sexta-feira, 11 de abril de 2025

Tomas de Aquino comentário sobre de veritate bbb

https://revistacoletanea.com.br/index.php/coletanea/article/view/450/298 Resumo:Estas reflexões têm como objetivo demonstrar como a teoria da verdade de Santo Tomás de Aquino é subtilizada entre o início e a maturidade da sua vida intelectual. Para atingirmos este objetivo, servir-nos-emos de duas obras de Santo Tomás de Aquino. Primeiramente, estudaremos o De Veritate, que trata da verdade como um transcendental e insiste sobre o fato de que ela está primeiramente nas coisas. Em segundo lugar, o nosso estudo será concentrado na Summa Theologiae. Esta obra apresenta uma subtilização do pensamento de Santo Tomás na medida em que ele introduz uma reinterpretação da verdade segundo a qual ela, ainda que sendo um transcendental que acompanha todo o ser, é antes algo próprio do intelecto. Quanto à primeira obra, analisaremos o primeiro artigo da primeira questão, que trata da natureza da verdade e do fato de o ente a preceder. Com relação à segunda, examinaremos o primeiro artigo da décima sexta questão da Prima Pars, no qual o Doctor Angelicus questiona se a verdade se encontra na coisa, ou tão somente no intelecto.Palavras-chave:Santo Tomás de Aquino. Verdade. Intelecto. Transcendental. Deus.Abstract: These reflections aim to demonstrate how Saint Thomas Aquinas’s theory of truth is refined from the beginning to the maturity of * Lúcio Souza Lobo é Doutor em Filosofia pela Universidade Federal do Rio Grande do Sul (UFRGS) e professor no Programa de Pós-Graduação em Filosofia da Universidade Federal doParaná (UFPR). Contato: luciosouzalobo@gmail.com ** Marco Antônio Pensak é Mestrando em Filosofia pela Universidade Federal do Paraná(UFPR). Contato: marcopensak@icloud.comCOLETÂNEA Rio de Janeiro v. 23 n. 46 p. 291-308 jul./dez. 2024 www.revistacoletanea.com.br

quinta-feira, 10 de abril de 2025

O COLONIALISMO DE VOLTA, SE É QUE JÁ FORA POSTO PARA FORA

O maior projeto de desmatamento do mundo destrói florestas para produzir bioetanol, açúcar e arroz na Indonésia. A área a ser desmatada é do tamanho da BÉLGICA. Comunidades locais dizem que já estão sofrendo danos com o projeto apoiado pelo governo. A Indonésia abriga a terceira maior floresta tropical do mundo, lar de muitas espécies de animais silvestres e plantas ameaçadas de extinção, incluídos orangotangos, elefantes e flores gigantes da floresta. Algumas espécies são endêmicas (veja algumas delas https://animalia.bio/pt/endemic-lists/country/endemic-animals-of-indonesia?adsafe_ip=). Mais de 74 milhões de hectares de floresta tropical indonésia — uma área duas vezes maior do que a ALEMANHA — já foi desmatada, queimada ou degradada e, em seu lugar, instalaram-se empreendimentos para produção de óleo de palma, papel e borracha, mineração de níquel e outras commodities desde 1950, de acordo com a Global Forest Watch. https://farmlandgrab.org/post/32759-world-s-largest-deforestation-project-destroys-forests-for-bioethanol-fuel-sugar-and-rice-in-indonesia

