segunda-feira, 10 de setembro de 2012

Santayana: Em nenhum governo agentes públicos enriqueceram tão rápido quanto no de FHC


publicado em 10 de setembro de 2012 às 20:26
Blog do Mauro Santayana
Houvesse sido o seu governo o mais limpo e mais honrado de toda a nossa história republicana, naturalmente, o Sr. Fernando Henrique Cardoso manteria silêncio sobre os seus sucessores. Não lhe caberia censurá-los, nem elogiá-los, deixando o juízo à transparência dos fatos.
Quando alguém despreza a inteligência alheia, e é o que faz o ex-presidente, infirma a própria inteligência. Em nenhum governo houve tão rápido enriquecimento de agentes públicos, quanto no seu. Tudo se fez de forma asséptica, com cuidadoso planejamento legal, para que os brilhantes rapazes da equipe econômica saíssem por uma porta – a das instituições públicas – e entrassem pela outra – a do sistema financeiro e das empresas privatizadas, ganhando milhões neste movimento. É provável que, em nenhum dos casos, houvesse infração às leis, ajustadas previamente ao programa, a partir do governo Collor. Pode ter sido “legal”, mas contrariou todas as regras morais e feriu profundamente o mandamento ético.
É claro que sempre há descuidos, como houve o do “adjutório” ao banqueiro Cacciola. Cacciola, que pôde fugir para a Itália, foi laçado pelas circunstâncias e acabou indo para a prisão. Os outros implicados, diretores do Banco Central, apesar de condenados, respondem em liberdade. O dinheiro desapareceu no vórtice da crise.
Nenhum chefe de Estado, antes dele – e, até agora – nem depois dele, violou a Constituição a fim de reeleger-se, mediante o suborno de parlamentares com favorecimentos e, de acordo com as denúncias conhecidas, dinheiro vivo. A emenda da reeleição já se encontra na História como um dos momentos mais constrangedores da vida republicana.
Em entrevista a um portal da internet, há alguns meses, Fernando Henrique se referiu ao Ministro Gilmar Mendes – que ele nomeou – como “corajoso”. Não lhe pode ser negada a mesma coragem. A coragem, por exemplo, de se referir aos fatos lamentáveis da Ação 470, em julgamento pelo STF, como se referiu, esquecendo-se de que homens de seu partido se encontram sob suspeita de atos semelhantes. O publicitário Marcos Valério, é o que se sabe, sempre agiu com neutralidade partidária. Em lugar do ataque a Lula, seria melhor a Fernando Henrique um ato de contrição.
No julgamento dos pósteros, Lula, com todos os seus acertos, erros e defeitos, será lembrado como o sertanejo que entrou para a História, arrombando-a com o próprio peito, como fazem os pobres. E Fernando Henrique será lembrado como o “intelectual” arrogante, que chamou o seu próprio povo de caipira, e os aposentados de vagabundos. Ele, sim, é até hoje fascinado com os estrangeiros, embasbacado com Paris e Boston, frustrado por não ter nascido no Marais do século 18, nem na Nova Inglaterra de Franklin e Jefferson.

La guerra de Wall Street contra las ciudades

La guerra de Wall Street contra las ciudades: por qué no se puede – ni se debe – pagar a los tenedores de bonos
Michael Hudson · · · · ·
 
