segunda-feira, 10 de setembro de 2012

El poder en la era de las redes sociales - Manuel Castells


http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=2102910
 
 
He dedicado los últimos años a analizar cómo se construyen las relaciones de poder en la sociedad moderna que llamo sociedad red. Empezaré diciendo que las relaciones de poder son los lazos fundacionales de la sociedad porque quienes tienen el poder definen las reglas y las normas sobre las cuales ésta se organiza.
 
Por tanto, entender cómo se forma el poder es entender la matriz, el código fuente de la sociedad. Naturalmente, hay distintas formas de poder y distintas articulaciones de poder. No hay una forma, un poder, sino una serie de relaciones de poder articuladas y, por tanto, donde hay poder siempre hay un contrapoder. Si tuviéramos que elegir una ley básica de las sociedades es que donde hay dominación hay resistencia a la dominación, donde hay poder hay contrapoder. Realmente la sociedad se construye con base en intentos constantes de dominación y sus contrapartes. En eso consiste la dinámica del cambio social, pues en cada momento lo que estamos viviendo son relaciones institucionales de dominación que persisten hasta que entran en conflicto con nuevas formas de resistencias a la dominación.
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Pues bien, a lo largo de la historia, la comunicación y la información han sido las fuentes fundamentales del poder y del contrapoder, de la dominación y del cambio social. Y ello es debido a que la batalla fundamental se da en las mentes de las personas. Es ahí donde existe el poder: el poder está en nosotros, en nuestras mentes. Si nosotros pensamos de una determinada manera que sirve a determinados intereses y valores, ése es el poder que se está manifestando en nuestra práctica, y de ahí la idea de que las relaciones de poder están absolutamente ligadas a las relaciones que unos llaman de influencia, otros llaman de control social, otros llaman de persuasión.

Cierto es que el poder también se basa, de acuerdo a la vieja tradición de Maquiavelo y Max Weber, en el monopolio legítimo o ilegítimo de la violencia. Quienes controlan los medios de la violencia tienen una capacidad de imponer sus intereses. Pero hay otra tradición en las ciencias sociales y otra práctica histórica, de Bertrand Russell a Foucault, en que la capacidad de modelar lo que ocurre en nuestras mentes y en las culturas se desarrolla a través de la persuasión y la negociación colectiva, es también la tradición que aplicó en algún momento Gramsci en términos del concepto de la hegemonía como construcción de una serie de ideas que se internalizan y que hacen que la sociedad pueda funcionar en un determinado sentido. De hecho, yo diría que un sistema de poder que se basa sólo en la coacción es un poder débil, porque si una gran parte de las personas son capaces de pensar diferente y de atreverse a traducir en la práctica ese pensar diferente, ese poder coactivo acaba disolviéndose. Torturar los cuerpos es menos efectivo que modelar las mentes.

Si la batalla del poder es una batalla que se juega en nuestras mentes, resulta que nuestras mentes viven inmersas en un entorno de comunicación de donde reciben las señales con las que se activan las emociones, se generan los sentimientos y se forman las decisiones. Por consiguiente, existe una relación básica entre comunicación y poder. Esto no es nuevo, siempre ha sido así, pero se ha acentuado profundamente en lo que llamo la sociedad red, una sociedad en la que las redes de comunicación interactiva de base electrónica y transmisión digital organizan el conjunto de las prácticas sociales del planeta en términos de la interacción de lo global y lo local.

Empiezo por la conclusión: la comunicación es el espacio en el que se construyen las relaciones de poder. Lo cual no quiere decir que los medios de comunicación tengan el poder. Esto empíricamente es falso: no tienen el poder. Son mucho más importantes que eso, porque son el espacio donde se construye el poder. Cualquier tipo de poder tiene que pasar por el espacio de la comunicación para llegar a nuestras mentes.

Ahora bien, sea para convencernos que hay que actuar de cierto modo o que no se puede hacer algo de otra manera, las relaciones de poder no consisten, necesariamente, en provocar la adhesión, también pueden generar resignación y fatalismo, que se expresan en la visión de que todo es igual y todos son igual de malos y yo me quedo en mi casa, cierro la ventana y me monto en mi vida porque nada tiene arreglo.

Hemos pasado del optimismo al pesimismo histórico, porque la regla fundamental que sigue todo el mundo es que las cosas pueden ser todavía mucho peores. Ése es un mecanismo concreto de manipulación y que pasa a través de la construcción del espacio de la comunicación.

La principal forma de comunicación para cambiar e influenciar la mente de los ciudadanos son los llamados medios de comunicación de masas, que funcionan en la articulación de prensa escrita, televisión y radio. La prensa escrita genera las primeras ideas e informaciones, no solamente políticas, sino parapolíticas, es decir, todas las informaciones que construyen nuestro universo mental aunque no tengan nada que ver directamente con el sistema político. La televisión es el medio que lo difunde masivamente y la radio hace la relación personalizada, poco interactiva, pero con mayor nivel de interactividad.

Como los mensajes políticos sólo llegan a los ciudadanos a través de los medios de comunicación, el lenguaje de la política tiene que adaptarse al de los medios. Y en ese sentido toda la política es mediática. Lo que no existe en el espacio de la comunicación deja de existir, punto. Puede existir como relación individual, pero no existe como comunicación socializada.

Ahora bien, esto no es la dictadura de los medios, porque los medios en principio son plurales, incluso en sociedades dictatoriales. Si hablamos de sociedades democráticas, siempre hay una diversidad y una pluralidad. En parte porque tienen que mantener una cierta credibilidad, y en parte porque los periodistas profesionales luchan por su autonomía como individuos y como profesionales, y aunque muchos fallan en su empeño, de todas maneras siempre hay una cierta negociación, ya sea con el dueño del medio de comunicación o con el partido que está detrás de dicho propietario. El proceso siempre es más complejo que la simple entrega de órdenes a seguir.

Sin embargo, todos los medios están sesgados por su necesidad de responder a un objetivo esencial, que es ganar audiencia, tanto por razones económicas, porque eso implica la publicidad, como por razones de aumentar influencia porque así tienen un uso político e ideológico para el gobierno o partido.

De ahí que hay un delicado equilibrio en los medios: son claramente ideológicos, pero no pueden llegar a ser extremistas porque entonces no los leen más que los de su partido
Aunque hay que insistir en que en los últimos años, junto a los medios, digamos profesionales, hay un crecimiento rápido de lo que llamo el periodismo militante, que antes tenía una buena prensa, porque eran los militantes que hacían periodismo, pero hoy en día el periodismo militante por lo general es muy de derecha y muy conservador, y utilizan el sesgo ideológico abierto como modelo de negocio. Para no entrar directamente en polémicas locales pondré un ejemplo de otro planeta: Fox News. En Estados Unidos, su modelo es sesgar la realidad deliberadamente para dirigirse al electorado más de derecha de Estados Unidos que son un 25%. Me refiero a los que creían que Bush fue llamado por Dios para ir a la guerra de Irak, literalmente. Si a esto se añade el 5% o 10% más de audiencia, por otros motivos, se convierten en la primera cadena de televisión en Estados Unidos. Por tanto, es un modelo de negocio que funciona y hay muchos otros ejemplos en el mundo.

Esto se basa en algo que los investigadores en comunicación saben bien: que la mayor parte de las personas no leen los periódicos ni ven la televisión para informarse, sino para confirmar lo que ya piensan. Como cada vez hay más polarización cultural, ideológica y política en todos los países, el papel del medio profesional del centro se va rompiendo.
Si hablamos de España, de Francia o de Estados Unidos hay una segmentación ideológica y política en los medios. Entonces es ahí donde se produce el heroísmo de los periodistas, que algo tienen de héroes, que circulan entre estos distintos medios y que intentan en cada caso ver cómo pueden trabajar la información y al mismo tiempo tener en cuenta no simplemente lo que les dice su jefe, sino también que la audiencia está buscando cierto tipo de información.
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Así pues la política es mediática y los medios sesgan la información sobre determinados procesos. Lo más importante del sesgo en comunicación no es lo que dicen los medios sino lo que no dicen. Es el mecanismo esencial del “gatekeeping” o la “agenda setting”, es decir, cada día se decide qué es lo importante para publicar o no publicar, decir o no decir, con qué prioridad, tiempo, en qué lugar y con cuanta visibilidad.

Entonces, si los medios son así y la política es mediática, ¿cómo funciona? Las personas no leen los programas políticos, no los leen ni siquiera quienes los escriben, se leen los titulares de los programas en los medios, cuando los leen. Pero lo más importante es cuál es el mensaje político central en un sistema mediático. Es el mensaje más simple, una persona, un rostro humano. Ése es el mensaje fundamental en política en todo el mundo. ¿Por qué? Porque finalmente la gente se fía de una persona. Establecen un vínculo fundamentalmente emocional con una persona y, por tanto, le asignan al mensaje un rostro humano. Hay un vínculo directo entre la política mediática como política esencialmente dominante y la política ligada a la persona. Es la personalización de la política. En todos los sistemas políticos de este momento, lo más importante es la persona que representa el liderazgo de la opción política. Es la venta de una persona.

Si la confianza en la persona es el mensaje, la forma fundamental de nuestra política es la destrucción de la credibilidad y de la fiabilidad de la persona. O sea, es el asesinato de la reputación personal del líder y su entorno. Y eso se consigue mediante la construcción de escándalos en torno a las personalidades políticas mediáticas. Escándalos que algunas veces son simplemente la difusión de información que destruye la credibilidad de la persona. Se puede fabricar o ser verdad y mucha es mitad y mitad, se fabrica a partir de cierta realidad.