CRÉDITOS DE CARBONO, UMA FALCATRUA DE DIMENSÃO PLANETÁRIA

CRÉDITOS DE CARBONO, UMA FALCATRUA DE DIMENSÃO PLANETÁRIA NA ARGENTINA, UMA APROPRIAÇÃO DE TERRAS ("crédito de carbono") de US$ 600 MILHÕES A Theter Limited Inc., que opera em dólar, é uma das grandes compradoras de créditos de carbono com vistas à apropriação de terras na África e na América Latina, mediante intermediários, como corretoras e bancos. No caso do Brasil, como intermediários da apropriação de terras via crédito de carbono, sobressai-se o BTG, do banqueiro Andreia Esteves, chegado a Lula e ao mesmo tempo um dos que mais torcem pela derrota de Lula. A Theter, propriedade da iFinex, uma empresa com sede nas Ilhas Virgens Britânicas, é uma operadora de criptomoedas, com 350 milhões de usuários no mundo (2024), tendo superado a bitcoin em volume de negócios. Divulgou um patrimônio líquido de US$ 11,9 bilhões (2024) e um lucro de US$ 5,2 bilhões no primeiro semestre de 2024. Investiu US$ 600 milhões no controle da Adecoagro, que também opera no Brasil e no Uruguai. Aqui https://farmlandgrab.org/post/32734-un-gigante-cripto-invertira-usd-600-millones-en-la-argentina-para-quedarse-con-el-control-de-adecoagro Leia também sobre uma pontinha do véu do que ocorre na Amazônia (aqui: Uma análise de dois projetos de créditos de carbono na Amazônia brasileira concluiu que eles podem estar ligados à lavagem de madeira ilegal. Os projetos pertencem a Ricardo Stoppe Jr., conhecido como o maior vendedor individual de créditos de carbono do Brasil, que faturou milhões de dólares negociando esses créditos com empresas como Gol, Nestlé, Toshiba, Spotify, Boeing e PwC. https://infoamazonia.org/2024/05/21/grandes-marcas-compram-creditos-de-carbono-de-esquema-suspeito-de-esquentamento-de-madeira-na-amazonia/

augusto ,arx

¿Se cuenta el principado de Augusto merecidamente entre las épocas más prósperas de Roma? Al que investiga de qué naturaleza fue la época de Augusto se le presentan muchas cosas a partir de las cuales se puede tener un juicio sobre ella.1 Primero, una comparación con las otras épocas de la historia de Roma, pues si demuestras que la época de Augusto fue similar a épocas anteriores, a las que llaman prósperas, pero distinta de aquellas a las que la opinión de antiguos y modernos [llaman funestas por las costumbres deterioradas y cam- biadas a su peor aspecto, la República dividida en partidos, además de las hazañas de guerra mal emprendidas, puedes elaborar una con- jetura sobre esta época, a partir de las otras; y luego se debe indagar qué dijeron sobre ella los mismos antiguos, qué pensaron del impe- rio romano los pueblos extranjeros —si lo respetaron o lo desprecia- ron— y, finalmente, cómo fueron sus artes y su literatura. Pero para no extenderme más de lo necesario, compararé la más hermosa época anterior a Augusto, a la cual hicieron próspera la sen- cillez de costumbres, el gusto por el esfuerzo y la integridad tanto de los magistrados como de la plebe —época en la que el sur de Ita- lia comenzó a ser sometido—, y también la de Nerón —no hay una peor—, con la época de Augusto. En ningún momento los romanos se apartaron del estudio de las artes liberales más que en la época anterior a las Guerras Púnicas, cuando la instrucción era estimada en menos —dado que los hom- bres ilustres de aquellas épocas ponían especialmente su dedicación y esfuerzo en la agricultura—, la elocuencia considerada superflua —puesto que decían ocuparse de sus asuntos con pocas palabras y no procuraban la elegancia del discurso, sino la fuerza en sus enun- ciados—; pero la historia no estaba desprovista de elocuencia, dado que se refería sólo a los hechos y únicamente consistía en la redac- ción de anales. Pero toda esa época estuvo colmada de la pugna de patricios y plebeyos; pues desde que los reyes fueron expulsados hasta la primera guerra púnica, se compite por el derecho de unos y otros, y gran parte de la historia se refiere sólo a las leyes que los tribunos o los cónsules crearon, con enorme esfuerzo de