10/09/12
 

El ritmo de la guerra de Wall Street contra el 99% se acelera, preparándose para entrar a matar. Tras haber demonizado a los empleados públicos por tener programado recibir una pensión por los servicios prestados durante toda una vida de trabajo, los tenedores de bonos insisten en quedarse, por el contrario, con el dinero. Es la misma filosofía de austeridad a la que se ha obligado a Grecia y España, y la misma que está induciendo al presidente Obama y a Mitt Romney a apremiar a la reducción de la Seguridad Social y Medicare.
A diferencia del gobierno federal, la mayoría de los estados y ciudades disponen de constituciones que les impiden mantener un déficit presupuestario. Esto significa que, cuando recortan los impuestos sobre la propiedad, tienen o bien que pedir prestado a los pudientes o recortar el empleo y los servicios públicos.  
Durante muchos años pidieron prestado pagando intereses libres de impuestos a los opulentos tenedores de bonos. Pero soportar su precio ha llegado a un punto en que parece arriesgado a medida que la economía se hunde en la deflación de la deuda. De California a Alabama encontramos ciudades en suspensión de pagos. No pueden invertir la tendencia y recuperar los impuestos sin ocasionar más suspensiones de pagos y abandonos por hipotecas. Alguien tiene que dar, de modo que las ciudades achican el gasto público, reducen los sistemas escolares y los contingentes policiales y ponen a la venta sus activos para pagar a los tenedores de bonos.
Esto se ha convertido en la causa principal del creciente desempleo en Norteamérica, contribuyendo a impulsar a la baja la demanda del consumo en una pesadilla keynesiana. Menos evidentes resultan los demoledores recortes que se producen en la atención sanitaria, la formación laboral y otros servicios, mientras se dispara el importe de las matrículas en las universidades públicas y las “tasas de participación” en los institutos de secundaria. Los sistemas escolares se desmoronan como nuestras carreteras conforme se deshacen de profesores en una escala como no se había visto desde la Gran Depresión.  
Sin embargo, los estrategas de Wall Street consideran estas apreturas de los presupuestos locales y de los estados como una bendición del cielo. Tal como dio en expresarlo Rahm Emanuel, una crisis es una oportunidad demasiado buena para echarla a perder, y la crisis otorga a los acreedores apalancamiento financiero para impulsar medidas políticas contra el trabajo y oportunidades de privatización. Se prepara el terreno para una “cura” neoliberal: recortes de pensiones y de la atención sanitaria, incumplimiento de las promesas sobre pensiones hechas al mundo del trabajo y puesta a la venta del sector público, dejando que los nuevos propietarios levanten cabinas de peaje por todas partes, de carreteras a escuelas. El término novedoso del momento es “extracción de renta”.  
De modo que tras haber provocado la crisis fiscal, el legado de decenios de recortes fiscales a la propiedad financiados a base de una deuda cada vez más ingente se va a pagar ahora arrendando o vendiendo activos públicos. Chicago ha arrendado su Skyway [vía elevada de tránsito de más de 12 km. de largo que atraviesa un puente] durante 99 años a quienes cobrarán el peaje, y sus parquímetros durante 75 años. El alcalde Emanuel ha contratado a la Gestión de Activos de J.P.Morgan para que imparta “consejos” sobre cómo vender a los privatizadores el derecho a cobrar tasas por utilizar servicios públicos que eran anteriormente gratuitos o estaban subvencionados. Es el moderno equivalente norteamericano del movimiento de cercamiento (“enclosure”) en Inglaterra entre los siglos XVI al XVIII.  
Al presentar a los empleados locales como enemigo público número uno, la crisis urbana está contribuyendo a traer de vuelta la guerra de clases. El sector financiero sostiene que pagar las pensiones (o incluso el sueldo base) absorbe ingresos fiscales que se emplearían, si no, en pagar a los tenedores de bonos. Scranton, en el estado de Pennsylvania, ha reducido los salarios del sector público al mínimo legal “temporalmente”, mientras otras ciudades tratan de desbaratar los planes de pensiones y los contratos de sueldos diferidos…y se van al casino de  Wall Street y juegan a perder en un intento desesperado de cubrir las responsabilidades de las pensiones sin financiación. Estas se han cifrado recientemente en un total de 3 billones, más otro billón en prestaciones de atención sanitaria sin financiación.   
Aunque fue Wall Street quien urdió la economía de la burbuja cuya explosión ha disparado la crisis fiscal, a sus cabilderos y sus teorías de Quincalla Económica no se les exige que rindan cuentas. En lugar de culpar a quienes recortaban impuestos proporcionando beneficios imprevistos a los banqueros y a los magnates de bienes inmuebles, es a los profesores y a otros empleados públicos a quienes se les dice que devuelvan sus salarios diferidos, que es lo que son las pensiones. No se reservan reclamaciones para los depredadores financieros.  
Por contra, ha llegado la hora del desahucio para proporcionar un surtido de oportunidades de sacar algo, conforme las ciudades se ven obligadas a operar como hizo  Nueva York para evitar la bancarrota en 1974: traspasar la gestión a las personas designadas por Wall Street. Al igual que en Grecia e Italia, los políticos electos han de ser substituidos por “tecnócratas” nombrados para llevar a cabo lo que Margaret Thatcher y Tony Blair hicieron en Inglaterra: poner a la venta los restos del sector público y convertir todos los programas sociales en fuente de ganancias.   
El plan consiste en lograr una triple meta. En primer lugar, otorgar a los privatizadores el derecho a convertir la infraestructura pública en oportunidades de imponer peaje. La idea consiste en obligar a las ciudades a equilibrar su presupuesto arrendando o vendiendo sus carreteras y sistemas de autobuses, escuelas y cárceles, bienes inmuebles y otros monopolios naturales. Mediante este proceso se promete crear un nuevo mercado para los bancos: prestar a los inversores carroñeros para que compren el derecho a instalar peajes en la infraestructura básica de la economía.   
Los funcionarios públicos electos no podrían implicarse en medidas políticas tan depredadoras y contrarias al mundo del trabajo. Sólo la “magia del mercado” puede deshacer los sindicatos del sector público, reducir los servicios públicos y poner peajes en las carreteras, los sistemas de agua y alcantarillado, mientras se recortan líneas de autobuses y se elevan las tarifas. 
Para llevar a cabo este plan financiero, es necesario encuadrar el problema de modo que se descarten alternativas menos sociales. Tal como lo describió Margaret Thatcher:  TINA (There Is No Alternative [NHA, No Hay Alternativa]) a la puesta a la venta del transporte público, los bienes inmuebles y hasta de los sistemas escolares y los penales.   
Desmantelamiento de departamentos de educación pública y policía para pagar a los tenedores de bonos  
La política de impuestos locales solía guardar relación con la educación. Los Estados Unidos se dividían en rejillas fiscales con el fin de financiar distritos escolares, junto a carreteras, líneas de autobuses, sistemas de agua y de alcantarillado. Los ayuntamientos con las mejores escuelas gravaban más la propiedad, pero esto hacía más deseable vivir en esos distritos, y de ese modo elevaban los precios inmobiliarios en lugar de hacer que bajaran. Con ello se realimentaban las mejoras urbanas. Los distritos de impuestos reducidos se quedaban atrás.
Ya no es ésta la vía norteamericana. Se ha demonizado la educación especialmente. El otrora gran sistema escolar de California es la víctima más visible de la Proposición 13 del estado, la congelación del impuesto sobre la propiedad en vigor desde 1978. La Asociación de Propietarios de Apartamentos de Los Ángeles utilizó a su testaferro,   Howard Jarvis, como cabildero a fin de prometer a los votantes que poco cambiaría recortando la educación y las bibliotecas. Argumentó que “el 63 % de los graduados es analfabeto, en cualquier caso”, así que quién necesita libros. Se congeló la educación y otras partidas del gasto público mientras los impuestos sobre la propiedad se recortaban en un 57%, del  2.5 o el 3% a un 1% de su valoración estimada, y se congelaron a los niveles de precios de 1978 para los propietarios que han mantenido sus bienes. El resultado es que el sistema escolar de California se derrumbado, pasando al puesto número 47 de todo el país.
Para los neoliberales, lo positivo es que degradar la educación hace a los ciudadanos más susceptibles a la falsa conciencia del Tea Party cuando se trata de cómo votar de acuerdo con sus intereses económicos. Cuando se aprobó la Proposición 13, por ejemplo, los inversores comerciales prometieron a los propietarios de viviendas que los recortes de impuestos en todos los órdenes harían más accesible la vivienda y bajarían los alquileres. Pero subieron, igual que los precios inmobiliarios. Esta es la Gran Mentira de los recortadores neoliberales de impuestos: la promesa de que recortar impuestos rebajará los costes en lugar de proporcionar una ganancia inesperada a quienes poseen propiedades…y también a los bancos a medida que la subida del valor de los alquileres queda “libre” de capitalizarse en préstamos para hipotecas. Los nuevos compradores tienen que pagar más, con lo que se eleva el coste de la vida y se hace negocio.
En 1978, en vísperas de la Proposición 13, los propietarios de locales comerciales pagaban la mitad del total de los impuestos inmobiliarios y los que poseían viviendas la otra mitad. Pero hoy la parte de quienes tienen vivienda ha aumentado hasta llegar a dos tercios, mientras que los impuestos sobre usos comerciales han descendido a un tercio. Los encargados de los préstamos bancarios han capitalizado los recortes de impuestos en hipotecas más grandes, de modo que los precios de la vivienda no han caído, han aumentado. El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, exclamó compungidamente el año pasado que “ya es hora de encarar la desigualdad de la Proposición 13, que permite que los grandes intereses empresariales consigan ganancias inesperadas que deberían destinarse a quienes tienen una vivienda. No estamos financiando el Estado. Estamos diezmando el Estado y los servicios que suministra”.[1] Propuso un impuesto de dos tramos sobre la propiedad, que recuperase mayores tasas para inversores comerciales y absentistas. 
Enseñar en un colegio es una ocupación agotadora. Esa es una razón por la que los profesores forman uno de los sindicatos más fuertes de Norteamérica. Sus sueldos no han aumentado tan rápidamente como sus gastos, debido a que han acordado percibir menores ingresos a largo plazo con el fin de asegurarse una pensión al concluir sus días de trabajo. Estos contratos sufren hoy ataques…para pagar a los tenedores de bonos. Los estados y ciudades insisten hoy en que no se puede pagar a los tenedores de bonos sin dejar a dos velas a su mano de obra.
De forma que estamos hoy viendo la locura de no gravar fiscalmente la propiedad  y substituir los ingresos fiscales por la petición de préstamos…pagando intereses libres de impuestos a los tenedores de bonos más ricos del país. Recortar la base del impuesto sobre la propiedad encuentra así a su víctima gemela en la suspensión de pagos de la promesa de pensiones.  
Los impuestos al sector inmobiliario se han desfondado, pasando de dos tercios de los ingresos urbanos en la década de 1920 hasta solo una sexta parte hoy en día en el conjunto de los Estados Unidos. Pero en lugar de hacer más accesible la vivienda, estos recortes fiscales han “liberado” el valor de los alquileres sólo para acabar pagándoselo a los bancos.
También en esto California ha abierto camino. En 1996, sus votantes aprobaron la Proposición 218, que requiere de cualquier nuevo impuesto, tasa o tasación de propiedad, su aprobación por dos tercios de los votantes (se establecieron unas cuantas excepciones para mantener la viabilidad de los sistemas de alcantarillado y agua). Esta estratagema “mata de hambre a la bestia”, siendo la “bestia” las infraestructuras públicas y los servicios sociales. Se están reduciendo los contingentes policiales y recortando los servicios sociales. Y a medida que aumenta la pobreza urbana, se incrementa la delincuencia, con lo que se impone un coste de la vida “invisible”.
El hecho económico más importante que hay que reconocer es, por tanto, que sea lo que sea a lo que renuncie el recaudador fiscal, ello tiende a capitalizarse en préstamos sobre hipotecas. Y al dejar más renta disponible para que se pague como interés, recortando los impuestos a la propiedad, obliga a quienes compran una vivienda a comprometerse en mayores deudas. Los impuestos a la propiedad más reducidos significan, por tanto, precios de la vivienda más elevados, a crédito, porque una casa o cualquier otro bien inmueble vale lo que un banco quiera prestar a los nuevos compradores. De modo que, al capitalizar el valor de arriendo después de impuestos en un flujo de interés, los banqueros acaban quedándose con el alquiler, y por tanto, con los recortes a los impuestos sobre la propiedad.
Eso es lo que hoy significa el libre mercado: ingresos creados por medio de la inversión del sector público, “liberados” para que se paguen a los bancos como interés en lugar de que los recupere el Estado.  
La mayoría de los ingresos urbanos constituyen una “gratuidad” creada mediante los sistemas de carreteras, escuelas, alcantarillas y agua financiados por los contribuyentes. Pero ni los especuladores de bienes inmuebles ni los banqueros creen que esta inversión  de los contribuyentes deba recuperarse gravando fiscalmente el aumento de valor de los terrenos que se produce al proporcionar estos servicios públicos. En lugar de hacer que el sector público se autofinancie a medida que se amplían los servicios públicos para crear riqueza, los propietarios privados son los que se quedan con el beneficio, mientras los bancos capitalizan las ganancias en mayores préstamos sobre hipotecas, que contabilizan hoy el 80% del crédito bancario.  
El núcleo de la “falsa conciencia” de los banqueros - la historia de portada con la que los cabilderos del Tea Party tratan de adoctrinar a los votantes norteamericanos – es que los impuestos a los activos financieros y de bienes inmuebles castigan a los “creadores de empleo”. Para más inri, los beneficiarios de este gasto público pretenden que hay que mimarles con impuestos preferentes para que inviertan y den empleo, mientras que al 99%  hace falta azuzarle y pincharle para que trabaje más duro pagándole bajos salarios. Este relato falaz ignora el hecho de que nuestros mayores periodos de crecimiento han sido aquellos en los que eran más altos los tipos de interés a particulares y empresas. Lo mismo resulta cierto de la mayoría de los países. Lo que está sofocando el crecimiento económico es la deuda de conjunto – adeudada al 1% – y los recortes de impuestos a la riqueza que se apunta a las “gratuidades”.   
Sangrar las pensiones públicas forma parte de la crisis de la deuda en su conjunto
El candidato republicano a la vicepresidencia, Paul Ryan, y el gobernador de Texas, Rick Perry, han caracterizado la Seguridad Social como un esquema de Ponzi. Esto es verdad en el evidente sentido de que se supone que se ha de pagar a los que se jubilan con las contribuciones de los nuevos que se van incorporando. El problema no es que el sistema necesite estar prefinanciado para suministrar al Estado ingresos para recortar impuestos al  1%. El problema es que se están agotando las nuevas aportaciones a medida que la economía se comba bajo el peso de una deuda conjunta creciente.
La Seguridad Social se puede pagar fácilmente. Tras el crac de 2007, la Fed [la Reserva Federal] imprimió 13 billones de dólares en sus ordenadores para dárselos a los banqueros. Puedo hacer otro tanto con la Seguridad Social…y para otorgar subsidios federales en ayuda de los estados y ciudades de Norteamérica. Puede pagar las obligaciones de las pensiones locales y de los estados, del mismo modo que pagó al 1% de Wall Street. El problema es que la Fed no se muestra dispuesta a hacer aquello para lo que se fundaron los bancos centrales – financiar el déficit del Estado  – para dárselo a los bancos. El objetivo estriba en salvar a los tenedores de bonos y a sus homólogos de altos vuelos, no al 99%.
El problema es que el mismo sistema financiero está podrido. Ello ha convertido la guerra de clases de hoy en un conflicto financiero, en el que la táctica primordial consiste en configurar el modo en que ven los votantes el problema. El truco consiste en hacerles pensar que recortar los impuestos hará bajar el coste de la vida y abaratará la vivienda, en lugar de hacer posible que los bancos se lleven lo que antes se llevaba el recaudador de impuestos. Esa es la impresión que hay que difundir: recortar impuestos deja más ingresos “gratis total” disponibles para que los bancos presten en su contra, sobrecargando la economía aun con más deuda.  
He aquí la razón por la que no es posible que funcione el actual rumbo. Los fondos de pensiones de estados y localidades van 3 billones de dólares por detrás porque sólo consiguen retornos de un 1% hoy en día (el único retorno seguro), no el 8+% que dijeron que había que alcanzar para poder pagar las pensiones por medio de las ganancias del “capital” (es decir, las gratuidades financiadas por los bancos). La Fed está manteniendo bajos los tipos de interés en un intento de volver a inflar los precios de los bienes inmuebles y otros activos para devolverlos a la feliz década del Burbujameister Greenspan. Si suben los tipos de interés, lo bastante como para permitir a California, Chicago y otras localidades obtener intereses suficientes para pagar a quienes se jubilan lo que les prometieron, entonces los bancos verán cómo baja el colateral de los préstamos de hipotecas.  
De manera que la Fed ha aherrojado a la economía. Ningún político, ni demócrata ni republicano está dispuesto a subirle los impuestos al sector financiero, al de los seguros y los bienes inmuebles. Votan en consonancia con aquello por lo que pagan los contribuyentes de sus campañas: para enriquecer a Wall Street. 
En juego está la vieja cuestión de la elección Quién/A Quién. Dado el dato matemático de que no pueden pagarse las deudas y no se pagarán, la cuestión es a quién debería darse prioridad: ¿al 1% o al 99%?
Se está apremiando a una austeridad agobiada por las deudas y a una reducción del Estado como si fuera inevitable, y no una elección política para poner a los tenedores de bonos y el 1% por encima del 99%, en recompensa por el dinero destinado al cabildeo que se ha gastado en comprar políticos y equivocar a los votantes para que crean que recortar los impuestos a la propiedad y los impuestos de los ricos ayudará a la economía.  
Pero si Norteamérica sigue dejando que el 1% redacte las leyes – o lo que viene a ser lo mismo en estos tiempos, sufragar las campañas políticas de quienes legislan–, entonces la economía se empobrecerá rápidamente, y mucho. Habrá concluido en Norteamérica la época del crecimiento.
Alguien tiene que dar: de no pagarse a los tenedores de bonos, los estados no pueden pagar los salarios diferidos del trabajo en forma de pensiones y tendrán que reducir los servicios públicos. 
De modo que es hora de suspender pagos. De lo contrario, Wall Street nos convertirá en Grecia. Ese el plan financiero, a buen seguro. Es la estrategia de la guerra financiera de hoy contra la sociedad en su conjunto. Hablé en Letonia con el responsable del banco central, que explicaba cómo los salarios del sector público habían caído en un 30%, ayudando a presionar casi igualmente a la baja los sueldos del sector privado. A esto los neoliberales lo llaman “devaluación interna”, prometiendo que hará más competitivas sus economías. La realidad es que aumentará el mercado interno e impulsará al mundo del trabajo a abandonar.   
NOTA: [1] Adam Nagourney, “Tax Cuts From ’70s Confront Brown Again in California,” The New York Times, 9 de enero de 2011.
Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire. Su último libro: The Bubble and Beyond (2012).
Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón
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Deleuze: a filosofia como construção do real

