ressemer une même variété – presque toujours issue de la recherche – n'accroît pas, a priori, la biodiversité. D'autant que "pour les grandes cultures, aucune variété utilisée n'est le fruit d'une conservation ancestrale ; toutes ont été développées grâce à la création variétale", souligne Xavier Beulin.
Toutefois, ressemer sa récolte peut entraîner des variations dans l'espèce, et donc favoriser cette biodiversité, nuance Guy Kastler. "Des caractères nouveaux apparaissent, permettant à la plante d'être mieux adaptée au sol, au climat, aux conditions locales. Il est alors possible de réduire les engrais et les pesticides. A l'inverse, les semenciers adaptent les plantes aux engrais et aux pesticides, qui sont partout les mêmes." Ils tendraient donc plutôt à créer de l'uniformité dans les plantes, où qu'elles soient cultivées.
  • Vers le régime du brevet ?
Le COV est, en France, une alternative au brevet sur le vivant, en vigueur aux Etats-Unis par exemple. Ce droit de propriété intellectuelle est détenu par les entreprises ayant obtenu, par la recherche, les espèces cultivées, et qui jouissent donc du monopole de la vente des semences de cette espèce avant qu'elle ne tombe dans le domaine public – comme c'est le cas d'environ 450 d'entre elles en France. D'aucuns, comme Guy Kastler, craignent un glissement vers ce régime du brevet, en limitant le droit des agriculteurs d'utiliser librement les semences protégées.
Toutefois, à la différence du COV, le brevet interdit complètement aux agriculteurs de ressemer leur récolte, indemnités ou pas, note Delphine Guey. C'est le cas des variétés OGM de la firme américaine Monsanto qui, selon Marie-Monique Robin dans le documentaire Le Monde selon Monsanto, a même créé une sorte de "police des semences" spécialisée dans la traque des agriculteurs semant ou échangeant illégalement les graines qu'ils récoltent.
Autre différence avec le brevet, le COV permet aux obtenteurs d'utiliser librement une variété protégée pour utiliser ses ressources génétiques et en sélectionner de nouvelles. Ainsi, travailler sur un gène d'une espèce ne permet pas de la breveter et donc de se l'approprier totalement. Une distinction qui a permis, selon Delphine Guey, de préserver une diversité d'entreprises semencières françaises. Et donc de laisser aux agriculteurs un plus ample choix d'espèces à leur disposition. Toutefois, si le brevet des espèces vivantes n'est pas de mise en France, le brevetage des gènes des plantes y est, lui, de plus en plus pratiqué.
Angela Bolis

quarta-feira, 28 de dezembro de 2011

Gandhi a serviço do Império? de Domenico Losurdo

De Attilio Boron:
Hola, comparto con ustedes una excelente reseña del libro del filósofo italiano Doménico Losurdo, que revela algunas facetas desconocidas del fundador de la India moderna, el Mahatma Gandhi. El texto reabre una viejísima discusión sobre la "no violencia", el Estado y el poder. Vale además por las referencias que pueden hacerse, aparte de las que hace Losurdo, a la política actual.




Reseña “La cultura de la no violencia”, de Domenico Losurdo

"Gandhi al servicio del imperio"

Pascual Serrano/Le Monde Diplomatique

Después de regenerar la figura de Stalin (Stalin. Historia y crítica de una leyenda negra, El Viejo Topo), el filósofo italiano Domenico Losurdo vuelve a sacudir con su irreverencia impecablemente documentada y argumentada los patrones históricos preestablecidos, ahora desmitificando la figura de Gandhi. Para comenzar deja en evidencia ese manido recurso de quienes dicen estar en contra de todo tipo de violencia, Losurdo comparte una tesis ya defendida por Alfonso Sastre según la cual si renegamos de la violencia de todo Estado es que negamos del Estado y si denunciamos la violencia de todos los movimientos y organizaciones no estatales estamos solo condenando al más débil. Su objetivo con este libro será “mostrar los dilemas, 'traiciones' decepciones y auténticas tragedias con que ha tropezado el movimiento inspirado en el ideal de la no violencia”. Así, Losurdo desmonta el mito pacifista de Gandhi y repasa el compromiso del apóstol indio con el reclutamiento de ciudadanos de su país para el ejército británico en la Primera Guerra Mundial, incluso su iniciativa de unirse a los británicos en sus acciones armadas para sofocar los levantamientos de las colonias zulús en África, lo que muestra que ni era tan pacífico ni tan rebelde contra la metrópoli. Ya desde su presencia en Sudáfrica, el objetivo de Gandhi era incorporar a los indios en el grupo social de la élite blanca más que combatir el racismo, como bien muestra el autor en las citas que reproduce de los textos de Gandhi. (clic abajo en Más información)
Frente a una violencia revolucionaria, reivindicada por Marx, Engels o Lenin, que se enfrenta a la explotación y que condena la Primera Guerra Mundial al considerarla como una matanza de trabajadores contra trabajadores, Gandhi busca el reconocimiento del fuerte poniéndose de su lado. Es lo que Losurdo presenta como la dicotomía cooptación/emancipación. Gandhi, en un primer momento, junto con los laboristas ingleses e italianos, “reivindica la cooptación de la clase obrera en la clase dominante en Occidente, aunque ello signifique avalar guerras y violencias sangrientas en perjuicio de los pueblos coloniales. Una postura que Engels y las corrientes más radicales del movimiento socialista rechazan de lleno”. Una vez comprobado que su estrategia no sirvió y el imperio británico sigue humillando y marginando a sus compatriotas comienza a enfrentarse a la opresión de la raza blanca, condena la industrialización occidental, reivindica la superioridad moral de la India (ahimsa), presenta a Dios de su parte y termina liderando un nacionalismo religioso. De este modo Gandhi incorpora el martirio en su forma de lucha (“Quién pierda su vida, la ganará y quien intente salvarla, la perderá”). Mientras que el partido de Lenin lucha con la convicción de actuar en consonancia con la irresistible corriente de la historia, en el partido de Gandhi está convencido de poseer la ayuda divina. Tal y como sucede con los feyahidines, la violencia/no violencia de la lucha de Gandhi es, ante todo, una misión moral que se verá premiada con la salvación eterna. Política y religión irán indisolublemente unidas. Su carisma y heroísmo será su principal patrimonio que le legitima como líder, de ahí la conmoción social que provocan sus ayunos de protesta. (clic en Más información para continuar)
No acaban aquí la revelaciones audaces de Losurdo sobre Gandhi, encontraremos el ruralismo fascista del líder indio que le lleva a simpatizar con Mussolini (“salvador de la nueva Italia”, “muchas de sus reformas me atraen”) y sus agresiones a Abisinia y Etiopía (“sólo puedo rezar y confiar en que haya paz”). Más tarde se verá su indecisión a apoyar a los aliados contra el nazismo (“no deseo la derrota de Gran Bretaña, pero tampoco la derrota de los alemanes”, ”Roosevelt y Churchill son tan criminales como Hitler y Mussolini”).