Lo que ocurre, además, es que la política mediática es muy cara, porque no dura sólo la campaña electoral, sino que es constante. Implica toda clase de operaciones que tienen un costo alto. Casi todos los partidos, según los países, recurren a la financiación ilegal, y como hay siempre ilegalidades, éstas se descubren de una manera u otra, y contribuyen a alimentar los escándalos. Incluso se ha creado una industria en torno a esto.

En Estados Unidos se llama la industria de la investigación de la oposición. La integran gente que profesionalmente se dedica a buscar informaciones dañinas sobre los políticos. Lo hacen para cualquier partido, con una alta profesionalidad. Cuanto más arrogante es el poder, cuanto más arrogantes son los políticos, sobre todo los hombres, más se dedican a vanagloriarse sin tomar demasiadas precauciones. Las mujeres son más cuidadosas, aunque no están exentas, pero los hombres son extremadamente imprudentes y dados a hablar de lo que no debieran incluso por teléfono móvil.

De ahí que si hacemos una tabla de todos los grandes escándalos en los principales países del mundo en los últimos veinte años, vemos que sistemáticamente todos los cambios de gobierno o de régimen han estado directamente asociados a la política de escándalo.

Ahora bien, cuáles son los efectos de los escándalos. No son tan directos y evidentes. Son variables. El efecto general de falta de legitimidad política generado por un escándalo demuestra que la persona afectada no es de fiar, pero como nadie es fiable, la gente se queda con los que siente más cerca. Un ejemplo muy claro de esto es Berlusconi.

Berlusconi ha sido documentado como mafioso, como abusador de menores, con fotos. En la prensa italiana los titulares pasaron conversaciones entre sus dos ministras acerca de cómo estimularlo sexualmente en la cama. Todo esto está documentado, abierto, y la gente siguió votando por Berlusconi. Cuando se investiga el tema resulta que los italianos están hartos de toda su clase política y por lo menos con Berlusconi se divertían. Los que no son corruptos son aburridos y nadie les cree. El hundimiento de la credibilidad de la clase política italiana ha creado tal efecto de destrucción de todo el sistema que sobre las ruinas actúan con éxito los bufones. Obviamente, la calidad de la política se va deteriorando.

Un caso un poco más noble: Clinton y su escándalo sexual con Mónica Lewinsky. Después de mirar al país a los ojos en la televisión y decir no lo hice, y más tarde reconocer que fue una mentira, acabó su mandato con el nivel más alto de popularidad que ha tenido ningún presidente de Estados Unidos. Y cuando le preguntaban a la gente en las encuestas, todos decían lo mismo: sí es un mentiroso, pero todos los políticos son mentirosos y él es un mentiroso más simpático que los otros.

Buen resultado y mal resultado porque lo que ocurrió cuando se investigó más a fondo es que Clinton acabó con alta popularidad, pero en la elección entre Gore y Bush hubo un efecto de desplazamiento de unos cientos de miles de votos, con un impacto importante en algunas zonas en que votaron electores demócratas para los cuales la moralidad personal era muy importante, y desplazaron su voto hacia Bush.

Un efecto pequeño, pero significativo porque en Florida donde, aparentemente, Bush ganó la elección, según datos controvertidos, la diferencia era más o menos de unos mil votos con lo cual Gore, que no es que fuera muy brillante, terminó sufriendo el impacto por asociación de la percibida inmoralidad de Clinton. Se eligió a Bush y su gestión fue determinante en la entrada en las guerras y en el catastrófico manejo de las finanzas mundiales. Miren por dónde el “efecto mariposa” de un pequeño rebote de una censura por inmoralidad pasa finalmente a cambiar la trayectoria del mundo.

Otro punto sobre los escándalos: lo que no es variable es el efecto sistemático sobre la destrucción de la credibilidad del sistema democrático y de la clase política. Hay una relación estrecha, estadísticamente probada, entre corrupción y crisis de legitimidad política. Es la crisis que se extiende por todo el mundo. Más de dos terceras partes de los ciudadanos del mundo no cree ser gobernado democráticamente y la credibilidad de los políticos de los partidos, de los líderes, de los gobiernos, de los Parlamentos, está en los niveles más bajos, todos por debajo del 30% o 40%. En América Latina, según los últimos datos de la CEPAL, la gente que cree más o menos en los partidos políticos está en el 20%. Es claro que las instituciones políticas en todo el mundo están en un nivel de prestigio, confianza y credibilidad bajísimo.

Por tanto, la primera conclusión es que la política es mediática y que las condiciones en que se ejerce tiene un papel decisivo en la crisis de la legitimidad. La segunda conclusión es que ha habido una transformación extraordinaria de la comunicación como sistema y, por ende, de la forma como la política pasa por el espacio de la comunicación.
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Esa transformación yo la resumo en un simple término, el paso de la comunicación de masas a la autocomunicación de masas como dos formas que coexisten y se articulan.
Comunicación de masas es aquella que tiene el potencial de llegar al conjunto de la sociedad y que se caracteriza por un mensaje que va de uno a muchos con interactividad inexistente o limitada. Autocomunicación de masas es aquella que va de muchos a muchos con interactividad, tiempos y espacios variables, controlados. Es “auto” porque podemos seleccionar los mensajes, emitir nuestros mensajes, recibir los mensajes y el emisor es al mismo tiempo receptor. Es auto porque nos podemos referir constantemente a un hipertexto de comunicación, de mensajes que están disponibles y de los cuales seleccionamos y obtenemos aquellos elementos que nos permiten construir nuestro propio texto. Cuando la gente dice: los jóvenes menores de 30 años no leen periódicos, dicen algo falso. Ellos leen mucho más que los adultos de todos los países, pero leen por internet, lo cual quiere decir que no leen un periódico, no tienen que tragarse todo lo que salió en un periódico. Toman un trozo de aquí, lo combinan con un programa de televisión acá y una imagen de allá, y la idea es que cada uno se construye su propio mensaje y escoge el universo de comunicación en el que se inserta.

¿Qué nivel tiene la transformación de la comunicación? No quiero entregar muchos datos, pero sirven para ver la rapidez de la evolución. En el mundo, los usuarios de internet en 1996 eran 40 millones de personas, en 2010 eran mil 600 millones. Lo más importante hoy día es la explosión de la comunicación inalámbrica. Un dato: en 1991 había en todo el mundo 16 millones de abonados de móvil o celulares. En este momento hay cuatro mil 700 millones. Lo cual quiere decir que si consideramos que en muchos países pobres una familia o una aldea o un barrio tienen un número, considerando que los bebés no tienen uno todavía, aunque la tasa de posesión comienza a partir de los cinco años, bueno, esto quiere decir que casi el conjunto de la humanidad está conectada por móviles en estos momentos. No necesariamente por internet, todavía a través del móvil, pero la base ya está creada.

De ahí el impacto de la transformación y la existencia de una comunicación de masas horizontal e interactiva, o sea, estamos en un mundo de comunicación de masas, pero por nuevos medios. En julio de 2009, por primera vez en el mundo, el número de usuarios de los espacios y las redes sociales como Facebook y otros, superó al número de usuarios de correo electrónico. Pensamos que el correo electrónico era obviamente la forma dominante de internet, no, la forma dominante de internet son las redes sociales.
En 2010 el mundo Facebook tenía 400 millones de usuarios activos de los cuales 50% estaban en Facebook cada día y como media tenían 130 amigos. El nivel de amistad es variable, pero, por lo menos, habían aceptado 130 personas.

Lo más importante es que hay centenares de distintas redes sociales que no tienen que ver con Facebook, YouTube y MySpace, porque se hacen en otras lenguas, en otros países y hay una gran cantidad de espacios que se crean y se destruyen constantemente. En China, por ejemplo, Facebook no es el número uno, hay una red social similar. Obviamente, China hoy día es el país que tiene más usuarios de internet, hay más 675 millones de chinos en internet.

La asociación creciente de la autocomunicación con los medios de comunicación de masas es en este momento un hecho básico. Los blogs y los medios de autocomunicación de masas se han convertido en una forma continua de exposición de opinión. Constituyen un océano de información.

Por otro lado, los medios de comunicación de masas están intentando articularse con estos medios. La BBC tiene toda una sección para aprovechar el periodismo ciudadano, es decir, gente que hace informes, que envía material. La BBC emplea cientos de personas dedicadas permanentemente a recibir todos esos mensajes y realizando un mínimo de control de calidad de la información, es como si tuvieran una red de corresponsales gratuita. Fíjense que estamos hablando de la economía del valor de uso y a la gente no le importa trabajar gratis con tal de poner su propia programación, su contenido.

¿Cómo se traduce en el sistema político? Pues bien, la autonomía comunicativa se traduce en capacidad autónoma de intervención tanto en los medios de comunicación tradicionales, como en la capacidad de generar espacios independientes en los medios de comunicación de masas. Independiente de las corporaciones y de los gobiernos. Fundamentalmente, lo que esta autocomunicación de masas genera es una autonomía comunicativa con respecto al conjunto de la sociedad.

Yo he hecho una tipología rápida a partir de estudios de caso, señalando fundamentalmente dos grandes fenómenos: la formación de nuevos movimientos sociales y, por otro lado, la formación de lo que llamo política insurgente.