Deleuze: Filosofía, psicoanálisis y ciencias sociales



Al final de su vida, Gilles Deleuze, acompañado por su partenaire el psicoanalista Félix Guattari, escribe un libro sobre lo que es la filosofía. Deleuze ( no puedo evitar pensar sobre todo en él, que me perdona Guattari la injusticia si la hay) dice que lo hace como aquel que, libremente, piensa al final de su vida sobre el oficio que ha realizado. El libro es muy sugerente, estimulante y consistente, esto es lo primero que hay que decir.
De entrada me parece muy claro y lúcido los sentidos de la filosofía que Deleuze descarta. En primer lugar es la filosofía como contemplación, como una metafísica capaz de captar las formas de la realidad más profundas y esenciales. Sería la filosofía como saber sustantivo. Deleuze es claro : es la ciencia la que describe el estado de las cosas, el mundo real. La segunda posibilidad es la filosofía entendida como reflexión, que pretendería que lo que hace la filosofía es construir un lenguaje desde el que cuestionar los otros discursos: de la ciencia, del arte, de la política. Mal lo tiene la filosofía, si esta es su función, nos dice irónicamente. ¿ Es que vamos a decirles a los artistas, a los científicos, a los sociólogos, que es lo que hacen y porqué lo hacen ?. Son ellos los que pueden y deben reflexionar sobre sus prácticas. Tenemos finalmente la filosofía entendida como comunicación intersubjetiva, como estableciendo de principios universales. Tampoco aquí saldría bien parada, ya que la sociedad no es ni será nunca un escenario de acuerdos racionales. Las relaciones de poder, las pasiones, los deseos son los que marcan el devenir de lo humano y lo social. Que unos cuantos filósofos discutan piadosamente para buscar un consenso no tiene ningún efecto interesante, ni filosófico ni político.
Pero criticar es fácil, más difícil es construir alternativas. Deleuze lo hace. La filosofía es creadora de conceptos. Es la práctica propia y exclusiva de los filósofos. Suena bien, pero veamos que quiere decir con ello. En primer lugar desmonta la idea habitual de concepto. El concepto no es una forma universal ( ni en sentido realista ni nominalista) porque lo que hace no es generalizar, abstraer sobre cosas concretas. El concepto construye lo real no para describir un estado de cosas sino para marcar acontecimientos. El concepto no es verdadero ni falso, es interesante o no lo es. Antes ha de marcar lo que Deleuze llama un plano de inmanencia. Desde este plano de inmanencia ordenamos lo real de una manera intuitiva para poder elaborar conceptos. Lo que es este plano de inmanencia no queda del todo claro pero es una pista. Me recuerda el imaginario radical de Cornelius Castoriadis
( al que Deleuze nunca cita). Es como la perspectiva que adoptamos, como la posición desde la que intentamos ordenar el caos. Porque Deleuze tiene razón cuando dice que lo inmediato es el caos. Que nos libramos del caos con la opinión, la ideología, las creencias sociales establecidas. Que la filosofía, como el arte y la ciencia, son maneras de cortar este caos para establecer un orden desde el que nos podemos orientar. Que estas tres son formas creativas que luchan contra la inercia conservadora, rutinaria, de la opinión establecida. El concepto es una manera de construir lo real, de entender lo real. No es una proposición ni se elabora como elemento de ella. Es una posición delante del mundo, una manera de darle sentido. Pero sentido no quiere decir finalidad, quiere decir en todo cao valor, en el sentido niezscheano. Está claro que Nietzsche y Spinoza son las dos grandes
referencias de Deleuze. Pero ojo, referencia no quiere decir guía. Deleuze, como formuló con mucha precisión su amigo Foucault, lo que hace es transformar, casi destruir, a sus maestros como materiales para una cocción propia. El concepto es singular desde el punto de vista que señala una manera diferente de entender las cosas. Entender la filosofía como un discurso es un error, nos dice. Porque un discurso es un encadenamiento de proposiciones, cada una de las cuales es verdadera o falsa, y cuya referencia es el estado de las cosas. Esto es la ciencia, no la filosofía. Bueno, quizás podríamos mantener, en contra de lo que dice, la expresión discurso. ¿ cómo llamarlo sino ? Aunque sea un encadenamiento de conceptos conectados entre sí, no de proposiciones. Hay aquí una propuesta muy sugerente que permite muchos desarrollos ( también críticos). Lo dejo aquí. Consideremos entonces que el filósofo genera intuitivamente un plano de inmanencia, una posición, desde la que elabora conceptos interesantes que permiten dar un sentido a lo real. Pero la filosofía no puede ser incompatible con la ciencia, porque esta nos describe el estado de las cosas. No lo hace con conceptos sino con funciones. Establece variables a partir de las cuales construye un modelo para contrastar con lo real. Pero hay que señalar que aquí se refiere Deleuze a las ciencias físico-naturales, matematizadas al máximo. Cuando intentamos presentar a la filosofía como proposiciones sobre el estado de las cosas es cuando fallamos, porque entonces podemos reducir la filosofía, como máximo, a un conjunto de opiniones más o menos verdaderas.
Pero se me abren aquí dos interrogantes: uno referido al psicoanálisis y otro a las ciencias sociales. Para mí el psicoanálisis es algo serio, aunque polémico, sin duda. No comparto las posiciones de Deleuze y Guatari expresadas en el Anti-Edipo. Pienso que el psicoanálisis tiene un estatuto particular, que no es el de la ciencia ni el de la filosofía. Con el planteamiento de Deleuze queda recluido a la ideología. Pero mucho más grave me parece el lugar donde quedan las ciencias sociales. Personalmente me parece que la mejor propuesta es la de una ciencia social unificada, en el sentido de Immanuel Wallerstein. Integrar la sociología ( en un sentido amplio, que incluiría la antropología, la político y la economía ) y la historia, conectar el presente con el pasado. El tema es mucho más complejo pero en todo caso las ciencias sociales quedarían fuera del planteamiento de Deleuze.
Punto y aparte merece el desarrollo que corresponde al arte. Me parece magnífica. Deleuze está plenamente inspirado en su análisis, en sus ejemplos, en sus matices. La idea es que el arte es un bloque de sensaciones producido por afectos que vienen de aquellos. Los perceptos se construyen con el material de las percepciones, pero no son percpeciones. Lo que hace es construir universos posibles frente a los universos actuales de la ciencia. No me queda muy claro lo que quiere decir cuando afirma que los mundos de los que habla la filosofía son los virtuales.
Hay también comentarios más puntuales muy incisivos. Como cuando dice que lo único que ha universalizado el capitalismo son los mercados. Que los derechos humanos son sólo un axioma, que coexiste con la "vergüenza de ser hombre" de la que hablaba Primo Levi. Pero esta "vergüenza de ser hombre" no sólo se corresponde con las situaciones extremas como las de un campo de exterminio sino también con la insignificancia del hombre moderno ( aquí vuelvo a acordarme de Castoriadis y del "último hombre" de Nietzsche).
Hay por tanto muchas y múltiples ideas en la manera como Deleuze nos habla de la filosofía. Resulta bastante penoso recordar los que se refieren a él como un retórico de discurso vacío. Podrían tomarse la molestia y la paciencia de leerlo. O sin. Callar.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

El poder en la era de las redes sociales - Manuel Castells


http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2102910
 
 
He dedicado los últimos años a analizar cómo se construyen las relaciones de poder en la sociedad moderna que llamo sociedad red. Empezaré diciendo que las relaciones de poder son los lazos fundacionales de la sociedad porque quienes tienen el poder definen las reglas y las normas sobre las cuales ésta se organiza.
 