Losurdo denuncia que los constructores de las historia “han erigido al líder indio en apóstol y mártir de la no violencia frente a los héroes de los movimientos revolucionarios por la emancipación de los pueblos coloniales; y así, inopinadamente, Gandhi se convierte en la antítesis de Mao, Ho Chi Minh, Castro y Arafat”.

Otro mito que desmonta Losurdo es la supuesta eficacia de la “no violencia” de Gandhi en el logro de la independencia de la India. Al fin y al cabo la descolonización de la India se hizo en pleno proceso de descolonización mundial con un imperio británico agotado por la guerra mundial, incluso Irlanda mediante su sangrienta guerra logró la independencia veinticinco años antes. El miedo a repetir esa experiencia, en opinión de Losurdo, es lo que hizo a Inglaterra reconocer la independencia de la India.

No es Gandhi el único “pacifista” que Losurdo desmitifica, también explica cómo Hannah Arendt aplica diferente tabla de medir a la violencia judía contra el nazismo y la de los pueblos coloniales y los negros contra sus opresores.

Otro líder de la no violencia cuya trayectoria ha sido tergiversada por la historia es Martin Luther King. Según nuestro autor, la ideología dominante elogia y canoniza al primer King, al que aspira a conseguir que los negros sean partícipes del “sueño americano”, pero condena al olvido al líder afroamericano que condena el racismo blanco de Estados Unidos y la guerra colonial de Vietnam y expresa su admiración por líderes negros comunistas.

Para terminar, Losurdo destapa la farsa en torno al depositario de la herencia pacifista de Gandhi, el Dalai Lama. Mientras se nos presenta el budismo y los monjes tibetanos como sinónimo de no violencia y al comunismo como sinónimo de expansionismo y violencia, Losurdo destapará el pasado de genocidio y exterminio a manos del V Dalai Lama, la teocracia feudal con la que dominaron el Tibet, los grupos tibetanos adiestrados, armados y equipados con material bélico de Washington, el racismo y las vocaciones de limpieza étnica de los Dalai Lama, el culto que el Tercer Reich reservaba al Tíbet.

El repaso de estos falsos mitos promovidos por el poder, que tiene como estrategia presentar a los rivales de Occidente como la reencarnación de la violencia y a sus amigos, como los nuevos Gandhis, lleva a Losurdo a denunciar las nuevas políticas de subversión y manipulación de la opinión pública internacional a través de las denominadas “revoluciones de colores”. Es decir, promover rebeliones artificiales mediante el odio religioso, étnico o cultural; financiar grupos minoritarios que activen estas maniobras, magnificar su apoyo popular en los medios de comunicación y establecer paralelismos entre sus líderes y los mitos no violentos consolidados por la manipulación de la historia. Así, la “no violencia”, antes arma de los débiles, se transforma en un arma más a disposición de los poderosos y prepotentes que, incluso desde fuera de la ONU, están decididos a imponer la voluntad del más fuerte. Ahora la proclamación del ideal de no violencia coincide con la apoteosis de Occidente, que se erige en garante de la conciencia moral de la humanidad y se considera autorizado a provocar desestabilizaciones y golpes de estado.

Losurdo, Domenico. “La cultura de la no violencia”. Península. 2011. Traducción de Helena Aguilà

Em vez de "propriedade intelectual", "bem comum"; em esp

La revolución cultural del procomún

Libros, discos y festivales dan cuerpo a una teoría que cuestiona la propiedad intelectual y considera las obras de creación bienes pertenecientes a la comunidad