Movimientos sociales son aquellos que actúan para cambiar los valores de la sociedad, no el poder político ni la decisión política directamente, sino los valores de la sociedad. Hice en una investigación a profundidad de dos grandes movimientos: por un lado, el movimiento de cambio climático, una agrupación ecologista que consiguió cambiar en el mundo cómo se concibe el cambio climático. Hace 30 años teníamos más o menos los mismos datos que hoy en día, pero nadie sabía lo que era el cambio climático. En este momento las encuestas muestran que el 80% de los ciudadanos en el mundo sabe lo que es el cambio climático y 70% cree que es muy importante y que debería ser prioridad para los gobiernos.

Aun cuando el avance sea lento, la hegemonía cultural de la relación nueva entre cultura y naturaleza, entre producción y conservación, ha cambiado. Esto se debe a una acción comunicativa de una serie de movimientos y de acciones individuales.

También estudié muy bien el movimiento antiglobalización, que en realidad lucha por una globalización justa. Es un movimiento fundamentalmente organizado al establecer relaciones entre lo global y lo local, con grupos locales coordinados, debatiendo constantemente en internet y aterrizando en los lugares donde hay reuniones de nivel mundial para contestar en ese espacio mediático los mensajes que las elites tratan de formular en el control y gestión del mundo.

Las políticas insurgentes son aquellas que surgen en los márgenes del sistema político, pero tratan de tener un impacto directo sobre las instituciones y los procesos de decisión. Aquí he encontrado dos tipos de situaciones, principalmente:

Primero, una que llamo Comunidades de prácticas instantáneas de tipo político. Son simplemente movimientos espontáneos que surgen como turbulencia de información, de contacto personal a través de un hecho que genera una indignación y que provoca una comunicación de tal tipo que llega a generar efectos políticos por resonancia del mensaje en un amplio sector de la sociedad.

Hay una serie de estudios de caso, algunos los estudié personalmente. Por ejemplo, el de los móviles en España, sobre todo en Madrid, en marzo de 2004, cuando tuvo lugar la mentira del gobierno de Aznar con respecto a la autoría de quienes organizaron la masacre de Madrid. Aznar trataba de decir que eran los vascos para no decir que fue Al Qaeda. Había elecciones cuatro días después y si era Al Qaeda entonces se le iba a culpar de la matanza porque fue la respuesta de la participación española en la guerra de Irak. Consiguió controlarlo en los medios de comunicación, pero no logró controlar que el sábado antes de la elección un profesor de 30 años enviara un mensaje a 10 amigos suyos pidiendo que protestaran, aunque fuera en la jornada de reflexión organizada institucionalmente en España y, por tanto, no se podía hacer política ni nada. Y como estos 10 amigos suyos se lo enviaron a 10 amigos suyos que se lo enviaron a 10 amigos suyos, bueno. Fue un fenómeno que los matemáticos conocen como de los pequeños mundos, que se articulan y finalmente hay decenas de miles de personas que reciben ese mensaje, pero no de cualquier forma, lo reciben de personas que conocen personalmente porque cada uno se lo envía a su agenda.
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Para que vean exactamente el tipo de comunicación, dos meses después Berlusconi tenía las elecciones regionales en Italia, en ese momento tenía problemas, vio lo que le ocurrió a su amigo Aznar y entonces dijo: “Yo soy el rey de los medios, voy a hacer lo mismo, voy a mandar un mensaje el día de la elección a 15 millones de ciudadanos”. Y lo envió y todo el mundo se encontró con su privacidad violada por un político que le dice cómo votar en una cosa tan personal como es el móvil. Es como entrar en mi habitación (aconsejo a los políticos que nunca envíen mensajes directos a la gente pues les van a rebotar). En el caso de Berlusconi fue uno de los factores que hicieron que perdiera esa elección.

En el caso español yo estudié el desplazamiento de los votos que se produjo. Cuatro días antes ganaban las elecciones los conservadores y lo que ocurrió es que dos millones de jóvenes que no votaban y, sobre todo, no votaban socialista, fueron a votar, pero no por cambiar de opción política, sino como ellos dijeron, para echar a los mentirosos. Un tema moral. En una entrevista que yo hice me dijeron: “no, yo me tapé la nariz y voté socialista, porque era la única manera de acabar con esta pandilla de mentirosos en el gobierno”.

Otro de estos pequeños grandes efectos, un mensaje de sms generó un movimiento de reacción espontánea en la sociedad, que cambió el sentido de la elección e hizo que Zapatero, que había hecho campaña con la retirada de las tropas en Irak, el primer día que estuvo en el gobierno sacó las tropas españolas de Irak. Fue la primera ruptura de la coalición que se había generado en torno a Bush, a partir de lo cual se fue descomponiendo toda aquella coalición en la invasión de Irak.

En las nuevas formas de campañas políticas, la más evidente es la campaña de Obama en Estados Unidos que todo el mundo acredita al uso de internet, sobre todo en las primarias contra Hillary Clinton, porque a través del internet fue donde Obama consiguió romper la barrera fundamental que existe en las elecciones americanas, que es la barrera de la financiación.

Obama, para movilizar a la gente que quería un cambio político en el país, rechazó recibir dinero de los donadores habituales, a diferencia de Hillary Clinton y a diferencia de los republicanos. De las donaciones, 62% fueron por internet. Eso requiere un manejo de internet que generacionalmente otros políticos no pudieran ni pensar. En el caso de Obama, además, le ayudó que gente como el cofundador de Facebook organizó la campaña por internet. Pero no era sólo por internet, eran grupos de base conectados entre ellos, dentro y fuera de internet y, por consiguiente, lo que hizo fue transmitir su experiencia de organizador de comunidad de base al mundo de internet. La campaña en internet refuerza la campaña de base organizada política e ideológicamente.

En cualquier caso, aunque los partidos como los poderes que existen en la sociedad intervienen ese espacio de la autocomunicación, no es que el espacio de comunicación de masas sea de los dominantes y el de autocomunicación de masas el de los dominados, todos intervienen en todos y todo se articula, pero digamos que los márgenes de intervención de los que no tienen mecanismos de poder institucionales en las corporaciones y en los gobiernos se han ampliado extraordinariamente. Es lo único que podemos constatar.

Muchos partidos políticos aún no se enteran o no usan este espacio, ¿por qué? Porque no requiere simplemente saber utilizar internet, requiere entender que internet no es la televisión, no es un tablón de anuncios y requiere una capacidad política para permitir la autonomía y la autorrealización de los ciudadanos. Por tanto, no es un fenómeno tecnológico, es una cultura política.

Hasta ahora he reflejado un mundo donde no aparece la palabra control sobre internet, pero internet no es una estructura angélica, está en un mundo de instituciones, de intereses y corporaciones de gobierno que intentan controlarlo.

¿Qué ocurre? Para empezar, los grupos propiamente de internet, los bloggers, los Facebook, los YouTube, los Flickers, los MySpace, son corporaciones, pero a estos grupos el control de lo que circula en internet no les interesa, por dos razones:

Primera, porque ellos lo que venden es tráfico de internet, por consiguiente, si crean condiciones disminuye el tráfico.

Segunda, porque si coartan la comunicación, las barreras de entrada en el espacio de comunicación de internet hoy día son muy bajas. Apenas hace falta capital y el conocimiento tecnológico lo tienen literalmente millones de jóvenes en todo el mundo. Cualquiera de ellos asociándose con amigos monta un grupo como MySpace.com, y es lo que ha ido ocurriendo. Cada vez que ha habido un bloqueo se ha juntado un grupo de cuatro jóvenes. Facebook, también creado por jovencitos que cuando se hacen ejecutivos corporativos cambian, dijeron hace seis meses: “Bueno, sería excelente idea, ya que tenemos 400 millones de usuarios, hacerlos pagar”. Vieron la reacción de millones de personas saliendo de Facebook y cambiaron en una semana.

Los gobiernos odian internet, todos los gobiernos. Yo he estado en suficientes comisiones gubernamentales, nombradas por los gobiernos para saber. En cuanto comienza una comisión lo primero que llega es el ministro correspondiente a tratar de descubrir cómo controlar internet. Los usuarios lo que quieren es difundir más internet y los gobiernos quieren controlarlo.

No es tan fácil, ni jurídicamente ni en la práctica. Clinton lo intentó dos veces disfrazándolo de control de pornografía infantil y las dos veces perdió la batalla con el Tribunal Supremo de Estados Unidos. La última decisión de la Corte era interesante en su redacción porque literalmente dice: “Es cierto que internet es el caos, pero los ciudadanos tienen un derecho constitucional al caos”. Encuentro epistemológicamente interesante la noción del derecho constitucional al caos, debe ser mi alma libertaria catalana.
En Francia Sarkozy lo intentó, el Consejo Constitucional lo bloqueó. En Inglaterra el gobierno laborista lo intentó y la Cámara de los Lores lo bloqueó.

¿Qué pasa con los gobiernos totalitarios? El ejemplo siempre son los chinos. Intentan controlar, pero ¿cómo se hace? Pues se hace por programas automáticos de análisis de contenido, o sea, por robots. Pero son programas de análisis de contenido que funcionan con palabras clave. Hay 60 palabras clave. Entonces, si alguien quiere que no lo controlen no dice la palabra clave. Es algo que los periodistas en Chile o en España aprendieron hace tiempo. Si no dices palabras feas como democracia, Taipei, Taiwán, Tibet, pornografía, cosas así, no te detectan. Entonces hacen otras cosas un poco más brutales que es aterrorizar a los web masters, para que si hay algún problema te la cargas tú y así tienen una red bastante mayor de control, pero que es bastante poco eficaz porque fundamentalmente consiste en vigilar a los que hay que vigilar. Digamos que mueren algunos mensajeros, pero no el mensaje, el mensaje sigue. Claro, si somos el mensajero es un problema, pero si somos el mensaje, el mensaje no se intercepta.