Por tanto, entender cómo se forma el poder es entender la matriz, el código fuente de la sociedad. Naturalmente, hay distintas formas de poder y distintas articulaciones de poder. No hay una forma, un poder, sino una serie de relaciones de poder articuladas y, por tanto, donde hay poder siempre hay un contrapoder. Si tuviéramos que elegir una ley básica de las sociedades es que donde hay dominación hay resistencia a la dominación, donde hay poder hay contrapoder. Realmente la sociedad se construye con base en intentos constantes de dominación y sus contrapartes. En eso consiste la dinámica del cambio social, pues en cada momento lo que estamos viviendo son relaciones institucionales de dominación que persisten hasta que entran en conflicto con nuevas formas de resistencias a la dominación.
poder

Pues bien, a lo largo de la historia, la comunicación y la información han sido las fuentes fundamentales del poder y del contrapoder, de la dominación y del cambio social. Y ello es debido a que la batalla fundamental se da en las mentes de las personas. Es ahí donde existe el poder: el poder está en nosotros, en nuestras mentes. Si nosotros pensamos de una determinada manera que sirve a determinados intereses y valores, ése es el poder que se está manifestando en nuestra práctica, y de ahí la idea de que las relaciones de poder están absolutamente ligadas a las relaciones que unos llaman de influencia, otros llaman de control social, otros llaman de persuasión.

Cierto es que el poder también se basa, de acuerdo a la vieja tradición de Maquiavelo y Max Weber, en el monopolio legítimo o ilegítimo de la violencia. Quienes controlan los medios de la violencia tienen una capacidad de imponer sus intereses. Pero hay otra tradición en las ciencias sociales y otra práctica histórica, de Bertrand Russell a Foucault, en que la capacidad de modelar lo que ocurre en nuestras mentes y en las culturas se desarrolla a través de la persuasión y la negociación colectiva, es también la tradición que aplicó en algún momento Gramsci en términos del concepto de la hegemonía como construcción de una serie de ideas que se internalizan y que hacen que la sociedad pueda funcionar en un determinado sentido. De hecho, yo diría que un sistema de poder que se basa sólo en la coacción es un poder débil, porque si una gran parte de las personas son capaces de pensar diferente y de atreverse a traducir en la práctica ese pensar diferente, ese poder coactivo acaba disolviéndose. Torturar los cuerpos es menos efectivo que modelar las mentes.

Si la batalla del poder es una batalla que se juega en nuestras mentes, resulta que nuestras mentes viven inmersas en un entorno de comunicación de donde reciben las señales con las que se activan las emociones, se generan los sentimientos y se forman las decisiones. Por consiguiente, existe una relación básica entre comunicación y poder. Esto no es nuevo, siempre ha sido así, pero se ha acentuado profundamente en lo que llamo la sociedad red, una sociedad en la que las redes de comunicación interactiva de base electrónica y transmisión digital organizan el conjunto de las prácticas sociales del planeta en términos de la interacción de lo global y lo local.

Empiezo por la conclusión: la comunicación es el espacio en el que se construyen las relaciones de poder. Lo cual no quiere decir que los medios de comunicación tengan el poder. Esto empíricamente es falso: no tienen el poder. Son mucho más importantes que eso, porque son el espacio donde se construye el poder. Cualquier tipo de poder tiene que pasar por el espacio de la comunicación para llegar a nuestras mentes.

Ahora bien, sea para convencernos que hay que actuar de cierto modo o que no se puede hacer algo de otra manera, las relaciones de poder no consisten, necesariamente, en provocar la adhesión, también pueden generar resignación y fatalismo, que se expresan en la visión de que todo es igual y todos son igual de malos y yo me quedo en mi casa, cierro la ventana y me monto en mi vida porque nada tiene arreglo.

Hemos pasado del optimismo al pesimismo histórico, porque la regla fundamental que sigue todo el mundo es que las cosas pueden ser todavía mucho peores. Ése es un mecanismo concreto de manipulación y que pasa a través de la construcción del espacio de la comunicación.

La principal forma de comunicación para cambiar e influenciar la mente de los ciudadanos son los llamados medios de comunicación de masas, que funcionan en la articulación de prensa escrita, televisión y radio. La prensa escrita genera las primeras ideas e informaciones, no solamente políticas, sino parapolíticas, es decir, todas las informaciones que construyen nuestro universo mental aunque no tengan nada que ver directamente con el sistema político. La televisión es el medio que lo difunde masivamente y la radio hace la relación personalizada, poco interactiva, pero con mayor nivel de interactividad.

Como los mensajes políticos sólo llegan a los ciudadanos a través de los medios de comunicación, el lenguaje de la política tiene que adaptarse al de los medios. Y en ese sentido toda la política es mediática. Lo que no existe en el espacio de la comunicación deja de existir, punto. Puede existir como relación individual, pero no existe como comunicación socializada.

Ahora bien, esto no es la dictadura de los medios, porque los medios en principio son plurales, incluso en sociedades dictatoriales. Si hablamos de sociedades democráticas, siempre hay una diversidad y una pluralidad. En parte porque tienen que mantener una cierta credibilidad, y en parte porque los periodistas profesionales luchan por su autonomía como individuos y como profesionales, y aunque muchos fallan en su empeño, de todas maneras siempre hay una cierta negociación, ya sea con el dueño del medio de comunicación o con el partido que está detrás de dicho propietario. El proceso siempre es más complejo que la simple entrega de órdenes a seguir.

Sin embargo, todos los medios están sesgados por su necesidad de responder a un objetivo esencial, que es ganar audiencia, tanto por razones económicas, porque eso implica la publicidad, como por razones de aumentar influencia porque así tienen un uso político e ideológico para el gobierno o partido.

De ahí que hay un delicado equilibrio en los medios: son claramente ideológicos, pero no pueden llegar a ser extremistas porque entonces no los leen más que los de su partido
Aunque hay que insistir en que en los últimos años, junto a los medios, digamos profesionales, hay un crecimiento rápido de lo que llamo el periodismo militante, que antes tenía una buena prensa, porque eran los militantes que hacían periodismo, pero hoy en día el periodismo militante por lo general es muy de derecha y muy conservador, y utilizan el sesgo ideológico abierto como modelo de negocio. Para no entrar directamente en polémicas locales pondré un ejemplo de otro planeta: Fox News. En Estados Unidos, su modelo es sesgar la realidad deliberadamente para dirigirse al electorado más de derecha de Estados Unidos que son un 25%. Me refiero a los que creían que Bush fue llamado por Dios para ir a la guerra de Irak, literalmente. Si a esto se añade el 5% o 10% más de audiencia, por otros motivos, se convierten en la primera cadena de televisión en Estados Unidos. Por tanto, es un modelo de negocio que funciona y hay muchos otros ejemplos en el mundo.

Esto se basa en algo que los investigadores en comunicación saben bien: que la mayor parte de las personas no leen los periódicos ni ven la televisión para informarse, sino para confirmar lo que ya piensan. Como cada vez hay más polarización cultural, ideológica y política en todos los países, el papel del medio profesional del centro se va rompiendo.
Si hablamos de España, de Francia o de Estados Unidos hay una segmentación ideológica y política en los medios. Entonces es ahí donde se produce el heroísmo de los periodistas, que algo tienen de héroes, que circulan entre estos distintos medios y que intentan en cada caso ver cómo pueden trabajar la información y al mismo tiempo tener en cuenta no simplemente lo que les dice su jefe, sino también que la audiencia está buscando cierto tipo de información.
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Así pues la política es mediática y los medios sesgan la información sobre determinados procesos. Lo más importante del sesgo en comunicación no es lo que dicen los medios sino lo que no dicen. Es el mecanismo esencial del “gatekeeping” o la “agenda setting”, es decir, cada día se decide qué es lo importante para publicar o no publicar, decir o no decir, con qué prioridad, tiempo, en qué lugar y con cuanta visibilidad.

Entonces, si los medios son así y la política es mediática, ¿cómo funciona? Las personas no leen los programas políticos, no los leen ni siquiera quienes los escriben, se leen los titulares de los programas en los medios, cuando los leen. Pero lo más importante es cuál es el mensaje político central en un sistema mediático. Es el mensaje más simple, una persona, un rostro humano. Ése es el mensaje fundamental en política en todo el mundo. ¿Por qué? Porque finalmente la gente se fía de una persona. Establecen un vínculo fundamentalmente emocional con una persona y, por tanto, le asignan al mensaje un rostro humano. Hay un vínculo directo entre la política mediática como política esencialmente dominante y la política ligada a la persona. Es la personalización de la política. En todos los sistemas políticos de este momento, lo más importante es la persona que representa el liderazgo de la opción política. Es la venta de una persona.

Si la confianza en la persona es el mensaje, la forma fundamental de nuestra política es la destrucción de la credibilidad y de la fiabilidad de la persona. O sea, es el asesinato de la reputación personal del líder y su entorno. Y eso se consigue mediante la construcción de escándalos en torno a las personalidades políticas mediáticas. Escándalos que algunas veces son simplemente la difusión de información que destruye la credibilidad de la persona. Se puede fabricar o ser verdad y mucha es mitad y mitad, se fabrica a partir de cierta realidad.

Lo que ocurre, además, es que la política mediática es muy cara, porque no dura sólo la campaña electoral, sino que es constante. Implica toda clase de operaciones que tienen un costo alto. Casi todos los partidos, según los países, recurren a la financiación ilegal, y como hay siempre ilegalidades, éstas se descubren de una manera u otra, y contribuyen a alimentar los escándalos. Incluso se ha creado una industria en torno a esto.

En Estados Unidos se llama la industria de la investigación de la oposición. La integran gente que profesionalmente se dedica a buscar informaciones dañinas sobre los políticos. Lo hacen para cualquier partido, con una alta profesionalidad. Cuanto más arrogante es el poder, cuanto más arrogantes son los políticos, sobre todo los hombres, más se dedican a vanagloriarse sin tomar demasiadas precauciones. Las mujeres son más cuidadosas, aunque no están exentas, pero los hombres son extremadamente imprudentes y dados a hablar de lo que no debieran incluso por teléfono móvil.