ANTONIO FRAGUAS | Madrid 28/12/2011
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Bibliotecas virtuales, elepés, películas, festivales... proyectos y obras de arte que son de todos y de nadie. Al menos eso es lo que propugna la doctrina del procomún, una teoría sobre la que desde hace años se reflexiona en los llamados laboratorios de cultura digital (entre otros el Medialab-Prado en Madrid, el CCCB Lab y Platoniq, en Barcelona, ColaBoraBora, en Bilbao, o el museo Reina Sofía). Los frutos de esa reflexión son ya tangibles. Frutos como Bookcamping, Fundación Robo, Traficantes de Sueños, el festival Zemos98... El concepto de procomún, además, explica buena parte de las actitudes del 15-M y de las acciones de protesta contra la llamada ley Sinde.
Puesto al día por la estadounidense Elinor Ostrom (Nobel de Economía 2009), el término se refiere a los bienes que son de todos, no confundir con bienes públicos (del Estado). Para sus defensores son procomunes, entre otros, el aire, el agua, el conocimiento científico, el software y, también, las obras culturales... De la mano del mundo digital este nuevo paradigma está colonizando el ecosistema de la gestión cultural (pública y privada).
"El procomún está de moda. Para lo bueno y para lo malo. El mercado ya ha entendido que compartir y remezclar son dos palabras que los usuarios han adoptado y ya lo está fagocitando. Por eso hay que defender los proyectos en los que compartir tenga un interés político o social", señalan desde Sevilla, Sofía Coca, Felipe G. Gil y Pedro Jiménez que cada año trabajan para ofrecer, en marzo, el Festival Internacional Zemos98.
"La digitalización de la cultura ha provocado cambios inesperados para muchos. Sobre todo para el viejo modelo de industria cultural. Sin embargo por nuestro festival han pasado cientos de artistas, activistas, educadores... casi todos comparten la necesidad de generar espacios comunitarios donde compartir ideas, metodologías, procesos...", añaden.
Las licencias alternativas al copyright (el Creative Commons y el movimiento copyleft, más conocidos por el gran público) son solo un aspecto del procomún. Un término, por cierto, que existe en castellano desde hace siglos: "figuraba en el diccionario de Nebrija", asegura Antonio Lafuente, responsable del Laboratorio del Procomún del Medialab-Prado (medialab-prado.es) una institución financiada por el Ayuntamiento de Madrid (PP), en la que investigan "académicos y activistas" de diversos campos: biólogos, antropólogos, gestores culturales, hackers, juristas.... Los valedores de esta teoría van un paso más allá respecto a la creación: el creador debe devolver su obra a los demás, es lo que denominan retorno social.
"Para que a alguien creativo se le ocurra algo ha tenido que leer un montón de cosas, participar en seminarios, visitar exposiciones... hay una atmósfera cultural que es el fundamento para que pueda generarse la creatividad. Además se necesita una infraestructura: bibliotecas, transportes, canales de acceso... Hay una dimensión en la creación que es procomunal: por eso es absurdo es que alguien al que se le ocurre algo le den la propiedad en exclusiva por ni se sabe cuántos años y que la pueda transmitir a sus hijos", afirma Lafuente. Este investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC reconoce que les han colgado las etiquetas de anarquistas, comunistas...
Con las premisas del procomún funciona, por ejemplo, Bookcamping (bookcamping.cc), una biblioteca en Internet: "En ella cualquiera puede colgar libros, vídeos y audios con licencias abiertas: tienen derecho de autor pero su difusión está autorizada", señala Jessica Romero, una de sus impulsoras. Bookcamping surge en el torbellino del 15-M, al grito de "si no quieres ser como ellos, lee". El proyecto pone en contacto a editores, autores, libreros...: "Queremos mostrar que hay otras formas de hacer cultura y de editar libros. El caso de Lucía Etxebarría es paradigmático, se queja de lo poco que gana con cada libro al tener que pagar a gestores y a agentes: eso muestra que el discurso habitual sobre la propiedad intelectual no defiende al creador, sino a la industria. Hay que replantear los procesos de producción. Como en la música: los músicos ya no viven de la venta de productos, sino de los conciertos".
En esta línea ahondaba en verano Daniel Alonso del grupo sevillano Pony Bravo: "Se puede funcionar. Con esta filosofía compartimos nuestros discos en formato mp3. Hemos montado sellos y tenemos gente currando para nosotros. El 80% de nuestros ingresos proviene de los conciertos".
Para financiar algunos de estos proyectos se ha creado Goteo (goteo.org), "una red social de financiación colectiva (aportaciones monetarias) y colaboración distribuida", según se definen en su web. Sobre la vinculación de esta teoría con el mundo de los emprendedores investiga la productora cultural YP (www.ypsite.net) y su proyecto denominado "empresas del procomún", otra muestra de que las ideas, a veces, se convierten en hechos.

Five centuries before Facebook, social media helped bring about the Reformation

Social media in the 16th Century

How Luther went viral

Five centuries before Facebook and the Arab spring, social media helped bring about the Reformation