En China no hay movilización fuerte del tipo que hemos visto en otros países en internet. Es que por ahora a los chinos no les interesa nada la democracia, el 72% de los chinos apoya a su gobierno. El día en que China realmente produzca un movimiento de oposición, por lo pronto más social que político, más de trabajadores urbanos que de campesinos expulsados, ese día ustedes verán cómo internet es un instrumento de movilización autónoma de masas.

Ha ocurrido en otro régimen que se consideraba inexpugnable. La movilización de masas contra el régimen iraní tuvo como base de organización los móviles e internet. El gobierno iraní es sofisticado y cortó rápidamente las redes de comunicación inalámbricas e internet, pero tenían que dejar algunos puntos de entrada en el país, porque no se puede cortar completamente. Es ahí donde la comunidad internauta mundial intervino con servidores a disposición de los que iban cerrando, con proxis en términos de los pilotos servidores y hubo una manifestación de masas y así fue como nos enteramos de que mataron a esta joven iraní y la noticia recorrió el mundo, y conocimos un movimiento social del que CNN apenas podía informar. Nos enteramos de lo que realmente era la comunidad de periodistas ciudadanos que había en Irán.

Lo que realmente está cambiando es el espacio público donde la sociedad delibera, construye sus percepciones y decisiones. Ese espacio, que fue construido en torno al Estado nación democrático en un momento en que el centro del mundo era el Estado, ha sido erosionado en su capacidad de representación por la globalización, por la construcción de identidades en las que la gente se reconoce y que no coinciden necesariamente con su ciudadanía sino con su identidad religiosa o étnica, local o territorial, de género o personal: el yo como “identidad”, más que el yo como “ciudadano de”.

Podemos demostrar, empíricamente, que esos procesos han achicado la capacidad de intervención y de representación del Estado-nación. Primero, porque para actuar en la globalización se ha constituido una nueva forma, lo que no significa la desaparición del Estado-nación, sino su articulación en red, lo que llamo el Estado-red, que se forma con las instituciones estatales del Estado-nación interactuando mancomunadamente en redes para intentar algún tipo de control o de gestión de la globalización. Segundo, aparecen identificaciones subestatales, la identificación con términos distintos de ciudadanía política, que van debilitando la capacidad de representación del Estado con respecto a una multiplicidad de intereses. El espacio público está cada vez menos centrado en las instituciones políticas de la sociedad y cada vez más centrado en los espacios de comunicación. El espacio público es el espacio de la comunicación. De ahí que el gran tema en ese espacio depende del control no tanto político como tecnológico y empresarial de los canales de comunicación, de las redes de comunicación. Ahí sí que hay control posible.

La libre comunicación, que en parte es posible por la visión de unos tecnólogos libertarios que deliberadamente construyeron un espacio muy difícil de controlar, debe ser preservada; pues corresponde a lo que era la libertad de prensa, como libertad básica de la democracia.

Se requiere una libertad de comunicación interactiva como elemento básico de la autocomunicación de masas y de la capacidad de intervención de la sociedad sobre sí misma, pero eso requiere una regulación. Una regulación por orden del Estado. Ahí es donde las cosas se complican. Se trata de que la autocomunicación de masas sea suficientemente fuerte como para poner presión sobre los Estados y mantener su autonomía. Eso sólo puede lograrse en la medida en que la autocomunicación de masas adquiera una dimensión institucional y en la medida en que los sistemas políticos, incluidos los partidos, se den cuenta de que han llegado al final de su recorrido histórico tal y como son, y que sólo abriéndose a la sociedad podrán encontrar experimentalmente las nuevas formas de organizar la representación y el debate político hacia una decisión compartida.


Manuel Castells. Sociólogo. Es director del Internet Interdisciplinary Institute de la Universitat Oberta de Catalunya, en Barcelona. Entre sus libros: Comunicación y poder, La Galaxia Internet: Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad y La era de la información: economía, sociedad y cultura.

domingo, 9 de setembro de 2012

El ‘Modelo Shylock’ de Deuda Pública


La sangría de la deuda continúa
Cada vez que algún país entra en una “crisis de deuda soberana”
–sea Grecia, España, Irlanda, Argentina, México, Portugal o Italia–
todos quedan aturdidos por los gritos de “¡Default!”, “¡Mega-canje de Bonos!”, “¡Aumento del Riesgo País!”, “¡Austeridad y más austeridad!”, “¡Rescate bancario!”, “¡Recortes en salud, educación, seguridad y pensiones!”, “¡Colapso monetario!…”, “¡Se cae el cielo! ¡¡Se cae el cielo!!”.
Al menos ese es el griterío de los políticos y los multimedios, pero… ¿qué se esconde realmente detrás de estas crisis recurrentes?
Empecemos diciendo que cuando estallan las consabidas “crisis de deuda pública”, rara vez se trata de alguna lamentable “seguidilla de errores”; estallan porque ese es el efecto buscado.
¿Cómo? Efectivamente: se trata de un complejo Sistema de Deuda que puede describirse como ‘El Modelo Shylock’, aludiendo a la gran obra de William Shakespeare El Mercader de Venecia, uno de cuyos principales personajes es el despreciable usurero Shylock.
Creado por Shakespeare hace más de cuatro siglos, Shylock es el prototipo del banquero de todas las épocas. Shylock empieza haciéndole un préstamo de 3.000 ducados –cifra nada despreciable en la Venecia del siglo XVI– a Antonio, un honesto y laborioso mercader, exigiéndole que firme un contrato garantizando ese préstamo con “una libra de su propia carne” si no cumple en devolverlo en tiempo y forma.
Veamos como ‘El Modelo Shylock’ explica cómo funciona el complejo y secuencial Sistema de Deuda que permite a los Poderosos del Dinero lograr objetivos muy determinados. Al igual que un mapa de ruta, este Modelo puede guiarnos desde el punto “A” hasta el punto “B”, sin que nos perdamos en el camino, ya que una vez que comprendemos cómo funciona el Modelo –cuál es su lógica interna– entonces podremos comprender cómo funciona todo el sistema que representa, tornándolo predecible.

Una comedia de errores
Las “crisis de deuda pública” no son resultado de la mala suerte, los errores de juicio o la casualidad. A lo largo de cuatro décadas, hemos visto como esta historieta se repite una y otra vez, con mínimas variantes, en país tras país.
Todo comienza cuando un país “imprevisoramente” toma préstamos “demasiado grandes” ofrecidos por los mega-banqueros privados, solo para “darse cuenta” al poco tiempo que no puede pagar esa deuda. Simétricamente, un elenco estable de 20 o 30 megabancos globales –Goldman Sachs, CitiCorp, JPMorganChase, HSBC, BBVA, Santander, Deutsche Bank, Credit Suisse, UBS y otros– “imprevisoramente” prestan enormes fondos a país tras país, sólo para “darse cuenta” al poco tiempo que no pueden cobrar sus deudas.
Una grotesca comedia de errores en la que una de dos: o los Gobiernos y los banqueros son todos muy, muy estúpidos –cosa altamente improbable- o…. ¡o discretamente se guiñan el ojo entre ellos preparándose para cortar “libra tras libra de carne”!
¿Podría alguien por favor lavar nuestras sábanas sucias…?
Los banqueros y los políticos son extraños compañeros de alcoba, pero invariablemente sus “comedias de errores” terminan por ensuciar las sábanas en todos los países del mundo. Y cuando eso ocurre, los banqueros saben muy bien que no pueden ir personalmente a patear las puertas de los palacios presidenciales, los ministerios de economía o los congresos y parlamentos al grito de: “¡Páguenos o verán lo que les pasa!”.

No; la farsa de la “democracia” y la “soberanía” deben mantenerse.
Es entonces cuando “agencias públicas y multilaterales” controladas por los propios mega-bancos globales a través de complejos mecanismos de administración del poder entran en escena: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial, el Banco Central Europeo, la Reserva Federal, el Departamento del Tesoro de EE.UU. y otras naciones… ¡¡
Ellos son quienes tienen el rol de patear las puertas de los presidentes, ministros y legisladores!!
Y tienen la excusa perfecta para hacerlo pues Argentina y Brasil son voluntariamente miembros del FMI y el Banco Mundial; Grecia, Italia y España son voluntariamente miembros del Banco Central Europeo y deben obedecer sus órdenes.
Un caso extremo es el de la Argentina, cuyos sucesivos Gobiernos “democráticos” han aceptado todos hasta hoy jamás investigar los orígenes fraudulentos e ilegales de su deuda externa, que se remontan al régimen cívico-militar que usurpó el poder por la fuerza entre 1976 y 1983.
Bajo el Modelo Shylock, los políticos de turno cumplen a rajatabla una consigna básica en país tras país: pagar, pagar y pagar… pues para eso los Dueños del Poder Global les financiaron sus carreras políticas y campañas electorales.
¡Doctor, tengo fiebre!
Los analistas de mercado y las agencias calificadoras de riesgo son los brujos financieros modernos que dicen por qué los mercados bursátiles suben y bajan como la fiebre de un enfermo; por qué las monedas nacionales se revalúan y devalúan como si estuvieran en una montaña rusa; y por qué los bonos de deuda soberana ven evaporar su valor como si estuvieran en algún turbio casino. Todo al ritmo impuesto por los flautistas de Hamelin atrincherados en las oficinas de S&P, Fitch y Moody’s, y del Financial Times y Wall Street Journal.
Naturalmente, estos “oráculos” que dictan cuáles instrumentos financieros son “buenos” y cuáles “malos”, están todos en la nómina salarial de los megabancos.
Todo lo que este ejército de cretinos dice es considerado “verdad revelada”. No importa que calificaran a empresas fraudulentas como AIG, Lehman, Enron, WorldCom, Global Crossing como “AA” -incluso “AAA”- hasta vísperas de sus colapsos catastróficos.
Hoy, perfectamente sincronizados, le bajan la calificación crediticia a Grecia y Argentina, Italia y España, Irlanda e Islandia, así se ven obligados a pagar jugosas tasas usurarias… ¡precisamente a los mega-banqueros!