una parte o de otra. Hemos dicho ya qué se debe elogiar de aquella época. Si queremos definir la época de Nerón, no son necesarias muchas palabras, puesto que, asesinados los mejores ciudadanos, gobernando un juicio infame, violadas las leyes, incendiada la capital y procurando los generales la gloria en la paz más que en la guerra —temiendo que sus éxitos suscitaran la sospecha y sin algo que los motivara a grandes hazañas—, ¿quién preguntará cómo fue aquella época? Nadie puede dudar por qué la época de Augusto es distinta a ésta, pues su gobierno es notable por la clemencia, dado que los romanos pensaban que ellos gobernaban —aún cuando se les había desvaneció toda libertad, incluso toda apariencia de libertad—, y no veían que la libertad les había si- do arrebatada, que las instituciones y las leyes habían cambiado por decreto del príncipe, superando hasta los más altos honores, que antes habían teni- do los tribunos de la plebe, los censores y los cónsules, habían sido entonces ocupados por un solo hombre, y que el emperador tenía otro nombre que designaba los poderes que antes habían poseído los tribunos y cónsules, los había privado de su libertad. Ciertamente si los ciudadanos pueden dudar quién es el príncipe o si ellos mismos gobiernan o son gobernados, ésta es la gran prueba de la clemencia. En la guerra, sin embargo, los romanos nunca fueron más afortuna- dos, pues los partos fueron sometidos, los cántabros vencidos, los recios y los vindelicos derrotados; pero los germanos, los peores enemigos de los romanos, a los que César había combatido en vano, superaron a los romanos en cada combate, con traición, con trampas y bravura, y en sus bosques. Pero la fuerza de muchas tribus de Germania estaba ya abatida3 completamente, tanto por la ciudadanía romana, que Augusto ofreció a cada pueblo, como por las armas que los generales experimentados sostuvieron, y por la enemistad surgida entre ellos mismos. Por lo tanto, en la paz y en la guerra la época de Augusto no debe ser comparada con el tiempo de Nerón ni de los peores príncipes. Además, los partidos y las luchas que hallamos en la época anterior a las guerras púnicas, entonces habían terminado, pues vemos que Au- gusto reunió en sí mismo todas las facciones, todos los cargos públicos y toda soberanía, y así, el imperio no pudo apartarse de sí mismo, porque atrae el mayor peligro a todo el Estado, disminuida su autoridad entre los pueblos extranjeros y los asuntos públicos siendo administrados más por ambición que por el bienestar de la ciudadanía.5 Pero la época de Augusto no debe de este modo llamar nuestra aten- ción para pasar por alto que es inferior a aquella otra edad en muchos aspectos; porque disminuidas o de plano suprimidas las costumbres, la libertad y la virtud, mientras reinan la avaricia, la lujuria y el exceso, esta misma época no puede ser llamada próspera. Pero el gobierno de Augusto, las instituciones y las leyes de los hombres a los que él había elegido para que restituyeran la república trastornada y la mejorasen, lograron en gran manera que el desorden, ocasionado por las guerras civiles, terminara. Por ejemplo, vemos que Augusto purga el Senado —al que habían entrado los hombres más corruptos— de las huellas de los crímenes ,habiendo expulsado de él a muchos cuyas costumbres le eran odiosas, y habiendo introducido a muchos, que destacaron por su valor e inte- ligencia. En el principado de Augusto, hombres destacados por su repu- tación de valor y sabiduría siempre disfrutaron de las delicias de la administración pública. Pues ¿quién puede mencionar hombres de esa época más grandes que Mecenas, que Agripa? Contemplamos el mismo genio del príncipe, aunque nunca estuvo despojado de la en- voltura del fingimiento, como ya hemos dicho, no abusando de su autoridad. Parece que oculta su fuerza invisible con una apariencia más indulgente; y si bien la República, tal como fue antes de las gue- ¿Se cuenta el principado de Augusto merecidamente entre las épocas más prósperas de Roma?