IT IS a familiar-sounding tale: after decades of simmering discontent a new form of media gives opponents of an authoritarian regime a way to express their views, register their solidarity and co-ordinate their actions. The protesters’ message spreads virally through social networks, making it impossible to suppress and highlighting the extent of public support for revolution. The combination of improved publishing technology and social networks is a catalyst for social change where previous efforts had failed.
That’s what happened in the Arab spring. It’s also what happened during the Reformation, nearly 500 years ago, when Martin Luther and his allies took the new media of their day—pamphlets, ballads and woodcuts—and circulated them through social networks to promote their message of religious reform.
Scholars have long debated the relative importance of printed media, oral transmission and images in rallying popular support for the Reformation. Some have championed the central role of printing, a relatively new technology at the time. Opponents of this view emphasise the importance of preaching and other forms of oral transmission. More recently historians have highlighted the role of media as a means of social signalling and co-ordinating public opinion in the Reformation.
Now the internet offers a new perspective on this long-running debate, namely that the important factor was not the printing press itself (which had been around since the 1450s), but the wider system of media sharing along social networks—what is called “social media” today. Luther, like the Arab revolutionaries, grasped the dynamics of this new media environment very quickly, and saw how it could spread his message.
New post from Martin Luther
The start of the Reformation is usually dated to Luther’s nailing of his “95 Theses on the Power and Efficacy of Indulgences” to the church door in Wittenberg on October 31st 1517. The “95 Theses” were propositions written in Latin that he wished to discuss, in the academic custom of the day, in an open debate at the university. Luther, then an obscure theologian and minister, was outraged by the behaviour of Johann Tetzel, a Dominican friar who was selling indulgences to raise money to fund the pet project of his boss, Pope Leo X: the reconstruction of St Peter’s Basilica in Rome. Hand over your money, went Tetzel’s sales pitch, and you can ensure that your dead relatives are not stuck in purgatory. This crude commercialisation of the doctrine of indulgences, encapsulated in Tetzel’s slogan—“As soon as the coin in the coffer rings, so the soul from purgatory springs”—was, to Luther, “the pious defrauding of the faithful” and a glaring symptom of the need for broad reform. Pinning a list of propositions to the church door, which doubled as the university notice board, was a standard way to announce a public debate.
Although they were written in Latin, the “95 Theses” caused an immediate stir, first within academic circles in Wittenberg and then farther afield. In December 1517 printed editions of the theses, in the form of pamphlets and broadsheets, appeared simultaneously in Leipzig, Nuremberg and Basel, paid for by Luther’s friends to whom he had sent copies. German translations, which could be read by a wider public than Latin-speaking academics and clergy, soon followed and quickly spread throughout the German-speaking lands. Luther’s friend Friedrich Myconius later wrote that “hardly 14 days had passed when these propositions were known throughout Germany and within four weeks almost all of Christendom was familiar with them.”
The unintentional but rapid spread of the “95 Theses” alerted Luther to the way in which media passed from one person to another could quickly reach a wide audience. “They are printed and circulated far beyond my expectation,” he wrote in March 1518 to a publisher in Nuremberg who had published a German translation of the theses. But writing in scholarly Latin and then translating it into German was not the best way to address the wider public. Luther wrote that he “should have spoken far differently and more distinctly had I known what was going to happen.” For the publication later that month of his “Sermon on Indulgences and Grace”, he switched to German, avoiding regional vocabulary to ensure that his words were intelligible from the Rhineland to Saxony. The pamphlet, an instant hit, is regarded by many as the true starting point of the Reformation.

Mubarak and Leo X, the anciens régimes
The media environment that Luther had shown himself so adept at managing had much in common with today’s online ecosystem of blogs, social networks and discussion threads. It was a decentralised system whose participants took care of distribution, deciding collectively which messages to amplify through sharing and recommendation. Modern media theorists refer to participants in such systems as a “networked public”, rather than an “audience”, since they do more than just consume information. Luther would pass the text of a new pamphlet to a friendly printer (no money changed hands) and then wait for it to ripple through the network of printing centres across Germany.
Unlike larger books, which took weeks or months to produce, a pamphlet could be printed in a day or two. Copies of the initial edition, which cost about the same as a chicken, would first spread throughout the town where it was printed. Luther’s sympathisers recommended it to their friends. Booksellers promoted it and itinerant colporteurs hawked it. Travelling merchants, traders and preachers would then carry copies to other towns, and if they sparked sufficient interest, local printers would quickly produce their own editions, in batches of 1,000 or so, in the hope of cashing in on the buzz. A popular pamphlet would thus spread quickly without its author’s involvement.
As with “Likes” and retweets today, the number of reprints serves as an indicator of a given item’s popularity. Luther’s pamphlets were the most sought after; a contemporary remarked that they “were not so much sold as seized”. His first pamphlet written in German, the “Sermon on Indulgences and Grace”, was reprinted 14 times in 1518 alone, in print runs of at least 1,000 copies each time. Of the 6,000 different pamphlets that were published in German-speaking lands between 1520 and 1526, some 1,700 were editions of a few dozen works by Luther. In all, some 6m-7m pamphlets were printed in the first decade of the Reformation, more than a quarter of them Luther’s.
Although Luther was the most prolific and popular author, there were many others on both sides of the debate. Tetzel, the indulgence-seller, was one of the first to respond to him in print, firing back with his own collection of theses. Others embraced the new pamphlet format to weigh in on the merits of Luther’s arguments, both for and against, like argumentative bloggers. Sylvester Mazzolini defended the pope against Luther in his “Dialogue Against the Presumptuous Theses of Martin Luther”. He called Luther “a leper with a brain of brass and a nose of iron” and dismissed his arguments on the basis of papal infallibility. Luther, who refused to let any challenge go unanswered, took a mere two days to produce his own pamphlet in response, giving as good as he got. “I am sorry now that I despised Tetzel,” he wrote. “Ridiculous as he was, he was more acute than you. You cite no scripture. You give no reasons.”
Being able to follow and discuss such back-and-forth exchanges of views, in which each author quoted his opponent’s words in order to dispute them, gave people a thrilling and unprecedented sense of participation in a vast, distributed debate. Arguments in their own social circles about the merits of Luther’s views could be seen as part of a far wider discourse, both spoken and printed. Many pamphlets called upon the reader to discuss their contents with others and read them aloud to the illiterate. People read and discussed pamphlets at home with their families, in groups with their friends, and in inns and taverns. Luther’s pamphlets were read out at spinning bees in Saxony and in bakeries in Tyrol. In some cases entire guilds of weavers or leather-workers in particular towns declared themselves supporters of the Reformation, indicating that Luther’s ideas were being propagated in the workplace. One observer remarked in 1523 that better sermons could be heard in the inns of Ulm than in its churches, and in Basel in 1524 there were complaints about people preaching from books and pamphlets in the town’s taverns. Contributors to the debate ranged from the English king Henry VIII, whose treatise attacking Luther (co-written with Thomas More) earned him the title “Defender of the Faith” from the pope, to Hans Sachs, a shoemaker from Nuremberg who wrote a series of hugely popular songs in support of Luther.
A multimedia campaign
It was not just words that travelled along the social networks of the Reformation era, but music and images too. The news ballad, like the pamphlet, was a relatively new form of media. It set a poetic and often exaggerated description of contemporary events to a familiar tune so that it could be easily learned, sung and taught to others. News ballads were often “contrafacta” that deliberately mashed up a pious melody with secular or even profane lyrics. They were distributed in the form of printed lyric sheets, with a note to indicate which tune they should be sung to. Once learned they could spread even among the illiterate through the practice of communal singing.
Both reformers and Catholics used this new form to spread information and attack their enemies. “We are Starting to Sing a New Song”, Luther’s first venture into the news-ballad genre, told the story of two monks who had been executed in Brussels in 1523 after refusing to recant their Lutheran beliefs. Luther’s enemies denounced him as the Antichrist in song, while his supporters did the same for the pope and insulted Catholic theologians (“Goat, desist with your bleating”, one of them was admonished). Luther himself is thought to have been the author of “Now We Drive Out the Pope”, a parody of a folk song called “Now We Drive Out Winter”, whose tune it borrowed:

  • Now we drive out the pope 
  • from Christ’s church and God’s house. 
  • Therein he has reigned in a deadly fashion 
  • and has seduced uncountably many souls. 
  • Now move along, you damned son, 
  • you Whore of Babylon. You are the abomination and the Antichrist, 
  • full of lies, death and cunning.

Woodcuts were another form of propaganda. The combination of bold graphics with a smattering of text, printed as a broadsheet, could convey messages to the illiterate or semi-literate and serve as a visual aid for preachers. Luther remarked that “without images we can neither think nor understand anything.” Some religious woodcuts were elaborate, with complex allusions and layers of meaning that would only have been apparent to the well-educated. “Passional Christi und Antichristi”, for example, was a series of images contrasting the piety of Christ with the decadence and corruption of the pope. Some were astonishingly crude and graphic, such as “The Origin of the Monks” (see picture), showing three devils excreting a pile of monks. The best of them were produced by Luther’s friend Lucas Cranach. Luther’s opponents responded with woodcuts of their own: “Luther’s Game of Heresy” (see beginning of this article) depicts him boiling up a stew with the help of three devils, producing fumes from the pot labelled falsehood, pride, envy, heresy and so forth.
Amid the barrage of pamphlets, ballads and woodcuts, public opinion was clearly moving in Luther’s favour. “Idle chatter and inappropriate books” were corrupting the people, fretted one bishop. “Daily there is a veritable downpour of Lutheran tracts in German and Latin…nothing is sold here except the tracts of Luther,” lamented Aleander, Leo X’s envoy to Germany, in 1521. Most of the 60 or so clerics who rallied to the pope’s defence did so in academic and impenetrable Latin, the traditional language of theology, rather than in German. Where Luther’s works spread like wildfire, their pamphlets fizzled. Attempts at censorship failed, too. Printers in Leipzig were banned from publishing or selling anything by Luther or his allies, but material printed elsewhere still flowed into the city. The city council complained to the Duke of Saxony that printers faced losing “house, home, and all their livelihood” because “that which one would gladly sell, and for which there is demand, they are not allowed to have or sell.” What they had was lots of Catholic pamphlets, “but what they have in over-abundance is desired by no one and cannot even be given away.”
Luther’s enemies likened the spread of his ideas to a sickness. The papal bull threatening Luther with excommunication in 1520 said its aim was “to cut off the advance of this plague and cancerous disease so it will not spread any further”. The Edict of Worms in 1521 warned that the spread of Luther’s message had to be prevented, otherwise “the whole German nation, and later all other nations, will be infected by this same disorder.” But it was too late—the infection had taken hold in Germany and beyond. To use the modern idiom, Luther’s message had gone viral.
From Wittenberg to Facebook
In the early years of the Reformation expressing support for Luther’s views, through preaching, recommending a pamphlet or singing a news ballad directed at the pope, was dangerous. By stamping out isolated outbreaks of opposition swiftly, autocratic regimes discourage their opponents from speaking out and linking up. A collective-action problem thus arises when people are dissatisfied, but are unsure how widely their dissatisfaction is shared, as Zeynep Tufekci, a sociologist at the University of North Carolina, has observed in connection with the Arab spring. The dictatorships in Egypt and Tunisia, she argues, survived for as long as they did because although many people deeply disliked those regimes, they could not be sure others felt the same way. Amid the outbreaks of unrest in early 2011, however, social-media websites enabled lots of people to signal their preferences en masse to their peers very quickly, in an “informational cascade” that created momentum for further action.