“¡Exijo ejecutar mi pagaré!”
Repitiendo esta frase una y otra vez, el usurero y homicida Shylock se apresta a cortar “su” libra de carne cercana al corazón del mercader Antonio, mientras muestra a todos el perverso contrato legal ejecutable bajo las leyes de Venecia que le otorga ese escandaloso derecho.
Un trabajador honesto jamás podrá penetrar en la mentalidad parasitaria del usurero si parte de la premisa errónea de que Shylock prestó 3.000 ducados a Antonio con la intención de que Antonio se los devuelva. ¡¡De ninguna manera!!
Shylock especulaba con que Antonio no pudiera devolverle esa suma, para así poder ejecutar la garantía, su “pagaré”.
En verdad, un deudor potencialmente rico que sin embargo se vea transitoriamente imposibilitado de devolver un préstamo, es música para los oídos de un banquero usurero.
Pues todo deudor que devuelva el dinero prestado no le conviene a un usurero. Es más: ¡eso mina los principios y cimientos sobre los que se sustenta la usura! Puesto que frustra toda posibilidad de que banqueros y usureros puedan ejercer su oficio de parásitos, al verse obligados a trabajar en busca de nuevas víctimas.
El negocio más jugoso para un banquero es, precisamente, poder refinanciar deudas soberanas año, tras año, tras año, haciéndolas crecer exponencialmente a través del interés, y del interés compuesto del anatocismo. Por eso, el secreto está en que el deudor no pueda pagar.
Es cuando países como Grecia y Argentina no pueden saldar sus deudas “en tiempo y forma”, que nuestros modernos banqueros Shylock están en su salsa y piden se les entregue “su libra de carne”. Traducido en términos prácticos, eso significa asumir el control total del país deudor, transformándolo en una colonia financiera de los Dueños del Poder Global para que entregue sus recursos, riquezas y territorio. Es cuando logran imponer a sus agentes de la Comisión Trilateral dentro de los Gobiernos: Mario Monti en Italia, Lucas Papademos en Grecia, Domingo Cavallo en Argentina, Timothy Geithner en EE.UU.
Shylock jamás tuvo como objetivo recuperar sus 3.000 ducados. ¡No señor! ¡Él solo quería su libra de carne! El préstamo y el contrato de garantía conformaban el mecanismo para hacerse “legalmente” con la codiciada libra de carne.
Bajo el Modelo de Shylock, primero hay que endeudar a la víctima, imponiéndole un contrato legal que lo obliga a pagar sí o sí. Shylock lo logró apelando a las leyes de Venecia para que avalara su escandalosa pretensión; los banqueros modernos lo hacen colocando a “sus” políticos para que endeuden al país y luego paguen y paguen con el hambre del pueblo. Dos versiones; una misma “libra de carne”.

La peor pesadilla de todo banquero
¿Qué es lo peor que le puede ocurrir a mega-banqueros como Goldman Sachs, JP MorganChase, Rockefeller, Soros o Rothschild, todos ellos modernos administradores del Modelo Shylock?
Que algún país soberano endeudado –sea Argentina, Grecia, España, Brasil o Italia– les diga, “¡Hola! ¿Cuánto dices que te debo? ¿200.000 millones de dólares? Pues bien… Ven el lunes a retirar tu cheque…”.
Si Argentina, por ejemplo, hiciera eso, los banqueros usureros se verían enfrentados a dos serios problemas:
Primer Problema: un desafío técnico: ¿dónde hallar a otro pueblo pésimamente gobernado al que se impongan deudas innecesarias y fabricadas por 200.000 millones de dólares, cobrándole intereses usurarios?
Segundo Problema: un desafío político: peor aún, los Dueños del Poder perderían buena parte de su férreo control sobre la Argentina, justo cuando la tienen acorralada, controlando a su Gobierno y recursos.
Pues si algún gobernante hiciera algo tan “tonto” como tomar medidas soberanas a favor del pueblo trabajador, entonces oiremos a los banqueros y sus multimedios y opinólogos a sueldo gritar “¡No, no!
¡Recuerden que ustedes nos deben miles de millones de dólares que no pueden pagar!.
Si se atreven a hacer algo tan tonto como priorizar el interés nacional del pueblo, los vamos a borrar del mapa financiero global; los multimedios los van a defenestrar, les lanzaremos los perros de S&P, Fitch y Moody’s para que disparen el Riesgo País hasta las nubes.
Así que… mucho cuidadito: ¡¡si pudimos incendiar a la Argentina hace diez años, lo podemos hacer de nuevo!!”.
Efectivamente, recién cuando un país no le debe nada a los mega-banqueros globales, puede decir que es realmente LIBRE.
No nos equivoquemos: la soberanía, independencia y libertad nacional son los máximos enemigos de los Dueños del Poder Global y sus megabancos usureros.
El Sistema de Deuda Eterna funciona según el Modelo Shylock: necesita de mega-banqueros usureros sincronizados con gobernantes títeres que paguen y paguen y paguen, siempre sobre el hambre del pueblo.
Aquí un buen doctor diría: “Un diagnóstico correcto conforma el primer paso hacia una cura saludable”.
Adrian Salbuchi parar RT 
http://www.asalbuchi.com.ar/  
02.07.2012 · 
Los recortes sociales en nuestro país están generando mucho sufrimento humano.
El objetivo de este artículo es explorar algunas preguntas relacionadas con nuestra situación económica: ¿porqué España tiene deudas? ¿A quién debemos el dinero? ¿Cuándo una deuda es ilegítima? ¿Qué pasaría si España se negase a pagarla?
¿Por qué un país tiene “deudas”?
Un país financia sus servicios públicos con el dinero que recauda por impuestos. Pero si el país gasta más de lo recauda, el gobierno busca dinero en los mercados financieros.
Emitir deuda es pedir un préstamo que será devuelto con ciertos intereses en un plazo determinado. El gobierno organiza una subasta y adjudica su deuda al inversor que ofrece el dinero al interés más bajo.
¿Qué tasa de interés le piden a España para prestarle dinero?
En estos momentos, los inversores piden, para el bono a 10 años, un interés del 6.41% a España y un 1.20% a Alemania.
La diferencia entre lo que paga España y lo que paga Alemania es la famosa “prima de riesgo”. En este caso, 641-120 = 521.
¿Quién presta dinero a España?
Dos tercios de la deuda española está en manos de inversores españoles y un tercio en manos de inversores extranjeros.
Una comparación para que os hagáis una idea: el 38% de la deuda francesa la poseen inversores franceses. Sin embargo, más del 65% de la deuda española la poseen inversores españoles.
En los últimos meses, se ha producido una tremenda huída de inversores extranjeros: ahora mismo, nuestra deuda pública sólo la compran inversores españoles.
¿Quiénes son esos inversores? ¿Quiénes son “los mercados”?
Fundamentalmente, son bancos y fondos de pensiones.
En el siguiente punto hablaremos de los bancos, permitdme hablar ahora de los fondos de pensiones. Seguramente sabéis que la Seguridad Social tiene una “hucha” para pagar las pensiones futuras. Como la población española está envejeciendo, en el futuro habrá más pesionistas y menos cotizantes. Por eso, hace años, se creó el “Fondo de Reserva” de la Seguridad Social. Pues bien, el 90% del dinero de ese Fondo de Reserva está invertido en deuda del Estado.
¿Y los bancos, de dónde sacan el dinero para comprar deuda española?
De los depósitos de sus clientes. Un banco se dedica, básicamente, a recoger depósitos y conceder créditos. La mayor parte de los dépositos no están en la caja fuerte del banco, sino que han sido prestados a alguien (en forma de hipotécas, créditos a empresas, compra de la deuda de algún país, etc.).
Lo paradójico de la situación española es que los bancos compran deuda al Estado y, a su vez, el Estado “rescata” a los bancos. Ahora mismo, el sistema financiero español y el gobierno son como dos borrachos que sólo se mantienen en pie apoyándose el uno contra el otro.
Además, hay otro aspecto sangrante: los bancos españoles han obtenido préstamos por valor de 1 billón de euros del Banco Central Europeo al 1%. ¡Y luego se lo prestan al Estado al 6%!
¿Cuánto paga España cada año por los intereses de su deuda?
En 2012, se calcula que España pagará 29.000 millones sólo en intereses de su deuda.
Para que os hagáis una idea de lo significa este número: España pagará en intereses diez veces más que los recortes en Sanidad y Educación.
¿Un país puede negarse a pagar su deuda?
Sí. De hecho, casi todos los países del mundo han dejado de pagar la deuda alguna vez en su historia. (Los periódicos suelen usar el termino inglés “default” cuando se refieren al impago de la deuda nacional).
Además del default, hay otra solución intermedia: negociar con los inversores que la cantidad a devolver sea menor de la acordada o en un plazo más largo.
En 1557, España fue la segunda nación en la historia que suspendió el pago de su deuda. Al llegar al trono, Felipe II se dió cuenta de que los metales preciosos de América no eran suficientes para pagar los intereses de la deuda contraída por su padre con los banqueros holandeses. El mismo rey volvió a declarar bancarrota en 1577 y 1597. En total, nuestro país ha dejado de pagar su deuda en 14 ocasiones.
La última vez que España declaró un default fue en 1939, cuando al terminar de la Guerra Civil, Franco se negó a pagar la deuda contraída por el gobierno de la República.
En Europa, todos los países se han declarado en default alguna vez: Francia en 9 ocasiones, Rusia 7 veces y el Reino Unido en 5 ocasiones.
¿En qué circunstancias los países pueden negarse a pagar su deuda?
Básicamente hay dos situaciones diferentes:
1) Me niego a pagar la deuda por “razones técnicas”: sencillamente porque no tengo dinero.
2) Me niego a pagar la deuda por “razones morales”: considero que la deuda es ilegítima.
¿Cuándo una deuda es “moralmente ilegítima”?
En esta discusión existen muchos puntos de vista diferentes. Pero, en mi opinión hay casos evidentes de deudas ilegítimas. Por ejemplo, si cae una dictadura, ¿porqué los ciudadanos de ese país tienen que pagar la deuda adquirida por el tirano? Lo mismo puede decirse de países africanos que han sido expoliados por Occidente.
Quizás la mejor definición de “deuda ilegítima” es la propuesta por el economista Jeff King: “son ilegítimas aquellas deudas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento de su acreedor”.
En este artículo de Wikipedia podéis leer una larga discusión sobre la deuda ilegítima.
¿Cuáles son las ventajas de negarse a pagar la deuda?
El dinero que te ibas a gastar en pagar la deuda, lo puedes dedicar a educación, sanidad, pensiones, etc.
¿Y cuáles son los inconvenientes?
Evidentemente, también hay incovenientes en negarse a pagar la deuda:
A partir de ese momento, el Estado no puede gastar más de lo que recauda porque nadie le presta dinero.
En el caso de España, descontando todo pago por la deuda, seguiría existiendo un déficit de unos 50.000 millones (que habría que compensar recortando gastos o subiendo impuestos). Tendrán que pasar algunos años hasta que alguien vuelva a confiar en prestarte dinero, pero la Historia nos enseña que todos los países europeos que se han declarado en default han vuelto a acceder a los mercados de deuda poco tiempo después.
Además, como hemos visto antes, nuestros principales acreedores son bancos y fondos de pensiones españoles, que colapsarían inmediatamente. Por eso es más sencillo declarse en default cuando la mayoría de tus acreedores son extranjeros.
Espero que esta entrada os haya resultado interesante. No dudéis en añadir vuestras críticas y opiniones en la sección de comentarios.
http://polvodeestrellas.periodismohumano.com/2012/07/02/%C2%BFy-si-espana-se-negase-a-pagar-su-deuda-guia-paso-a-paso/