quarta-feira, 9 de abril de 2025

A necessidade do supérfluo pau brasil

A necessidade do supérfluo . ou a ilusão da escassez* Por mais que se privilegie a reprodução das condições materiais da existência social como motor explicativo da História, o fato é que ninguém sai de casa em busca de comida antes de se dar as razões do que pretende fazer tão logo esteja de barriga cheia. O desejo fundamental do ser humano está para além da mera sobrevivência — ainda que dela não prescinda —, tanto assim que se deixa exaurir no sacrifício em nome de um ideal, de um sonho, de um novo amor. E não só o ser humano: o albatroz também falece de exaustão ao voar para longas, longuíssimas distâncias, em busca de comida para alimentar a prole, como evoca Niestzsche no último aforisma de seu livro “Aurora”. “Teríamos encalhado no infinito?", conclui ele. Diante dessa evidência, assume-se que a busca da reprodução material da existência social é indissociável do desejo de se comprazer na existência. Se assim for, é preciso reconhecer que a necessidade orgânica põe o mundo em movimento tanto quanto os sonhos que os seres humanos alimentam (e que, reciprocamente, os alimentam). A necessidade orgânica não se faz presente em nós mecanicamente, e sim como interpretação cujo sentido inscreve-se no âmbito da cultura. Ao contrário da satisfação das necessidades básicas, que se mede em calorias, os sonhos não têm limites, o que talvez explique por que o ser humano arrisca a pele lançando-se à conquista do infinito e do ilimitado. Partindo-se desse axioma, é plausível vislumbrar a expansão ultramarina dos povos europeus, os portugueses à frente, como fruto de uma aventura árdua e arriscada, que, além de prazerosa, era devotada ao excesso, ao supérfluo, ao gasto perdulário, ao prazer da mesa e da cama, ao luxo, à dilapidação suntuária, à afirmação, à ostentação e à exaltação do poder, da vaidade e da glória, valores mundanos, à época veladamente indissociáveis da propagação da fé cristã. E embora não tenham sido os marujos e grumetes os eleitos para desfrutar da empreitada, é certo que foram eles também que se lançaram por mares nunca dantes navegados, ao lado de mercenários, numa aventura temerária, que os desafiava a irem além de si mesmos, temática de Ernest Hemingway, em sua novela “O velho e o mar”, e de outros ficcionistas. A evocação de tais suposições, e dos valores a elas associados, num livro sobre a pedagogia da incompletude, parece tanto mais necessária quanto mais a utilidade racional tem sido exaltada como um valor natural e como única alavanca da existência, em desfavor dos demais valores, considerados ilusórios, porque inúteis, tais como a poesia e o galanteio. Que utilidade efetiva poderia ter o vermelho, a cor do luxo e da luxúria? Que utilidade poderiam ter as peças de tecido púrpura comercializadas pelos navegadores fenícios nas costas do Mediterrâneo, por cuja conquista se expunham a riscos e privações e a eventuais refregas sangrentas? O caráter excludente do valor atribuído à utilidade cumpre uma dupla função ideológica: suprime o lugar de direito ocupado na História pelo devaneio e escamoteia a sua compreensão, ao fazer supor que todo o espaço da existência esteja adequadamente preenchido pela figura caricata do Prometeu capitalista e daquele que o sustenta o homo faber. Invenção antropológica, contemporânea da Revolução Industrial, o homo faber é o sujeito impessoal que se caracteriza por agir supostamente de modo racional, subordinando o tempo presente a um futuro que nunca chega, em nome do qual sacrifica o gozo imediato. Ao proceder dessa maneira, a racionalidade do homo faber destitui de seu valor intrínseco o presente, momento da fruição, para convertê-lo numa ponte abstrata a ligar o antes, que já não existe, e o depois, que não virá, como adverte Raoul Vaneigem, parceiro de Guy Débord na convocação para o levante estudantil na França de maio de 1968. Terá sido assim alguma vez? Será verdade que a Europa, ao se enriquecer com o botim obtido na conquista do Novo Mundo, buscava reunir condições para inaugurar uma nova era, a da acumulação e reprodução do capital, votada à produção e ao suor no trabalho, desdenhosa do prazer? É somente no contexto da unidade indissociável dos móveis da ação humana que se pode enxergar e compreender o sentido da exploração do pau-brasil — o primeiro e o mais longo ciclo econômico da história do Brasil. Entender a sanha e a intensidade predatórias a que se entregaram os exploradores das maiores potências comerciais de então — portugueses, franceses, holandeses e ingleses, entre outros — exige, como sugere o