Where monks came from, in the Lutherans’ view
The same thing happened in the Reformation. The surge in the popularity of pamphlets in 1523-24, the vast majority of them in favour of reform, served as a collective signalling mechanism. As Andrew Pettegree, an expert on the Reformation at St Andrew’s University, puts it in “Reformation and the Culture of Persuasion”, “It was the superabundance, the cascade of titles, that created the impression of an overwhelming tide, an unstoppable movement of opinion…Pamphlets and their purchasers had together created the impression of irresistible force.” Although Luther had been declared a heretic in 1521, and owning or reading his works was banned by the church, the extent of local political and popular support for Luther meant he escaped execution and the Reformation became established in much of Germany.
Modern society tends to regard itself as somehow better than previous ones, and technological advance reinforces that sense of superiority. But history teaches us that there is nothing new under the sun. Robert Darnton, an historian at Harvard University, who has studied information-sharing networks in pre-revolutionary France, argues that “the marvels of communication technology in the present have produced a false consciousness about the past—even a sense that communication has no history, or had nothing of importance to consider before the days of television and the internet.” Social media are not unprecedented: rather, they are the continuation of a long tradition. Modern digital networks may be able to do it more quickly, but even 500 years ago the sharing of media could play a supporting role in precipitating a revolution. Today’s social-media systems do not just connect us to each other: they also link us to the past.

terça-feira, 27 de dezembro de 2011

Banco Central Europeu transfere 600 bilhões de euros dos contribuintes para os bancos


Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-12-2011

Aplastar a los trabajadores e imponer la austeridad
El auténtico objetivo de Draghi en la Eurozona