DOCUMENTAL: El Dinero.

mayo 6, 2010 by 
Filed under Documentales
Se dice que es el dinero quien maneja al mundo a través de un régimen totalitarista… pero ¿De donde sale el dinero? ¿Cómo es creado? ¿Quién lo controla? ¿Cómo es posible que llegue a faltar?
Película filmada en Argentina y Turquía en el momento en que ambos países atravesaban la crisis financiera más grave de su historia. Este documental se remonta al origen de la crisis. Mostrándose como los Read more

¡Con el FMI hemos topado!

abril 18, 2010 by 
Filed under Artículos
Por Jérome Duval.
Las grandes potencias aprovecharon la crisis actual para recolocar al Fondo Monetario Internacional (FMI), durante años totalmente deslegitimizado, en el centro de la política económica.
De acuerdo con la Unión Europea, el FMI impone su política de rigor tanto en Europa como en el Sur.
Y por lo tanto, continúa imperturbablemente con la misma política neoliberal que ejerce desde los años ochenta en los países empobrecidos, con sus “planes de ajuste estructural”, Read more

Honduras aprova privatização de cidades


Regiões serão vendidas em no máximo seis meses e terão poder Executivo, Legislativo e Judiciário próprios

Classificado pelo governo do presidente Porfirio Lobo como “o mais importante projeto do país em meio século”, Honduras assinou nesta quinta-feira (06/09) um memorando no qual aprova a privatização de três cidades. Com agentes de segurança, sistema tributário e legislação própria, elas já estarão abertas para investimentos de empreendedores em um prazo máximo de seis meses.

A ideia é que as chamadas “cidades modelo" possuam poderes Executivo, Legislativo e Judiciário totalmente desvinculados do governo hondurenho. Dessa forma, suas administrações ganham autonomia suficiente para ratificar tratados internacionais, firmar parcerias bilaterais e estabelecer sua própria política imigratória.
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Um grupo de investidores estrangeiros viajou a Tegucigalpa para participar da cerimônia e também assinou o documento. O argumento do governo é de que esta é uma forma de fortalecer a infra-estrutura nacional, bem como o combate à corrupção e ao tráfico de drogas. “Isso tem o potencial transformar Honduras em uma máquina de dinheiro, é um instrumento de desenvolvimento típico de países de primeiro mundo", disse à AFP Carlos Pineda, presidente da Comissão para a Promoção de Parcerias Público-Privadas de Honduras.

De acordo com Juan Hernandez, presidente do Congresso hondurenho, o grupo de investimentos MGK já se comprometeu a injetar inicialmente 15 milhões de dólares para a construção de infra-estrutura básica na primeira cidade modelo, na região da costa caribenha. A expectativa do parlamentar é a de que esta cidade crie cerca de cinco mil postos de trabalho em um primeiro momento e mais de 20 mil no futuro. Ele também revelou à AFP que a Coreia do Sul já depositou nos cofres hondurenhos quatro milhões de dólares voltados para estudos de viabilidade das obras.

"O futuro se recordará de hoje como o dia em que Honduras começou a crescer", disse Michael Strong, CEO do grupo MKGroup em meio à solenidade de ratificação do memorando. "Nós acreditamos que esta será uma das transformações mais importantes do mundo, pela qual Honduras acabará com sua pobreza e criará milhares de empregos”, concluiu.

Não é o que pensam grupos civis e organizações indígenas que classificam o projeto de Porfírio Lobo como uma “catástrofe”. Ao lado do local onde será instalada a primeira cidade privada do país, vive uma grande comunidade de indígenas Garifuna que se opõe ao empreendimento. "Esses territórios pertencem ao povo Garifuna e não podem ser entregues ao capital estrangeiro em um gesto de puro colonialismo, idêntico àquele que prevalecia em Honduras na época em que o país era chamado de república das bananas", disse Miriam Miranda, presidente da Organização Fraternal dos Negros de Honduras.

WikiCommons

Puero Castilla: região da costa caribenha será a primeira a abrigar uma cidade privatizada no país.


Oscar Cruz, ex-promotor constitucional, protocolou uma moção junto à Suprema Corte ainda em 2011 para alertar sobre a inconstitucionalidade do projeto. "Essas cidades pressupõem a criação de estados dentro do estado, uma entidade comercial com poderes de estado fora da jurisdição do governo”, explica Cruz. A instância judicial máxima de Honduras não concordou com seus argumentos.

"Isso violará os direitos de cada cidadão porque significa a concessão de parte de nosso território a uma cidade que terá sua própria polícia, seu próprio Poder Judiciário e seu próprio sistema tributário”, disse ao jornal britânico The Guardian Sandra Marybel Sanchez, parte de um grupo de manifestantes que tentam apelar à Suprema Corte para reverter a decisão.

quinta-feira, 6 de setembro de 2012

España, Grecia y la crisis del capitalismo desarrollado

En la actualidad no hay consenso en Europa sobre cómo salir de la actual crisis. Las políticas de austeridad de menor gasto público y mayores impuestos son recesivas, empeoran los ingresos fiscales y hacen más difícil pagar las deudas.
Andrés Solimano