historiador alemão Werner Sombart (1863 - 1941), em seu livro "Luxo e Capitalismo", a propósito do advento do capitalismo, que se reconstitua metodologicamente o seu ambiente cultural. É preciso explicar no botim a presença seletiva dos panos, das sedas, das especiarias, das tinturas, dos perfumes, da roupa branca, das vasilhas de prata, do vinho, dos destilados, do tabaco, dos objetos do mobiliário, dos candelabros — quase nada do que é indispensável ou necessário à subsistência física. Se, vez por outra, armas e mulheres também podiam ser encontradas no cesto do comércio, da pilhagem e da conquista, é porque elas infundiam segurança ou prazer na aventura de se perseguir e justificar o consumo do supérfluo — e a conquista do infinito. Tais objetos, considerados em si mesmos e fora de qualquer contexto, são meros suportes materiais sem sentido, despidos de qualquer valor cultural; incapazes, portanto de inspirar um desejo ou estimular uma ação. É somente depois de inscritos na fantasia e no imaginário que se pode divisar neles os coeficientes de valor cultural, graças aos quais se hierarquizam, de acordo com a variação do tempo e do lugar. É preciso, pois, começar por investigar que elementos teriam constituído o imaginário daqueles “descobridores” e exploradores europeus que, com suas caravelas e naus, vieram dar no Novo Mundo, desembarcando na “terra do brasil”. Embora tal hipótese seja repelida pela historiografia de viés utilitarista e funcionalista, trata-se de um procedimento recomendado por todos aqueles que não confundem a História com o deslocamento de um pistão no cilindro de um motor a combustão. Ao contrário do que nos quer impingir a ideologia liberal, nada na História é resultado de uma necessidade inelutável — e tudo poderia ter sido diferente do que foi, ainda que os mesmos elementos dela tenham participado. Na diversidade dos produtos que são objeto do saque colonial pode observar-se que o pau-brasil — como matéria-prima para a indústria do mobiliário e, principalmente, como tintura na indústria têxtil — insere-se na ampla gama das cadeias de comércio orientadas para o consumo suntuário, origem e razão de ser das rotas comerciais que ligavam os portos da Europa aos portos da Ásia Menor, da África e do Extremo Oriente. Rotas cujo bloqueio por terra haveria de estimular a expansão ultramarina dos portugueses. A cadeia comercial do pau-brasil é, pois, uma entre muitas — todas entrelaçadas num contexto unitário que lhes dá direção e significado. É preciso investigar que significado é esse. Em 1501, quando D. Manuel, na plenitude de seus 30 anos de idade, declara o pau-brasil monopólio da Coroa portuguesa, o jovem Francisco I, de apenas sete, preparava-se para, dali a quatorze, assumir o reino da França e consagrar definitivamente um novo estilo de vida pública, que iria se irradiar por toda a Europa: a sociedade cortesã, fenômeno cultural que havia sido estimulado pelo papado em Avignon, 200 anos antes e que, logo a seguir, ainda no início do século XIV, seria copiado pelo Grão-Duque de Borgonha. Localizada ao lado do porto de Marselha, Avignon foi berço da primeira corte moderna, ao congregar, pela primeira vez na história europeia, de modo estável, nobres sem outra missão que não a de servir, em benefício próprio, os interesses da corte e beldades cobiçadas por amores ilícitos, que se encarregaram de imprimir sua marca peculiar à vida e ao trato social — eis a courtoisie. Reúnem-se em Avignon os mais altos senhores da ordem eclesiástica, dispostos a celebrar e enaltecer um modelo inaugural de livre trato, de magnificência, de fausto e de brilho cortesão. Lembra-se que, dentre os dignatários ali reunidos, todos tinham o costume de se vestir de vermelho. Clemente V, o primeiro papa a se instalar em Avignon, soube fazer uso de seu pendor hedonista para externar de forma hiperbólica o sentido do usufruto privado e doentio do poder: durante os nove anos que pontificou, de 1305 a 1314, fez cardeais cinco membros de sua família. Justificou o nepotismo, argumentando que não era culpa sua que seus “predecessores não tenham sabido ser papas”, pois “um papa devia fazer felizes os seus súditos”. Embora criticada por cristãos de mente franciscana, votados à imitação da pobreza de Cristo, a largueza complacente do estilo de vida de Avignon seria ainda mais amplificada anos mais tarde pelos grandes Luíses da França, na esteira do que havia ocorrido anteriormente nas cortes de Milão, Ferrara e Nápoles (continua). *Este artigo( reelaborado) é parte do capítulo sobre a economia do pau-brasil, de minha autoria, extraído do livro Pau-Brasil - H