De ahí que si hacemos una tabla de todos los grandes escándalos en los principales países del mundo en los últimos veinte años, vemos que sistemáticamente todos los cambios de gobierno o de régimen han estado directamente asociados a la política de escándalo.

Ahora bien, cuáles son los efectos de los escándalos. No son tan directos y evidentes. Son variables. El efecto general de falta de legitimidad política generado por un escándalo demuestra que la persona afectada no es de fiar, pero como nadie es fiable, la gente se queda con los que siente más cerca. Un ejemplo muy claro de esto es Berlusconi.

Berlusconi ha sido documentado como mafioso, como abusador de menores, con fotos. En la prensa italiana los titulares pasaron conversaciones entre sus dos ministras acerca de cómo estimularlo sexualmente en la cama. Todo esto está documentado, abierto, y la gente siguió votando por Berlusconi. Cuando se investiga el tema resulta que los italianos están hartos de toda su clase política y por lo menos con Berlusconi se divertían. Los que no son corruptos son aburridos y nadie les cree. El hundimiento de la credibilidad de la clase política italiana ha creado tal efecto de destrucción de todo el sistema que sobre las ruinas actúan con éxito los bufones. Obviamente, la calidad de la política se va deteriorando.

Un caso un poco más noble: Clinton y su escándalo sexual con Mónica Lewinsky. Después de mirar al país a los ojos en la televisión y decir no lo hice, y más tarde reconocer que fue una mentira, acabó su mandato con el nivel más alto de popularidad que ha tenido ningún presidente de Estados Unidos. Y cuando le preguntaban a la gente en las encuestas, todos decían lo mismo: sí es un mentiroso, pero todos los políticos son mentirosos y él es un mentiroso más simpático que los otros.

Buen resultado y mal resultado porque lo que ocurrió cuando se investigó más a fondo es que Clinton acabó con alta popularidad, pero en la elección entre Gore y Bush hubo un efecto de desplazamiento de unos cientos de miles de votos, con un impacto importante en algunas zonas en que votaron electores demócratas para los cuales la moralidad personal era muy importante, y desplazaron su voto hacia Bush.

Un efecto pequeño, pero significativo porque en Florida donde, aparentemente, Bush ganó la elección, según datos controvertidos, la diferencia era más o menos de unos mil votos con lo cual Gore, que no es que fuera muy brillante, terminó sufriendo el impacto por asociación de la percibida inmoralidad de Clinton. Se eligió a Bush y su gestión fue determinante en la entrada en las guerras y en el catastrófico manejo de las finanzas mundiales. Miren por dónde el “efecto mariposa” de un pequeño rebote de una censura por inmoralidad pasa finalmente a cambiar la trayectoria del mundo.

Otro punto sobre los escándalos: lo que no es variable es el efecto sistemático sobre la destrucción de la credibilidad del sistema democrático y de la clase política. Hay una relación estrecha, estadísticamente probada, entre corrupción y crisis de legitimidad política. Es la crisis que se extiende por todo el mundo. Más de dos terceras partes de los ciudadanos del mundo no cree ser gobernado democráticamente y la credibilidad de los políticos de los partidos, de los líderes, de los gobiernos, de los Parlamentos, está en los niveles más bajos, todos por debajo del 30% o 40%. En América Latina, según los últimos datos de la CEPAL, la gente que cree más o menos en los partidos políticos está en el 20%. Es claro que las instituciones políticas en todo el mundo están en un nivel de prestigio, confianza y credibilidad bajísimo.

Por tanto, la primera conclusión es que la política es mediática y que las condiciones en que se ejerce tiene un papel decisivo en la crisis de la legitimidad. La segunda conclusión es que ha habido una transformación extraordinaria de la comunicación como sistema y, por ende, de la forma como la política pasa por el espacio de la comunicación.
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Esa transformación yo la resumo en un simple término, el paso de la comunicación de masas a la autocomunicación de masas como dos formas que coexisten y se articulan.
Comunicación de masas es aquella que tiene el potencial de llegar al conjunto de la sociedad y que se caracteriza por un mensaje que va de uno a muchos con interactividad inexistente o limitada. Autocomunicación de masas es aquella que va de muchos a muchos con interactividad, tiempos y espacios variables, controlados. Es “auto” porque podemos seleccionar los mensajes, emitir nuestros mensajes, recibir los mensajes y el emisor es al mismo tiempo receptor. Es auto porque nos podemos referir constantemente a un hipertexto de comunicación, de mensajes que están disponibles y de los cuales seleccionamos y obtenemos aquellos elementos que nos permiten construir nuestro propio texto. Cuando la gente dice: los jóvenes menores de 30 años no leen periódicos, dicen algo falso. Ellos leen mucho más que los adultos de todos los países, pero leen por internet, lo cual quiere decir que no leen un periódico, no tienen que tragarse todo lo que salió en un periódico. Toman un trozo de aquí, lo combinan con un programa de televisión acá y una imagen de allá, y la idea es que cada uno se construye su propio mensaje y escoge el universo de comunicación en el que se inserta.

¿Qué nivel tiene la transformación de la comunicación? No quiero entregar muchos datos, pero sirven para ver la rapidez de la evolución. En el mundo, los usuarios de internet en 1996 eran 40 millones de personas, en 2010 eran mil 600 millones. Lo más importante hoy día es la explosión de la comunicación inalámbrica. Un dato: en 1991 había en todo el mundo 16 millones de abonados de móvil o celulares. En este momento hay cuatro mil 700 millones. Lo cual quiere decir que si consideramos que en muchos países pobres una familia o una aldea o un barrio tienen un número, considerando que los bebés no tienen uno todavía, aunque la tasa de posesión comienza a partir de los cinco años, bueno, esto quiere decir que casi el conjunto de la humanidad está conectada por móviles en estos momentos. No necesariamente por internet, todavía a través del móvil, pero la base ya está creada.

De ahí el impacto de la transformación y la existencia de una comunicación de masas horizontal e interactiva, o sea, estamos en un mundo de comunicación de masas, pero por nuevos medios. En julio de 2009, por primera vez en el mundo, el número de usuarios de los espacios y las redes sociales como Facebook y otros, superó al número de usuarios de correo electrónico. Pensamos que el correo electrónico era obviamente la forma dominante de internet, no, la forma dominante de internet son las redes sociales.
En 2010 el mundo Facebook tenía 400 millones de usuarios activos de los cuales 50% estaban en Facebook cada día y como media tenían 130 amigos. El nivel de amistad es variable, pero, por lo menos, habían aceptado 130 personas.

Lo más importante es que hay centenares de distintas redes sociales que no tienen que ver con Facebook, YouTube y MySpace, porque se hacen en otras lenguas, en otros países y hay una gran cantidad de espacios que se crean y se destruyen constantemente. En China, por ejemplo, Facebook no es el número uno, hay una red social similar. Obviamente, China hoy día es el país que tiene más usuarios de internet, hay más 675 millones de chinos en internet.

La asociación creciente de la autocomunicación con los medios de comunicación de masas es en este momento un hecho básico. Los blogs y los medios de autocomunicación de masas se han convertido en una forma continua de exposición de opinión. Constituyen un océano de información.

Por otro lado, los medios de comunicación de masas están intentando articularse con estos medios. La BBC tiene toda una sección para aprovechar el periodismo ciudadano, es decir, gente que hace informes, que envía material. La BBC emplea cientos de personas dedicadas permanentemente a recibir todos esos mensajes y realizando un mínimo de control de calidad de la información, es como si tuvieran una red de corresponsales gratuita. Fíjense que estamos hablando de la economía del valor de uso y a la gente no le importa trabajar gratis con tal de poner su propia programación, su contenido.

¿Cómo se traduce en el sistema político? Pues bien, la autonomía comunicativa se traduce en capacidad autónoma de intervención tanto en los medios de comunicación tradicionales, como en la capacidad de generar espacios independientes en los medios de comunicación de masas. Independiente de las corporaciones y de los gobiernos. Fundamentalmente, lo que esta autocomunicación de masas genera es una autonomía comunicativa con respecto al conjunto de la sociedad.

Yo he hecho una tipología rápida a partir de estudios de caso, señalando fundamentalmente dos grandes fenómenos: la formación de nuevos movimientos sociales y, por otro lado, la formación de lo que llamo política insurgente.

Movimientos sociales son aquellos que actúan para cambiar los valores de la sociedad, no el poder político ni la decisión política directamente, sino los valores de la sociedad. Hice en una investigación a profundidad de dos grandes movimientos: por un lado, el movimiento de cambio climático, una agrupación ecologista que consiguió cambiar en el mundo cómo se concibe el cambio climático. Hace 30 años teníamos más o menos los mismos datos que hoy en día, pero nadie sabía lo que era el cambio climático. En este momento las encuestas muestran que el 80% de los ciudadanos en el mundo sabe lo que es el cambio climático y 70% cree que es muy importante y que debería ser prioridad para los gobiernos.

Aun cuando el avance sea lento, la hegemonía cultural de la relación nueva entre cultura y naturaleza, entre producción y conservación, ha cambiado. Esto se debe a una acción comunicativa de una serie de movimientos y de acciones individuales.

También estudié muy bien el movimiento antiglobalización, que en realidad lucha por una globalización justa. Es un movimiento fundamentalmente organizado al establecer relaciones entre lo global y lo local, con grupos locales coordinados, debatiendo constantemente en internet y aterrizando en los lugares donde hay reuniones de nivel mundial para contestar en ese espacio mediático los mensajes que las elites tratan de formular en el control y gestión del mundo.

Las políticas insurgentes son aquellas que surgen en los márgenes del sistema político, pero tratan de tener un impacto directo sobre las instituciones y los procesos de decisión. Aquí he encontrado dos tipos de situaciones, principalmente:

Primero, una que llamo Comunidades de prácticas instantáneas de tipo político. Son simplemente movimientos espontáneos que surgen como turbulencia de información, de contacto personal a través de un hecho que genera una indignación y que provoca una comunicación de tal tipo que llega a generar efectos políticos por resonancia del mensaje en un amplio sector de la sociedad.