Santiago / Economía – El último gran episodio de la saga de la crisis europea es el rescate financiero al Estado español por 100 mil millones de euros para recapitalizar su sistema bancario, medida adoptada el 9 de junio por parte del llamado Euro-grupo de Ministros de Finanzas de la Unión Europea. Esta operación ha sido presentada por el Gobierno español encabezado por Mariano Rajoy como un “préstamo a una baja tasa de interés, sin condicionalidad”, diferenciándose de los programas de rescate de Grecia, Portugal e Irlanda. Lo que gatilló este rescate fue la delicada situación de la banca española y la incertidumbre de la elección griega. La prima de riesgo de los bonos españoles, en el momento de escribirse este artículo, seguía subiendo ante los aumentos de morosidades con los bancos en España.
Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) los bancos españoles necesitan al menos 40 mil millones de euros en nuevo capital y tienen carteras de mala calidad cercanas a 100 mil millones de euros. El rescate español, a pesar de su foco estrictamente financiero, se agrega a los “rescates macroeconómicos” de Grecia por 240 mil millones de euros (con dos programas, en los años 2010 y 2012), Irlanda por 85 mil millones (2010) y Portugal de 78 mil millones (2011). A diferencia de los otros programas, el rescate español no fuerza, explícitamente, a recortar el gasto público, despedir trabajadores, elevar la edad de jubilación, subir impuestos ni otras medidas contractivas. Aparentemente los países más grandes reciben un mejor trato (menos condicionalidad) que los más pequeños a la hora de recibir ayuda financiera del exterior. Sin embargo, España ya estaba implementando políticas de austeridad antes del rescate. Actualmente un cuarto de su fuerza de trabajo está desempleada y uno de cada dos jóvenes no encuentra trabajo, optando muchos por emigrar, en múltiples casos a América Latina.
LAS DUDAS DEL RESCATE
El préstamo de los 100 mil millones de euros agrega a España cerca de 10 puntos porcentuales del PIB más de deuda, elevando su deuda pública a cerca de 80 por ciento del PIB. El Estado español tendrá, en el futuro, que pagar más intereses por sus pasivos financieros, desplazando otras prioridades, como el gasto en educación, salud, seguro de desempleo e inversión.
La crisis española, como varias de las ya mencionadas, no es una consecuencia de la existencia del Estado de bienestar —el que, por lo demás, ha existido por décadas— sino de la expansión enorme de la deuda asociada al boom inmobiliario y a una inflación de precios de activos (propiedades, bonos, acciones) durante la fase de boom económico anterior a 2008. La corrección del valor inflado de los activos que supuestamente respaldaban la deuda ha evidenciado el verdadero “emperador sin ropas” que había detrás de sistemas financieros sobredimensionados y especulativos. Para evitar una contracción del crédito generalizada, y quizás una corrida de depósitos, se han diseñado estos programas de “rescate”, que más bien son de hundimiento al pasarle al Estado las cuentas de las farras del sector privado. Es la clásica socialización de pérdidas tras una fase de privatización de las ganancias, observada en muchas crisis anteriores en el mundo.
En España, cuando entraron en problemas las cajas (bancos de ahorro que en gran parte financiaron el boom inmobiliario) se fusionaron en un gran banco llamado Bankia. Para dirigir este último se nombró como su presidente a Rodrigo Rato, ex director gerente del FMI; no obstante, este funcionario debió renunciar recientemente al conocerse las pérdidas de Bankia, presentadas como utilidades en el balance del 2011. En la actualidad el Banco Bankia tiene necesidades de caja superiores a 20 mil millones de euros y el caso se convirtió en un escándalo (un anterior director gerente del FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn, ha enfrentado otros escándalos y procesos judiciales por abuso sexual). Por otra parte, es interesante observar el ágil repliegue de bancos de gran calado, como el BBVA, que anuncia la venta de sus rentables negocios de las administradoras de fondos de pensiones privadas en Chile, Perú, Colombia y México. Por su lado, el poderoso grupo Santander ha venido realizando consolidaciones y ventas de participaciones accionarias en bancos en el Reino Unido, Brasil, Estados Unidos y otros. Para ambos consorcios bancarios, América Latina es decisiva como fuente de altas utilidades a nivel consolidado y de un ambiente propicio, hasta ahora, para los negocios.
El caso español es muy relevante al ser una economía de gran tamaño (la cuarta en importancia en Europa) y con múltiples conexiones con América Latina y Chile, tras su intento de “reconquista económica” de la región en los últimos veinte años a través de la muy agresiva política de inversiones externas de los bancos mencionados y las multinacionales españolas, operando principalmente en las telecomunicaciones y la energía.
La crisis europea se inscribe en un patrón más amplio de crisis financieras que se han constituido en uno de los rasgos salientes del capitalismo globalizado, de carácter neoliberal, que surgió desde la década de 1980. La lista es larga e incluye las crisis de la deuda externa de América Latina a partir de 1982, de las cooperativas de ahorro y préstamo en Estados Unidos (savings and loans crisis), de los bancos en varios países escandinavos a inicios de los noventa, la de Japón, la mexicana de 1994, la asiática de 1997, la rusa de 1998, la de Argentina y Turquía en 2001-2002, seguidas por la gran crisis financiera y posterior recesión en 2008-09 y su secuela de alta inestabilidad en Europa, agravada en el primer semestre del 2012, particularmente en Grecia y en especial en España. La impronta de los últimos treinta años ha sido la dominancia de un capitalismo financiero con fortalecimiento de las élites económicas y el surgimiento de una clase global de superricos (basta ver el listado de billonarios globales de la revista Forbes). En contraste, es evidente el debilitamiento de las clases trabajadoras y sus organizaciones sindicales y la aparición de una clase media heterogénea, consumista y desideologizada. Se ha avanzado en la privatización de la educación, la salud y otros servicios sociales y se ha debilitado la democracia participativa. En un ambiente de confusión conceptual ante una realidad muy cambiante, con el resquebrajamiento de las aparentes certidumbres del neoliberalismo, también han surgido movimientos sociales de carácter autónomo a nivel nacional y globales críticos de la globalización neoliberal.
El triunfo en Grecia de Nueva Sociedad, de centro derecha, en la elección del 17 de junio, con una plataforma moderadamente proausteridad, no ha calmado a los mercados ya que el equilibrio político en esa nación permanece incierto y las condiciones de la economía son muy frágiles. Un escenario probable parece ser una renegociación del programa de ajuste de febrero de 2012 en condiciones menos duras… aunque también Europa “puede dejar” caer a Grecia, forzándola a salir del euro, y concentrarse solo en salvar a España e Italia.
CRISIS ECONÓMICA Y EL PODER DE LAS ÉLITES
La crisis del 2008-2009 en Estados Unidos y sus repercusiones en Europa y a nivel global fue el fin de un período de expansión de más de veinticinco años, acompañada de desequilibrios fiscales, de cuenta corriente de balanza de pagos y sobre todo de un alto endeudamiento de las familias, el Gobierno y las empresas. Particularmente notoria, en este lapso, ha sido la influencia no solo económica sino también política del sector financiero (Wall Street, en Estados Unidos; la City en Londres, y los bancos en España, Francia, Alemania y otros países). Las puertas giratorias entre ejecutivos y asesores de los bancos, ministros de Hacienda, gobernadores de Bancos Centrales y reguladores, crearon una cerrada élite tecnocrática-política que ha terminado suplantando los mecanismos naturales del sistema democrático por los intereses de la banca y las grandes corporaciones. Los ejemplos del exclusivo círculo abundan: el presidente Barack Obama, del Partido Demócrata, en Estados Unidos, tiene más oficiales provenientes de Wall Street que cualquier otro de los gobiernos precedentes, incluidos aquellos encabezados por presidentes republicanos. Mario Dragui fue alto ejecutivo de Goldman Sachs antes de ser gobernador del Banco de Italia y de, más recientemente, asumir como gobernador del Banco Central Europeo. El primer ministro Lucas Papademous, en Grecia, también tenía conexiones fuertes con el sector financiero y la academia.
Una característica del proyecto del euro es el desmedido poder que han asumido las instituciones supranacionales que no rinden cuentas ante ningún electorado, como son el Banco Central Europeo (BCE), el FMI y la Comisión Europea, CE. Esta troika ha sido capaz de imponer medidas de austeridad con amplios impactos sobre el crecimiento, el empleo, los salarios, los beneficios sociales. Recientemente, Berlín y la troika han convencido a los Gobiernos europeos de firmar el Tratado de Estabilidad, Cooperación y Gobernanza en febrero del 2012, el que aún está pendiente de aprobación por los parlamentos nacionales. Este tratado pone una camisa de fuerza a la política fiscal a nivel constitucional y disminuye las atribuciones de los parlamentos nacionales y el Parlamento Europeo en las decisiones fundamentales de política fiscal y económica de los países de la Unión Europea.
La troika, en el 2011, promovió la remoción de los primeros ministros en Italia (Silvio Berlusconi) y Grecia (Giorgios Papandreu). Ambas autoridades cayeron en desgracia y debieron renunciar al quedar sin “piso internacional”. La troika —no el electorado en sus respectivos países— decidió que estos eran líderes sin fuerza ni credibilidad para imponer políticas de austeridad en sus territorios nacionales, lo que dejó en evidencia el poderío político real de estas instituciones supranacionales y de la canciller alemana Angela Merkel, a la vez que la debilidad de las instituciones democráticas de estos.
PERSPECTIVAS Y DESAFÍOS EN LA ACTUAL FASE DE LA CRISIS EUROPEA
A mediados del 2012 los puntos más neurálgicos de la crisis económica europea se concentran en España (con un rescate que no convence) y en Grecia (con Europa evaluando si es más caro ayudar a este país a quedarse en el euro o a salirse). Las primas de riesgo de los bonos del Gobierno de Italia permanecen muy altas, sugiriendo que este país puede ser el próximo candidato a un rescate de la Unión Europea y el FMI.
En la actualidad no hay consenso en Europa sobre cómo salir de la actual crisis. Las políticas de austeridad de menor gasto público y mayores impuestos son recesivas, empeoran los ingresos fiscales y hacen más difícil pagar las deudas. Se pide un cambio a políticas procrecimiento. Por otra parte, se ha sugerido la creación de una unión bancaria europea con un ente regulador central de la Unión Europea. También se pide la emisión de euro bonos. En la actualidad el Banco Central Europeo no puede prestar directamente a los Gobiernos, pero sí a los bancos comerciales (a una tasa muy baja) que vuelven a prestar estos recursos a tasas más altas y hacen una ganancia adicional. También se plantea la necesidad de una unión fiscal y, al final, una especie de Gobierno supranacional.
La democracia también se tensiona. El alto desempleo, los recortes de beneficios sociales y las frustraciones de la juventud son caldos de cultivo para el populismo, la xenofobia, la intolerancia y la violencia. Además, esta crisis se desarrolla en contextos de alta desigualdad y manifiesto poder de las élites. Ya se observa un fortalecimiento de los grupos de derecha radical después de las elecciones en Francia y las elecciones griegas. Por otra parte, la izquierda no socialdemócrata también ha crecido en Francia (Melenchon) y Grecia (Tzipras). La actual coyuntura también evoca los fantasmas de la historia en que el nacimiento del nacional socialismo en Alemania y el fascismo en Italia en los años veinte y su ascenso en los treinta coincidieron con severas crisis económicas en Europa.
Otra fuente de tensiones en Europa es la hegemonía de Alemania en el manejo de la crisis. El triunfo de Francois Hollande en Francia refleja un intento de contrarrestar la fuerte influencia alemana, recuperando un liderazgo más independiente, el que fue sacrificado por Sarkozy al alinearse incondicionalmente a los dictados de Angela Merkel. La ausencia de Gran Bretaña, que no optó por el euro hace una década y siguió con la libra esterlina es también notoria. Otro punto de vulnerabilidad es la ampliación de las fragilidades financieras de la periferia europea (Grecia, Irlanda, Portugal) a naciones de mayor tamaño económico, como España e Italia. Esta película aún no llega a su fin y muchos desenlaces son posibles para este drama europeo.
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Andrés Solimano. Doctor en Economía. Artículo publicado en revista Mensaje, www.mensaje.cl