Traducido del inglés para Rebelión por S. Seguí

Imagine por un momento que su banco le ofrece un préstamo de 150.000 dólares para compensar el dinero que usted ha perdido con la disminución del valor de su casa desde que la burbuja inmobiliaria estalló en 2006. Y, digamos que accede a prestarle el dinero por tres años a tasas bajísimas del uno por ciento, a condición de que usted ponga como garantía del préstamo el contenido de su garaje, es decir, bicicletas oxidadas, un aro de baloncesto doblado, una antigua casa de muñecas y algunas maletas y bolsas de viaje infestadas de roedores.
¿Le parecería un buen negocio?
Pues el miércoles pasado, el Banco Central Europeo (BCE) hizo esta misma oferta a más de un centenar de bancos europeos que estaban con el agua al cuello: les adjudicó 640.000 millones de dólares (489.000 millones de euros) en préstamos de tres años a un tipo miserable de interés a cambio de unas garantías totalmente dudosas de valores para los que actualmente no hay mercado. Ahora bien, ya sabe usted, querido lector, que cuando usted trata de vender algo en SegundaMano y hay poco interés, tendrá que bajar el precio con el fin de atraer a un comprador. Así es como funciona la dinámica de la oferta y la demanda dinámica en un mercado libre, ¿verdad?
Au contraire. De hecho, esta regla nunca se aplica a los banqueros. Cuando los activos basura del balance general de un banco comienzan a perder valor, los bancos sólo tienen que llamar a su hermano mayor, el BCE, o la Reserva Federal de Estados Unidos, y pedirles un rescate. Bueno, no lo llaman rescate, lo llaman “swap de liquidez sobre garantías temporalmente deterioradas”. Pero la verdad es que la basura que los bancos han acumulado, particularmente los bonos soberanos de Italia, España, Grecia, etc. no está simplemente deterioradas. Estos bonos no recuperarán nunca su valor original, porque los préstamos se hicieron en la cima de la burbuja. Por lo tanto, hay tantas posibilidades de que los bonos griegos se recuperen en tres años como de que usted recupere el valor de ese chalet adosado hortera por el que pagó medio millón de euros en 2005.
Eso no va a suceder.
Por lo tanto, los 640.000 millones que el BCE apoquinó el martes son básicamente un enorme regalo a los banqueros que probablemente nunca se reembolsará. Y si tiene alguna duda sobre esto, eche un vistazo al balance general de la Reserva Federal, que se ha disparado a casi tres billones, con be, de dólares. Se dará cuenta de que la suma de 1,45 billones de dólares en valores respaldados por hipotecas (VRH) que Bernanke compró a los bancos hace dos años no ha disminuido en absoluto, sobre todo porque nadie en su sano juicio va a comprar esa porquería. Y, si la Reserva Federal tuviera que poner su alijo de VRH en subasta, la venta haría bajar aún más los activos en la hoja de balance de los bancos, provocando una nueva crisis financiera. (De hecho, esto fue lo que realmente sucedió hace un año cuando el gobierno experimentó con bonos del fondo de AIG. No sólo fracasó la subasta, sino que hizo caer en picado los mercados de valores.) Por lo tanto, del mismo modo que la Reserva Federal eventualmente tendrá que rendir cuentas de las pérdidas de su paquete de VRH, también los bancos de la Unión Europea tendrán que amortizar las pérdidas de sus bonos soberanos. Lo cual empujará a muchos de los bancos a la quiebra, para a su vez dar lugar a una nueva ronda de préstamos. Cuando las instituciones financieras son insolventes, su única opción es ampliar y fingir. Y es evidente que el BCE considera que su trabajo consiste en contribuir a esta farsa.
Se trata de un patrón familiar en los bancos centrales. Crean dinero fácil y un entorno normativo permisivo donde surgen las burbujas; luego proporcionan una ‘ilimitada’ liquidez para que sus amigos no pierdan dinero por el valor inflado de sus activos. De eso se trata el despilfarro de 640.000 millones de dólares del martes, de apuntalar los bonos tóxicos que apenas valen una mera fracción de su valor original.
Hasta ahora, sin embargo, la operación de refinanciación a largo plazo de Draghi ha sido un fracaso espectacular. A la vez que las tasas de préstamos interbancarios caían sólo ligeramente (el euribor a tres meses pasó de 1,404 a 1,410 por ciento), los bancos no han utilizado los préstamos para comprar más bonos soberanos (lo que empujaría a la baja los agobiados bonos) o aumentar sus préstamos. Por el contrario, ha aparcado una buena parte del dinero en depósitos a la vista en el BCE. He aquí la primicia del The Wall Street Journal:
“El uso de la facilidad de depósitos a la vista del Banco Central Europeo alcanzó un nuevo máximo anual el jueves, lo que sugiere que las recientes medidas adoptadas por los bancos centrales y los responsables políticos siguen siendo insuficientes para restaurar la confianza en los mercados de préstamos interbancarios.
Los bancos depositaron 346.990 millones de euros (453.380 millones de dólares) en la facilidad de depósitos a la vista, frente a 264.970 millones de euros el día anterior y a un récord anual anterior de 346.360 millones a principios de este mes.
El alto nivel de depósitos refleja también la desconfianza actual en los mercados de préstamos interbancarios, donde los bancos prefieren usar las instalaciones del BCE como refugio seguro para el exceso de fondos en lugar de prestar a otros bancos.
El alto nivel de depósitos también sugiere que los mercados no están completamente convencidos de que las asignaciones masivas de préstamos a largo plazo del BCE sean suficientes para fortalecer el bloqueo monetario del sector bancario. El banco central ofreció casi medio billón de euros en préstamos a largo plazo a los bancos de la Eurozona el miércoles, con la esperanza de aliviar los temores de una nueva crisis crediticia en un momento en que los bancos pasan apuros para obtener préstamos de los mercados”. (“ECB Overnight Deposits Reach New 2011 High”, The Wall Street Journal)
¿Pueden creerlo? Así que, mientras que la mayor parte de los préstamos se utilizaron para refinanciar la deuda existente, una suma de 453.380 millones quedó de nuevo en custodia en las bóvedas del Banco Central Europeo. En otras palabras, ahora los bancos desconfían tanto unos de otros como antes de poner en marcha la facilidad de préstamo. Y lo mismo puede decirse de los rendimientos de la deuda española y la italiana, que Draghi pensó que caería después de bombear medio billón de euros en el sistema bancario. He aquí la historia de Reuters:
“El rendimiento de los bonos españoles e italianos se arrastró al alza el jueves y tuvieron un menor rendimiento que la deuda alemana ya que los mercados vieron con escepticismo que los bancos fueran a utilizar los fondos prestados por el BCE para comprar bonos gubernamentales de menor calificación.
El miércoles, los bancos tomaron prestada la enorme suma de 489.000 millones de euros del BCE en una oferta de préstamo sin precedentes, lo que algunos esperaban que sirviera para reinvertir en la deuda española e italiana y ayudar a aliviar los costos de los préstamos.
Sin embargo, los que esperaban un impulso inmediato de Italia y España quedaron probablemente decepcionados. Los operadores dijeron que la preferencia era reinvertir parte de los fondos en papel de refugio seguro en lugar de recoger los rendimientos mayores que estaban en oferta por parte de algunos de los Estados más problemáticos de Europa.
“Lo que pasó ayer no es la panacea de la crisis... pero es demasiado pronto todavía para poder observar el impacto”, dijo Niels From, estratega de Nordea, en Copenhague,” (“EURO GOVT-Spain, Italy yields rise; hope of BCE relief wanes”, Reuters).
Increíblemente, el bono de tasa variable italiano de referencia a diez años superó la marca de siete por ciento de nuevo el viernes por la mañana, indicando nuevas tensiones en el mercado de bonos. Así pues, mientras que el programa de Draghi puede haber insuflado nueva vida a una banca tambaleante, ha fracasado miserablemente en todos sus objetivos principales.
¿Por qué ha manejado Draghi la crisis como lo ha hecho? ¿Por qué se quedó pasmado tanto tiempo mientras los préstamos interbancarios se desaceleraban, los depósitos a un día alcanzaban nuevos récords, los rendimientos de los bonos soberanos se disparaban y todos los indicadores de tensión en el mercado empeoraban tanto?
La respuesta obvia a esta pregunta es que Draghi ha estado utilizando la crisis para seguir su propio programa. Quiere impulsar su llamado “pacto fiscal” que consagra por ley la disciplina presupuestaria y las medidas de austeridad contrarias a los trabajadores a fin de que los presupuestos nacionales sean controlados por las élites financieras (es decir, los “tecnócratas” designados por el BCE.) Naturalmente, los países no van a entregar ese tipo de autoridad sin oponer resistencia, por lo que Draghi está dejando que la crisis se escape de la mano para tener menos resistencia. Así es como el economista Dean Baker lo resume:
“La gente que nos trajo la crisis de la Eurozona está trabajando sin descanso para redefinirla a fin de beneficiarse políticamente. Sus editoriales –que pasan por noticias en los medios de comunicación de todas partes– afirman que la crisis del euro es una historia de gobiernos despilfarradores que está siendo frenada por el mercado de bonos. Esto es lo que se conoce en economía como una mentira.
La crisis de la eurozona, definitivamente, no es una historia de países con el gasto fuera de control que estén recibiendo su merecido en el mercado de bonos... Es una historia de países víctimas de la mala gestión del BCE... La opinión pública debe reconocer este proceso como lo que es: guerra de clases. Los ricos están utilizando su control del BCE para desmantelar las protecciones del Estado de bienestar que disfrutan de un enorme apoyo popular”.
El verdadero objetivo de Draghi es implementar las reformas laborales y los “ajustes” que exigen las altas finanzas. Hasta ahora ha logrado deponer a dos líderes elegidos democráticamente en Grecia e Italia y reemplazarlos por títeres amigos de los bancos dispuestos a llevar a cabo sus dictados. Ahora, Draghi se ha metido ya en asuntos de más envergadura, como recortar la protección social, aplastar a los sindicatos y reducir la Eurozona a una pobreza tercermundista.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/12/23/draghis-real-goal-in-the-eurozone/
rCR