A PROPÓSITO DE TRUMP: O HERÓI OCIDENTAL, OU A HIPERTROFIA DO EU

A PROPÓSITO DE TRUMP: O HEÓI OCIDENTAL, OU A HIPERTROFIA DO EU A pretensão de se controlar a realidade não é nova.Josué parou o sol na batalha de Jericó, para que seu povo pudesse vencer o inimigo antes do cair a noite. Moisés separou o mar em duas partes com o seu cajado, para que seu povo pudesse atravessá-lo sem molhar os pés. No Ocidente, do Renascimento ao ILUMINISMO da crença na SUPERIORIDADE da RAZÃO sobre os demais valores humanos (intuição, estética, ética, sentimentos, além da razão),o indivíduo, dentro de seu prê-à-porter do liberalismo econômico e político, se acha no centro da Criação, uma nova dignidade, um demiurgo capaz de refazer o mundo à sua imagem e semelhança. É não ter lido com atenção Maquiavel (1469 – 1527), a quem se atribui equivocadamente a primeira ode moderna à capacidade de empreender. A proósito, escreve o sociólogo francês Julien Freund (1998): “A matéria política, sendo contingente, é apreendida por ele como maleável, portanto, teoricamente transformável, e o indivíduo acredita em ter poder sobre ela, a despeito dos perigos, no intento de dar-lhe forma, na expectativa de ver atendidos os seus desígnios” (Julien Freund, 1998).* E Freund acrescenta: Nessa perspectiva, "a história intelectual do Ocidente é a edificação progressiva do sujeito da ação, até à sua explosão delirante na hipertrofia do sujeito, capaz de afirmar e de se dotar de uma vontade que o aproximaria de Deus (Descartes), a sua maneira de ser Deus". É a ilusão de crescer puxando para o alto os próprios cabelos. Já não se trata de um ideal de ação que se entrega, com dignidade e reverência, a perscrutar uma ordem de coisas, e sim de um desafio prometeico de reordenar essa ordem de coisas, ao alvitre de sua virtù. Esse é o herói ocidental, diria Freund. Essa usurpação sacrílega, que se reflete em Francis Bacon (1561-1626),conhecido pejorativamente como "lenhador da natureza", na instauração de um divórcio entre ser humano e natureza, sujeito e objeto, entre conhecimento e ação, entre inteligência e operação, choca-se frontalmente com a visão de mundo do sábio chinês, que, ao invés de desperdiçar esforços na ilusão do controle da realidade, empenha a sua energia em buscar o modo de enxergá-la melhor: observa com atenção os sopros celestes e os sopros terrestres, à espera que de seu entrechoque resulte uma configuração favorável, à qual buscará, em resposta, harmonizar-se, assim como procede o surfista ante as ondas do mar. Em vez de lutar contra as ondas para mudá-las em seu favor, o surfista busca tão somente retirar o melhor proveito de seu balanço imprevisível. Já aqueles acometidos da sensação de impotência comportam-se como um medroso que sonhasse em converter o mar em geleia, para amortecer o movimento das ondas, e poder assim exibir um ilusório controle sobre a realidade. Ignoram o tamanho do mar. E Karl Marx em seu livro "O 18 Brumário de Luís Bonaparte" em resposta aos filósofos da liberdade ABSOLUTA, como Immanuel Kant, dentre outros iluministas, escreve: "Os homens fazem a sua própria história; contudo, NÃO A FAZEM DE LIVRE E ESPONTÂNEA VONTADE, pois não são eles que escolhem as circunstâncias sob as quais ela é feita..." Concluir daí que não se pode interferir na realidade, recolhendo-se ao conformismo, é não ter entendido a lição. O que nos ensinam o sábio chinês, o surfista e Marx é que a nossa intervenção deve dar-se, modestamente, na forma de RESPOSTA a um desafio ou a um convite colocado não por nós, mas pela realidade. Não controlamos a realidade, pois é a realidade que nos controla, assim como a ilusão de controlá-la. A iniciativa cabe à realidade, ou ao contexto, que se nos apresenta como instigação e repto: E agora, José? Nivaldo Manzano

TRUMP NAS PEGADAS DE HITLER

TRUMP NAS PEGADAS DE HITLER Assim como Hitler, Trump intervém em Universidades estadunidenses, fechando departamentos, extinguindo disciplinas, asfixiando-as financeiramente e exigindo a demissão de alunos e de reitores que não obedeçam às suas ordens. Já a partir do início de seu governo, em 1933, Hitler deu início à sua limpeza anticomunista e étnica, tendo começado pela então chamada Universidade de Berlim, a mais prestigiosa do país, criada em 1810 em homenagem ao rei da Prússia Frederico Guilherme III; em 1949 renomeada como Humboldt-Universität em homenagem a seu fundador. De lá saíram, nos últimos dois séculos, uma grande penca de cientistas e filósofos alemães de renome mundial, entre eles, Johann Gottlieb Fichte, Oswald Spengler, Arthur Schopenhauer, G.W.F. Hegel, Friedrich Schelling, Georg Cantor, Albert Einstein, Max Planck, Alfred Wegener, Karl Marx,Friedrich Engels, Heinrich Heine, Otto von Bismarck, Karl Liebknecht. A universidade teve 29 ganhadores do Prêmio Nobel. Foi da biblioteca da Universidade de Berlim que 20 MIL LIVROS escritos por "degenerados" e oponentes do regime foram retirados para serem queimados em 10 de maio daquele ano na Opernplatz (hoje Bebelplatz) para uma demonstração promovida pela SA, que também contou com um discurso de Joseph Goebbels. Hoje, ergue-se na praça um monumento rememorativo do evento: um painel de vidro, que se abre para uma sala branca subterrânea contendo prateleiras vazias com espaço para 20 mil livros e uma placa em que se lê a epígrafe de uma obra de Heinrich Heine de 1820: ""Aquilo foi somente um prelúdio; onde se queimam livros, queimam-se no final também pessoas". Estudantes judeus, professores e oponentes políticos foram expulsos da Universidade e muitos deportados e assassinados.