Hay una serie de estudios de caso, algunos los estudié personalmente. Por ejemplo, el de los móviles en España, sobre todo en Madrid, en marzo de 2004, cuando tuvo lugar la mentira del gobierno de Aznar con respecto a la autoría de quienes organizaron la masacre de Madrid. Aznar trataba de decir que eran los vascos para no decir que fue Al Qaeda. Había elecciones cuatro días después y si era Al Qaeda entonces se le iba a culpar de la matanza porque fue la respuesta de la participación española en la guerra de Irak. Consiguió controlarlo en los medios de comunicación, pero no logró controlar que el sábado antes de la elección un profesor de 30 años enviara un mensaje a 10 amigos suyos pidiendo que protestaran, aunque fuera en la jornada de reflexión organizada institucionalmente en España y, por tanto, no se podía hacer política ni nada. Y como estos 10 amigos suyos se lo enviaron a 10 amigos suyos que se lo enviaron a 10 amigos suyos, bueno. Fue un fenómeno que los matemáticos conocen como de los pequeños mundos, que se articulan y finalmente hay decenas de miles de personas que reciben ese mensaje, pero no de cualquier forma, lo reciben de personas que conocen personalmente porque cada uno se lo envía a su agenda.
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Para que vean exactamente el tipo de comunicación, dos meses después Berlusconi tenía las elecciones regionales en Italia, en ese momento tenía problemas, vio lo que le ocurrió a su amigo Aznar y entonces dijo: “Yo soy el rey de los medios, voy a hacer lo mismo, voy a mandar un mensaje el día de la elección a 15 millones de ciudadanos”. Y lo envió y todo el mundo se encontró con su privacidad violada por un político que le dice cómo votar en una cosa tan personal como es el móvil. Es como entrar en mi habitación (aconsejo a los políticos que nunca envíen mensajes directos a la gente pues les van a rebotar). En el caso de Berlusconi fue uno de los factores que hicieron que perdiera esa elección.

En el caso español yo estudié el desplazamiento de los votos que se produjo. Cuatro días antes ganaban las elecciones los conservadores y lo que ocurrió es que dos millones de jóvenes que no votaban y, sobre todo, no votaban socialista, fueron a votar, pero no por cambiar de opción política, sino como ellos dijeron, para echar a los mentirosos. Un tema moral. En una entrevista que yo hice me dijeron: “no, yo me tapé la nariz y voté socialista, porque era la única manera de acabar con esta pandilla de mentirosos en el gobierno”.

Otro de estos pequeños grandes efectos, un mensaje de sms generó un movimiento de reacción espontánea en la sociedad, que cambió el sentido de la elección e hizo que Zapatero, que había hecho campaña con la retirada de las tropas en Irak, el primer día que estuvo en el gobierno sacó las tropas españolas de Irak. Fue la primera ruptura de la coalición que se había generado en torno a Bush, a partir de lo cual se fue descomponiendo toda aquella coalición en la invasión de Irak.

En las nuevas formas de campañas políticas, la más evidente es la campaña de Obama en Estados Unidos que todo el mundo acredita al uso de internet, sobre todo en las primarias contra Hillary Clinton, porque a través del internet fue donde Obama consiguió romper la barrera fundamental que existe en las elecciones americanas, que es la barrera de la financiación.

Obama, para movilizar a la gente que quería un cambio político en el país, rechazó recibir dinero de los donadores habituales, a diferencia de Hillary Clinton y a diferencia de los republicanos. De las donaciones, 62% fueron por internet. Eso requiere un manejo de internet que generacionalmente otros políticos no pudieran ni pensar. En el caso de Obama, además, le ayudó que gente como el cofundador de Facebook organizó la campaña por internet. Pero no era sólo por internet, eran grupos de base conectados entre ellos, dentro y fuera de internet y, por consiguiente, lo que hizo fue transmitir su experiencia de organizador de comunidad de base al mundo de internet. La campaña en internet refuerza la campaña de base organizada política e ideológicamente.

En cualquier caso, aunque los partidos como los poderes que existen en la sociedad intervienen ese espacio de la autocomunicación, no es que el espacio de comunicación de masas sea de los dominantes y el de autocomunicación de masas el de los dominados, todos intervienen en todos y todo se articula, pero digamos que los márgenes de intervención de los que no tienen mecanismos de poder institucionales en las corporaciones y en los gobiernos se han ampliado extraordinariamente. Es lo único que podemos constatar.

Muchos partidos políticos aún no se enteran o no usan este espacio, ¿por qué? Porque no requiere simplemente saber utilizar internet, requiere entender que internet no es la televisión, no es un tablón de anuncios y requiere una capacidad política para permitir la autonomía y la autorrealización de los ciudadanos. Por tanto, no es un fenómeno tecnológico, es una cultura política.

Hasta ahora he reflejado un mundo donde no aparece la palabra control sobre internet, pero internet no es una estructura angélica, está en un mundo de instituciones, de intereses y corporaciones de gobierno que intentan controlarlo.

¿Qué ocurre? Para empezar, los grupos propiamente de internet, los bloggers, los Facebook, los YouTube, los Flickers, los MySpace, son corporaciones, pero a estos grupos el control de lo que circula en internet no les interesa, por dos razones:

Primera, porque ellos lo que venden es tráfico de internet, por consiguiente, si crean condiciones disminuye el tráfico.

Segunda, porque si coartan la comunicación, las barreras de entrada en el espacio de comunicación de internet hoy día son muy bajas. Apenas hace falta capital y el conocimiento tecnológico lo tienen literalmente millones de jóvenes en todo el mundo. Cualquiera de ellos asociándose con amigos monta un grupo como MySpace.com, y es lo que ha ido ocurriendo. Cada vez que ha habido un bloqueo se ha juntado un grupo de cuatro jóvenes. Facebook, también creado por jovencitos que cuando se hacen ejecutivos corporativos cambian, dijeron hace seis meses: “Bueno, sería excelente idea, ya que tenemos 400 millones de usuarios, hacerlos pagar”. Vieron la reacción de millones de personas saliendo de Facebook y cambiaron en una semana.

Los gobiernos odian internet, todos los gobiernos. Yo he estado en suficientes comisiones gubernamentales, nombradas por los gobiernos para saber. En cuanto comienza una comisión lo primero que llega es el ministro correspondiente a tratar de descubrir cómo controlar internet. Los usuarios lo que quieren es difundir más internet y los gobiernos quieren controlarlo.

No es tan fácil, ni jurídicamente ni en la práctica. Clinton lo intentó dos veces disfrazándolo de control de pornografía infantil y las dos veces perdió la batalla con el Tribunal Supremo de Estados Unidos. La última decisión de la Corte era interesante en su redacción porque literalmente dice: “Es cierto que internet es el caos, pero los ciudadanos tienen un derecho constitucional al caos”. Encuentro epistemológicamente interesante la noción del derecho constitucional al caos, debe ser mi alma libertaria catalana.
En Francia Sarkozy lo intentó, el Consejo Constitucional lo bloqueó. En Inglaterra el gobierno laborista lo intentó y la Cámara de los Lores lo bloqueó.

¿Qué pasa con los gobiernos totalitarios? El ejemplo siempre son los chinos. Intentan controlar, pero ¿cómo se hace? Pues se hace por programas automáticos de análisis de contenido, o sea, por robots. Pero son programas de análisis de contenido que funcionan con palabras clave. Hay 60 palabras clave. Entonces, si alguien quiere que no lo controlen no dice la palabra clave. Es algo que los periodistas en Chile o en España aprendieron hace tiempo. Si no dices palabras feas como democracia, Taipei, Taiwán, Tibet, pornografía, cosas así, no te detectan. Entonces hacen otras cosas un poco más brutales que es aterrorizar a los web masters, para que si hay algún problema te la cargas tú y así tienen una red bastante mayor de control, pero que es bastante poco eficaz porque fundamentalmente consiste en vigilar a los que hay que vigilar. Digamos que mueren algunos mensajeros, pero no el mensaje, el mensaje sigue. Claro, si somos el mensajero es un problema, pero si somos el mensaje, el mensaje no se intercepta.

En China no hay movilización fuerte del tipo que hemos visto en otros países en internet. Es que por ahora a los chinos no les interesa nada la democracia, el 72% de los chinos apoya a su gobierno. El día en que China realmente produzca un movimiento de oposición, por lo pronto más social que político, más de trabajadores urbanos que de campesinos expulsados, ese día ustedes verán cómo internet es un instrumento de movilización autónoma de masas.

Ha ocurrido en otro régimen que se consideraba inexpugnable. La movilización de masas contra el régimen iraní tuvo como base de organización los móviles e internet. El gobierno iraní es sofisticado y cortó rápidamente las redes de comunicación inalámbricas e internet, pero tenían que dejar algunos puntos de entrada en el país, porque no se puede cortar completamente. Es ahí donde la comunidad internauta mundial intervino con servidores a disposición de los que iban cerrando, con proxis en términos de los pilotos servidores y hubo una manifestación de masas y así fue como nos enteramos de que mataron a esta joven iraní y la noticia recorrió el mundo, y conocimos un movimiento social del que CNN apenas podía informar. Nos enteramos de lo que realmente era la comunidad de periodistas ciudadanos que había en Irán.

Lo que realmente está cambiando es el espacio público donde la sociedad delibera, construye sus percepciones y decisiones. Ese espacio, que fue construido en torno al Estado nación democrático en un momento en que el centro del mundo era el Estado, ha sido erosionado en su capacidad de representación por la globalización, por la construcción de identidades en las que la gente se reconoce y que no coinciden necesariamente con su ciudadanía sino con su identidad religiosa o étnica, local o territorial, de género o personal: el yo como “identidad”, más que el yo como “ciudadano de”.