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Los desgastes neoliberales en Gran Bretaña

Los desgastes neoliberales en Gran Bretaña



Las multitudinarias huelgas y manifestaciones ocurridas a finales de noviembre último, han demostrado que las medidas de austeridad acordadas por el Gobierno conservador del primer ministro David Cameron son rechazadas por la mayoría de los británicos. En agosto de 2011 hubo en Londres, Birmingham, Manchester y otras ciudades, grandes disturbios populares, con un trasfondo mayormente económico y social y en los cuales participaron sobre todo los jóvenes, que fueron reprimidos violentamente bajo la excusa que eran provocados por delincuentes.
Ahora la huelga, que agrupó a más de 2 000 000 de personas, se produjo un día después de que el ministro de Finanzas, George Osborne, declaró que los británicos tendrán que hacer frente a seis años de austeridad y admitió que el país está al borde de la recesión, con una expectativa de crecimiento reducida a 0,9 % para 2012 y un desempleo acercándose a 9 % (22 % entre la población juvenil).
El paro general convocado por diversos sindicatos y catalogado por los medios de comunicación como el más importante en el país desde el ocurrido en 1926, paralizó escuelas, hospitales, industrias, comercios, aeropuertos y casi todos los servicios, en rechazo a los recortes sociales impuestos por el gobierno para tratar de reducir los gastos.
Las medidas neoliberales son tan agresivas que motivaron la salida a las calles de directores de colegios públicos, quienes no participaban en protestas desde hacía 114 años.
El gobierno, lejos de reconocer lo perjudicial de las nuevas disposiciones de austeridad para las clases pobres y medias (las ricas siempre se salvan) arremetió contra los maestros por medio de su ministro de Educación, Michael Gove, quien acusó directamente a los sindicatos de comprometer la recuperación económica del país.
El binomio Cameron-Osborne cesanteará a 710 000 trabajadores de la administración pública, (300 000 más de lo previsto) elevará la edad de jubilación hasta los 67 años, a la par que rebajará la cuantía de esos pagos y aumentará en 3 % la contribución de los funcionarios a la Seguridad Social, lo cual reducirá sus salarios en 1 500 dólares al año.
Las 30 federaciones sindicales que participan en las manifestaciones, aseguran que las acciones gubernamentales afectarán drásticamente a trabajadores y empleados, quienes deberán trabajar más para recibir mucho menos.
La forma del cobro de las pensiones también disminuirá pues a partir de ahora se calculará por los estipendios recibidos durante toda la vida laboral y no por últimos salarios devengados que son mucho mayores.
A la lista de nuevas reglas se agrega la congelación de los sueldos públicos, que no podrán ser elevados más de 1 % en los próximos tres años.
La tesis de la administración conservadora señala que es insostenible el costo de las pensiones del sector público debido a que las personas tienen una esperanza de vida mayor que en décadas pasadas.
En Gran Bretaña el desempleo subió de 7,7 % en el segundo trimestre de 2011 a 8,1 % en el tercero, la tasa más alta desde 1996, y se espera que cierre el año con 9 % (22 % entre los jóvenes).
La economía se tambalea pues el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año solo será de 0,9 %, inferior a 1,7 % estimado; para 2012 se bajó de 2,5 % a 0,7 %. A esto se une una deuda pública acumulada de más de 160 000 millones de dólares y la recesión en la Unión Europea, principal zona de exportación de sus productos.
Según la gubernamental Oficina de Responsabilidad Fiscal (ORF), para 2015 la deuda acumulada estaría en los 2 000 billones de dólares.
Los analistas aseguran que los graves perjuicios que ha sufrido la población en sus condiciones de vida son las causas fundamentales de los paros, manifestaciones y reclamos.
Como antecedente aparecen las demostraciones realizadas en la primera quincena de noviembre de 2010 (recién anunciada la medida de los Tories -seguidores del Partido Conservador del Reino Unido-) cuando más de 50 000 jóvenes ocuparon las calles de la capital y un centenar penetró en la sede de esa organización, en el centrico barrio de Westminster, para rechazar la subida de las matrículas universitarias.
El costo de entrada en los centros de altos estudios se triplica pues pasa de un tope de 2 390 libras a 9 000 libras (14 000 dólares), cifra que no podrán pagar 50 % de los estudiantes que no encuentran trabajo y tienen que depender de lo que puedan darle sus familiares.
También en esa fecha, tuvieron lugar numerosas manifestaciones organizadas por los sindicatos británicos que ya tildaban las restricciones de injustas, radicales y violadoras de los derechos humanos para la mayoría de la población.
El estadounidense premio Nobel de economía 2001, Joseph Stiglitz, al analizar la situación actual en Gran Bretaña declaró al diario inglés The Independent, que las tesis neoliberales que han llevado al mundo al borde de la ruina, en un proceso iniciado a principios de 2008, son las mismas que la derecha internacional aplica como medicina a las economías estadounidense y europeas en crisis.
Para Stiglitz, las acciones tomadas por los Tories provocarán una recesión profunda y afectará a millones de británicos.
Como todo indica, el tiempo le da la razón al eminente economista, y por tanto las manifestaciones continuarán extendiéndose por Gran Bretaña a la par que crezca el desempleo, baje el nivel de vida de la población y aumente el rechazo a las medidas neoliberales.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.