Podemos demostrar, empíricamente, que esos procesos han achicado la capacidad de intervención y de representación del Estado-nación. Primero, porque para actuar en la globalización se ha constituido una nueva forma, lo que no significa la desaparición del Estado-nación, sino su articulación en red, lo que llamo el Estado-red, que se forma con las instituciones estatales del Estado-nación interactuando mancomunadamente en redes para intentar algún tipo de control o de gestión de la globalización. Segundo, aparecen identificaciones subestatales, la identificación con términos distintos de ciudadanía política, que van debilitando la capacidad de representación del Estado con respecto a una multiplicidad de intereses. El espacio público está cada vez menos centrado en las instituciones políticas de la sociedad y cada vez más centrado en los espacios de comunicación. El espacio público es el espacio de la comunicación. De ahí que el gran tema en ese espacio depende del control no tanto político como tecnológico y empresarial de los canales de comunicación, de las redes de comunicación. Ahí sí que hay control posible.

La libre comunicación, que en parte es posible por la visión de unos tecnólogos libertarios que deliberadamente construyeron un espacio muy difícil de controlar, debe ser preservada; pues corresponde a lo que era la libertad de prensa, como libertad básica de la democracia.

Se requiere una libertad de comunicación interactiva como elemento básico de la autocomunicación de masas y de la capacidad de intervención de la sociedad sobre sí misma, pero eso requiere una regulación. Una regulación por orden del Estado. Ahí es donde las cosas se complican. Se trata de que la autocomunicación de masas sea suficientemente fuerte como para poner presión sobre los Estados y mantener su autonomía. Eso sólo puede lograrse en la medida en que la autocomunicación de masas adquiera una dimensión institucional y en la medida en que los sistemas políticos, incluidos los partidos, se den cuenta de que han llegado al final de su recorrido histórico tal y como son, y que sólo abriéndose a la sociedad podrán encontrar experimentalmente las nuevas formas de organizar la representación y el debate político hacia una decisión compartida.


Manuel Castells. Sociólogo. Es director del Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya, en Barcelona. Entre sus libros: Comunicación y poder, La Galaxia Internet: Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad y La era de la información: economía, sociedad y cultura.

domingo, 9 de setembro de 2012

El ‘Modelo Shylock’ de Deuda Pública


La sangría de la deuda continúa
Cada vez que algún país entra en una “crisis de deuda soberana”
–sea Grecia, España, Irlanda, Argentina, México, Portugal o Italia–
todos quedan aturdidos por los gritos de “¡Default!”, “¡Mega-canje de Bonos!”, “¡Aumento del Riesgo País!”, “¡Austeridad y más austeridad!”, “¡Rescate bancario!”, “¡Recortes en salud, educación, seguridad y pensiones!”, “¡Colapso monetario!…”, “¡Se cae el cielo! ¡¡Se cae el cielo!!”.
Al menos ese es el griterío de los políticos y los multimedios, pero… ¿qué se esconde realmente detrás de estas crisis recurrentes?
Empecemos diciendo que cuando estallan las consabidas “crisis de deuda pública”, rara vez se trata de alguna lamentable “seguidilla de errores”; estallan porque ese es el efecto buscado.
¿Cómo? Efectivamente: se trata de un complejo Sistema de Deuda que puede describirse como ‘El Modelo Shylock’, aludiendo a la gran obra de William Shakespeare El Mercader de Venecia, uno de cuyos principales personajes es el despreciable usurero Shylock.
Creado por Shakespeare hace más de cuatro siglos, Shylock es el prototipo del banquero de todas las épocas. Shylock empieza haciéndole un préstamo de 3.000 ducados –cifra nada despreciable en la Venecia del siglo XVI– a Antonio, un honesto y laborioso mercader, exigiéndole que firme un contrato garantizando ese préstamo con “una libra de su propia carne” si no cumple en devolverlo en tiempo y forma.
Veamos como ‘El Modelo Shylock’ explica cómo funciona el complejo y secuencial Sistema de Deuda que permite a los Poderosos del Dinero lograr objetivos muy determinados. Al igual que un mapa de ruta, este Modelo puede guiarnos desde el punto “A” hasta el punto “B”, sin que nos perdamos en el camino, ya que una vez que comprendemos cómo funciona el Modelo –cuál es su lógica interna– entonces podremos comprender cómo funciona todo el sistema que representa, tornándolo predecible.

Una comedia de errores
Las “crisis de deuda pública” no son resultado de la mala suerte, los errores de juicio o la casualidad. A lo largo de cuatro décadas, hemos visto como esta historieta se repite una y otra vez, con mínimas variantes, en país tras país.
Todo comienza cuando un país “imprevisoramente” toma préstamos “demasiado grandes” ofrecidos por los mega-banqueros privados, solo para “darse cuenta” al poco tiempo que no puede pagar esa deuda. Simétricamente, un elenco estable de 20 o 30 megabancos globales –Goldman Sachs, CitiCorp, JPMorganChase, HSBC, BBVA, Santander, Deutsche Bank, Credit Suisse, UBS y otros– “imprevisoramente” prestan enormes fondos a país tras país, sólo para “darse cuenta” al poco tiempo que no pueden cobrar sus deudas.
Una grotesca comedia de errores en la que una de dos: o los Gobiernos y los banqueros son todos muy, muy estúpidos –cosa altamente improbable- o…. ¡o discretamente se guiñan el ojo entre ellos preparándose para cortar “libra tras libra de carne”!
¿Podría alguien por favor lavar nuestras sábanas sucias…?
Los banqueros y los políticos son extraños compañeros de alcoba, pero invariablemente sus “comedias de errores” terminan por ensuciar las sábanas en todos los países del mundo. Y cuando eso ocurre, los banqueros saben muy bien que no pueden ir personalmente a patear las puertas de los palacios presidenciales, los ministerios de economía o los congresos y parlamentos al grito de: “¡Páguenos o verán lo que les pasa!”.

No; la farsa de la “democracia” y la “soberanía” deben mantenerse.
Es entonces cuando “agencias públicas y multilaterales” controladas por los propios mega-bancos globales a través de complejos mecanismos de administración del poder entran en escena: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro de EE.UU. y otras naciones… ¡¡
Ellos son quienes tienen el rol de patear las puertas de los presidentes, ministros y legisladores!!
Y tienen la excusa perfecta para hacerlo pues Argentina y Brasil son voluntariamente miembros del FMI y el Banco Mundial; Grecia, Italia y España son voluntariamente miembros del Banco Central Europeo y deben obedecer sus órdenes.
Un caso extremo es el de la Argentina, cuyos sucesivos Gobiernos “democráticos” han aceptado todos hasta hoy jamás investigar los orígenes fraudulentos e ilegales de su deuda externa, que se remontan al régimen cívico-militar que usurpó el poder por la fuerza entre 1976 y 1983.
Bajo el Modelo Shylock, los políticos de turno cumplen a rajatabla una consigna básica en país tras país: pagar, pagar y pagar… pues para eso los Dueños del Poder Global les financiaron sus carreras políticas y campañas electorales.
¡Doctor, tengo fiebre!
Los analistas de mercado y las agencias calificadoras de riesgo son los brujos financieros modernos que dicen por qué los mercados bursátiles suben y bajan como la fiebre de un enfermo; por qué las monedas nacionales se revalúan y devalúan como si estuvieran en una montaña rusa; y por qué los bonos de deuda soberana ven evaporar su valor como si estuvieran en algún turbio casino. Todo al ritmo impuesto por los flautistas de Hamelin atrincherados en las oficinas de S&P, Fitch y Moody’s, y del Financial Times y Wall Street Journal.
Naturalmente, estos “oráculos” que dictan cuáles instrumentos financieros son “buenos” y cuáles “malos”, están todos en la nómina salarial de los megabancos.
Todo lo que este ejército de cretinos dice es considerado “verdad revelada”. No importa que calificaran a empresas fraudulentas como AIG, Lehman, Enron, WorldCom, Global Crossing como “AA” -incluso “AAA”- hasta vísperas de sus colapsos catastróficos.
Hoy, perfectamente sincronizados, le bajan la calificación crediticia a Grecia y Argentina, Italia y España, Irlanda e Islandia, así se ven obligados a pagar jugosas tasas usurarias… ¡precisamente a los mega-banqueros!

“¡Exijo ejecutar mi pagaré!”
Repitiendo esta frase una y otra vez, el usurero y homicida Shylock se apresta a cortar “su” libra de carne cercana al corazón del mercader Antonio, mientras muestra a todos el perverso contrato legal ejecutable bajo las leyes de Venecia que le otorga ese escandaloso derecho.
Un trabajador honesto jamás podrá penetrar en la mentalidad parasitaria del usurero si parte de la premisa errónea de que Shylock prestó 3.000 ducados a Antonio con la intención de que Antonio se los devuelva. ¡¡De ninguna manera!!
Shylock especulaba con que Antonio no pudiera devolverle esa suma, para así poder ejecutar la garantía, su “pagaré”.
En verdad, un deudor potencialmente rico que sin embargo se vea transitoriamente imposibilitado de devolver un préstamo, es música para los oídos de un banquero usurero.
Pues todo deudor que devuelva el dinero prestado no le conviene a un usurero. Es más: ¡eso mina los principios y cimientos sobre los que se sustenta la usura! Puesto que frustra toda posibilidad de que banqueros y usureros puedan ejercer su oficio de parásitos, al verse obligados a trabajar en busca de nuevas víctimas.
El negocio más jugoso para un banquero es, precisamente, poder refinanciar deudas soberanas año, tras año, tras año, haciéndolas crecer exponencialmente a través del interés, y del interés compuesto del anatocismo. Por eso, el secreto está en que el deudor no pueda pagar.
Es cuando países como Grecia y Argentina no pueden saldar sus deudas “en tiempo y forma”, que nuestros modernos banqueros Shylock están en su salsa y piden se les entregue “su libra de carne”. Traducido en términos prácticos, eso significa asumir el control total del país deudor, transformándolo en una colonia financiera de los Dueños del Poder Global para que entregue sus recursos, riquezas y territorio. Es cuando logran imponer a sus agentes de la Comisión Trilateral dentro de los Gobiernos: Mario Monti en Italia, Lucas Papademos en Grecia, Domingo Cavallo en Argentina, Timothy Geithner en EE.UU.
Shylock jamás tuvo como objetivo recuperar sus 3.000 ducados. ¡No señor! ¡Él solo quería su libra de carne! El préstamo y el contrato de garantía conformaban el mecanismo para hacerse “legalmente” con la codiciada libra de carne.
Bajo el Modelo de Shylock, primero hay que endeudar a la víctima, imponiéndole un contrato legal que lo obliga a pagar sí o sí. Shylock lo logró apelando a las leyes de Venecia para que avalara su escandalosa pretensión; los banqueros modernos lo hacen colocando a “sus” políticos para que endeuden al país y luego paguen y paguen con el hambre del pueblo. Dos versiones; una misma “libra de carne”.

La peor pesadilla de todo banquero
¿Qué es lo peor que le puede ocurrir a mega-banqueros como Goldman Sachs, JP MorganChase, Rockefeller, Soros o Rothschild, todos ellos modernos administradores del Modelo Shylock?
Que algún país soberano endeudado –sea Argentina, Grecia, España, Brasil o Italia– les diga, “¡Hola! ¿Cuánto dices que te debo? ¿200.000 millones de dólares? Pues bien… Ven el lunes a retirar tu cheque…”.
Si Argentina, por ejemplo, hiciera eso, los banqueros usureros se verían enfrentados a dos serios problemas:
Primer Problema: un desafío técnico: ¿dónde hallar a otro pueblo pésimamente gobernado al que se impongan deudas innecesarias y fabricadas por 200.000 millones de dólares, cobrándole intereses usurarios?
Segundo Problema: un desafío político: peor aún, los Dueños del Poder perderían buena parte de su férreo control sobre la Argentina, justo cuando la tienen acorralada, controlando a su Gobierno y recursos.
Pues si algún gobernante hiciera algo tan “tonto” como tomar medidas soberanas a favor del pueblo trabajador, entonces oiremos a los banqueros y sus multimedios y opinólogos a sueldo gritar “¡No, no!
¡Recuerden que ustedes nos deben miles de millones de dólares que no pueden pagar!.
Si se atreven a hacer algo tan tonto como priorizar el interés nacional del pueblo, los vamos a borrar del mapa financiero global; los multimedios los van a defenestrar, les lanzaremos los perros de S&P, Fitch y Moody’s para que disparen el Riesgo País hasta las nubes.
Así que… mucho cuidadito: ¡¡si pudimos incendiar a la Argentina hace diez años, lo podemos hacer de nuevo!!”.
Efectivamente, recién cuando un país no le debe nada a los mega-banqueros globales, puede decir que es realmente LIBRE.
No nos equivoquemos: la soberanía, independencia y libertad nacional son los máximos enemigos de los Dueños del Poder Global y sus megabancos usureros.
El Sistema de Deuda Eterna funciona según el Modelo Shylock: necesita de mega-banqueros usureros sincronizados con gobernantes títeres que paguen y paguen y paguen, siempre sobre el hambre del pueblo.
Aquí un buen doctor diría: “Un diagnóstico correcto conforma el primer paso hacia una cura saludable”.
Adrian Salbuchi parar RT 
http://www.asalbuchi.com.ar/  
02.07.2012 · 
Los recortes sociales en nuestro país están generando mucho sufrimento humano.
El objetivo de este artículo es explorar algunas preguntas relacionadas con nuestra situación económica: ¿porqué España tiene deudas? ¿A quién debemos el dinero? ¿Cuándo una deuda es ilegítima? ¿Qué pasaría si España se negase a pagarla?
¿Por qué un país tiene “deudas”?
Un país financia sus servicios públicos con el dinero que recauda por impuestos. Pero si el país gasta más de lo recauda, el gobierno busca dinero en los mercados financieros.
Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el dinero al interés más bajo.
¿Qué tasa de interés le piden a España para prestarle dinero?
En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6.41% a España y un 1.20% a Alemania.
La diferencia entre lo que paga España y lo que paga Alemania es la famosa “prima de riesgo”. En este caso, 641-120 = 521.
¿Quién presta dinero a España?
Dos tercios de la deuda española está en manos de inversores españoles y un tercio en manos de inversores extranjeros.
Una comparación para que os hagáis una idea: el 38% de la deuda francesa la poseen inversores franceses. Sin embargo, más del 65% de la deuda española la poseen inversores españoles.
En los últimos meses, se ha producido una tremenda huída de inversores extranjeros: ahora mismo, nuestra deuda pública sólo la compran inversores españoles.
¿Quiénes son esos inversores? ¿Quiénes son “los mercados”?
Fundamentalmente, son bancos y fondos de pensiones.
En el siguiente punto hablaremos de los bancos, permitdme hablar ahora de los fondos de pensiones. Seguramente sabéis que la Seguridad Social tiene una “hucha” para pagar las pensiones futuras. Como la población española está envejeciendo, en el futuro habrá más pesionistas y menos cotizantes. Por eso, hace años, se creó el “Fondo de Reserva” de la Seguridad Social. Pues bien, el 90% del dinero de ese Fondo de Reserva está invertido en deuda del Estado.
¿Y los bancos, de dónde sacan el dinero para comprar deuda española?
De los depósitos de sus clientes. Un banco se dedica, básicamente, a recoger depósitos y conceder créditos. La mayor parte de los dépositos no están en la caja fuerte del banco, sino que han sido prestados a alguien (en forma de hipotécas, créditos a empresas, compra de la deuda de algún país, etc.).
Lo paradójico de la situación española es que los bancos compran deuda al Estado y, a su vez, el Estado “rescata” a los bancos. Ahora mismo, el sistema financiero español y el gobierno son como dos borrachos que sólo se mantienen en pie apoyándose el uno contra el otro.
Además, hay otro aspecto sangrante: los bancos españoles han obtenido préstamos por valor de 1 billón de euros del Banco Central Europeo al 1%. ¡Y luego se lo prestan al Estado al 6%!
¿Cuánto paga España cada año por los intereses de su deuda?
En 2012, se calcula que España pagará 29.000 millones sólo en intereses de su deuda.
Para que os hagáis una idea de lo significa este número: España pagará en intereses diez veces más que los recortes en Sanidad y Educación.
¿Un país puede negarse a pagar su deuda?
Sí. De hecho, casi todos los países del mundo han dejado de pagar la deuda alguna vez en su historia. (Los periódicos suelen usar el termino inglés “default” cuando se refieren al impago de la deuda nacional).
Además del default, hay otra solución intermedia: negociar con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.
En 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.
La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la Guerra Civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.
En Europa, todos los países se han declarado en default alguna vez: Francia en 9 ocasiones, Rusia 7 veces y el Reino Unido en 5 ocasiones.
¿En qué circunstancias los países pueden negarse a pagar su deuda?
Básicamente hay dos situaciones diferentes:
1) Me niego a pagar la deuda por “razones técnicas”: sencillamente porque no tengo dinero.
2) Me niego a pagar la deuda por “razones morales”: considero que la deuda es ilegítima.
¿Cuándo una deuda es “moralmente ilegítima”?
En esta discusión existen muchos puntos de vista diferentes. Pero, en mi opinión hay casos evidentes de deudas ilegítimas. Por ejemplo, si cae una dictadura, ¿porqué los ciudadanos de ese país tienen que pagar la deuda adquirida por el tirano? Lo mismo puede decirse de países africanos que han sido expoliados por Occidente.
Quizás la mejor definición de “deuda ilegítima” es la propuesta por el economista Jeff King: “son ilegítimas aquellas deudas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento de su acreedor”.
En este artículo de Wikipedia podéis leer una larga discusión sobre la deuda ilegítima.
¿Cuáles son las ventajas de negarse a pagar la deuda?
El dinero que te ibas a gastar en pagar la deuda, lo puedes dedicar a educación, sanidad, pensiones, etc.
¿Y cuáles son los inconvenientes?
Evidentemente, también hay incovenientes en negarse a pagar la deuda:
A partir de ese momento, el Estado no puede gastar más de lo que recauda porque nadie le presta dinero.
En el caso de España, descontando todo pago por la deuda, seguiría existiendo un déficit de unos 50.000 millones (que habría que compensar recortando gastos o subiendo impuestos). Tendrán que pasar algunos años hasta que alguien vuelva a confiar en prestarte dinero, pero la Historia nos enseña que todos los países europeos que se han declarado en default han vuelto a acceder a los mercados de deuda poco tiempo después.
Además, como hemos visto antes, nuestros principales acreedores son bancos y fondos de pensiones españoles, que colapsarían inmediatamente. Por eso es más sencillo declarse en default cuando la mayoría de tus acreedores son extranjeros.
Espero que esta entrada os haya resultado interesante. No dudéis en añadir vuestras críticas y opiniones en la sección de comentarios.
http://polvodeestrellas.periodismohumano.com/2012/07/02/%C2%BFy-si-espana-se-negase-a-pagar-su-deuda-guia-paso-a-paso/



DOCUMENTAL: El Dinero.

mayo 6, 2010 by 
Filed under Documentales
Se dice que es el dinero quien maneja al mundo a través de un régimen totalitarista… pero ¿De donde sale el dinero? ¿Cómo es creado? ¿Quién lo controla? ¿Cómo es posible que llegue a faltar?
Película filmada en Argentina y Turquía en el momento en que ambos países atravesaban la crisis financiera más grave de su historia. Este documental se remonta al origen de la crisis. Mostrándose como los Read more

¡Con el FMI hemos topado!

abril 18, 2010 by 
Filed under Artículos
Por Jérome Duval.
Las grandes potencias aprovecharon la crisis actual para recolocar al Fondo Monetario Internacional (FMI), durante años totalmente deslegitimizado, en el centro de la política económica.
De acuerdo con la Unión Europea, el FMI impone su política de rigor tanto en Europa como en el Sur.
Y por lo tanto, continúa imperturbablemente con la misma política neoliberal que ejerce desde los años ochenta en los países empobrecidos, con sus “planes de ajuste estructural”, Read more