La pobreza como violación de los derechos humanos


Portada :: Economía
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2012

La pobreza como violación de los derechos humanos

Red del Tercer Mundo


Antes de firmar tratados internacionales de comercio o de inversión o de diseñar políticas fiscales, los gobiernos deben asegurar la coherencia de estas políticas con sus obligaciones de derechos humanos y evitar medidas “que creen, mantengan o aumenten la pobreza, internamente o fuera del propio territorio”. Esto es necesario para conciliar la normativa internacional de derechos humanos con la realidad de pobreza en que vive la mayor parte de la población mundial.

Aunque éste y otros puntos -como la reafirmación del derecho al agua- son potencialmente controvertidos, la abogada chilena Magdalena Sepúlveda Carmona, relatora especial sobre la extrema pobreza de las Naciones Unidas, estampó la palabra “final” sobre el proyecto que acaba de enviar a los gobiernos para establecer “principios rectores sobre la extrema pobreza y los derechos humanos”. Sepúlveda cree que habrá consenso y que el Consejo de Derechos Humanos aprobará en setiembre este conciso documento de veinticinco páginas donde resume ocho principios y cuatro requisitos para garantizar catorce derechos específicos de las personas que viven en la pobreza.

El documento está concebido como orientador de las políticas públicas, y, por lo tanto, dirigido a los gobiernos nacionales que deciden sobre ellas, pero también contiene secciones sobre las obligaciones de las grandes empresas trasnacionales.

Culmina así un largo proceso, iniciado en 2001, cuando la entonces Comisión (hoy Consejo) de Derechos Humanos encomendó a la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos que definiera cómo aplicar las normas de derechos a la lucha contra la pobreza, que las Naciones Unidas consideran prioridad universal.

El Banco Mundial tiene una definición monetaria de la pobreza y ha establecido la frontera en los ingresos inferiores a un dólar por día (ahora ajustados a un dólar y cuarto). Según el enfoque de derechos humanos, en cambio, la pobreza es “una condición humana que se caracteriza por la privación continua o crónica de los recursos, la capacidad, las opciones, la seguridad y el poder”.

La pobreza, dice el preámbulo de los “principios” a los que Sepúlveda ha dado forma definitiva, es “a la vez causa y consecuencia de violaciones de los derechos humanos”. Los pobres “sufren muchas privaciones que se relacionan entre sí y se refuerzan mutuamente -como las condiciones de trabajo peligrosas, la insalubridad de la vivienda, la falta de alimentos nutritivos, el acceso desigual a la justicia, la falta de poder político y el limitado acceso a la atención de salud-, que les impiden hacer realidad sus derechos y perpetúan su pobreza”.

De ahí que el primer principio que se postula es el de la dignidad humana, junto a “la indivisibilidad, relación mutua e interdependencia de los derechos humanos”. Los restantes principios son la igualdad contra toda discriminación, que “incluye el derecho de ser protegidos contra el estigma negativo asociado a la situación de pobreza”, la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos del niño, la capacidad de actuación y autonomía de las personas que viven en pobreza, la participación y empoderamiento, la trasparencia y acceso a la información y la rendición de cuentas.
Basados en estos principios, los Estados deben adoptar estrategias nacionales para reducir la pobreza y lograr la integración social, con puntos de referencia y plazos claros y planes de acción bien definidos. Las políticas públicas deben dar “debida prioridad” a los pobres y las “instalaciones, bienes y servicios necesarios para el disfrute de los derechos humanos” deben ser “accesibles, adaptables, asequibles y de buena calidad”.

Si bien todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales se aplican a los pobres, el documento ofrece una lista de “algunos derechos específicos cuyo disfrute por quienes viven en la pobreza es particularmente limitado o está especialmente menoscabado, y respecto de los cuales los Estados tienen con frecuencia políticas inadecuadas o contraproducentes”. Entre éstos se cuentan el derecho al agua y el saneamiento, la alimentación, la salud y la educación, la vivienda, al trabajo y la seguridad social, entre otros esenciales para la dignidad, como el derecho a tener documentos de identidad.

Los Estados tienen la obligación ya mencionada de ser coherentes, solicitar asistencia internacional cuando sus esfuerzos no sean suficientes y asistir si están en condiciones de hacerlo, rindiendo cuenta de sus intervenciones.

“En un mundo caracterizado por un nivel sin precedentes de desarrollo económico, medios tecnológicos y recursos financieros, es un escándalo moral que millones de personas vivan en la extrema pobreza”, dice el prefacio del documento. Cuando se lo apruebe, erradicar la pobreza extrema ya no será solo un deber moral, sino también una obligación jurídica.

* Director del Instituto del Tercer Mundo (ITeM).

http://agendaglobal.redtercermundo.org.uy/2012/08/31/la-pobreza-como-violacion-de-los-derechos-humanos/


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Passando a limpo as atrocidades da Europa Imnperial


The Independent

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

¿Recuerdan toda aquella introspección y autoflagelación nacional acerca del Imperio Británico y todos los horrores cometidos en su nombre? No, yo tampoco. Pero este es el británico imaginario que ha sido conjurado por nuestro Secretario de Exteriores, William Hague. “Tenemos que quitarnos esta culpa postcolonial”, declaró en Friday's Evening Standard. “Tenemos que tener confianza en nosotros mismo”.
Esto es un eco de la afirmación hecha por Gordon Brown en 2005 de que “los días en que los británicos tenían que pedir perdón por su historia colonial han pasado”. Era una falacia del hombre de paja, porque nunca se ha pedido perdón por el imperialismo británico. Una amnesia colectiva ha borrado prácticamente el Imperio Británico, como un secreto embarazoso y sórdido que nunca se debe mencionar en una compañía educada. Se puede amonestar con toda razón a un país extranjero como Turquía por no aceptar una atrocidad como el genocidio armenio, pero se olvidan intencionadamente los momentos más aciagos de nuestra propia historia.
Consideremos India, la “joya de la corona” del Imperio Británico. A principios del siglo XVII, antes de que fuera conquistada, su participación en la economía mundial estaba muy por encima de una quinta parte, casi lo mismo que toda Europa junta. En el momento en el que el país obtuvo la independencia había bajado a menos de un 4%. Se trató a India como un generador de dinero: el Conde de Chatham describió los ingresos que afluían al Tesoro de Londres como “la redención de la nación […], el tipo de regalo de los cielos”. A finales del siglo XIX India era el principal comprador del mundo de las exportaciones británicas y proporcionaba un trabajo muy bien remunerado a los funcionarios británicos, todo a expensas de India.
Mientras India se volvía cada vez más decisiva para la prosperidad británica, millones de indios morían de muertes completamente innecesarias. Hace más de una década Mike Davis escribió un libro fundamental titulado Los holocaustos de la era victoriana tardía [*] [Late Victorian Holocausts]: el título está lejos de ser hiperbólico. A consecuencia de las políticas de laissez-faire económico que Gran Bretaña aplicó despiadadamente, entre 12 y 29 millones de indios murieron de hambre innecesariamente. Se exportaron a Gran Bretaña millones de toneladas de trigo incluso cuando el hambre hacía estragos. Cuando se establecieron campamentos de ayuda, apenas se alimentó a los habitantes y murieron casi todos ellos.
La última hambruna a gran escala que tuvo lugar en India fue bajo el dominio británico y desde entonces no ha tenido lugar ninguna otra. Más de cuatro millones de bengalíes murieron de hambre en 1943 después de que Winston Churchill desviara comida a los bien alimentados soldados ingleses y a países como Grecia. “El que mueran de hambre los ya desnutridos bengalíes es menos grave” que lo hagan “los robustos griegos”, argumentó. “Odio a los indios. Son un pueblo horroroso con una religión horrorosa”, le dijo a su secretario de Estado para India, Leopold Amery. En cualquier caso, el hambre era culpa de los indios por “reproducirse como conejos”. Churchill tenía antecedentes: ya en 1919 se declaró “completamente a favor de utilizar gas venenoso en contra de tribus no civilizadas” argumentando que “difundiría un terror vivo”.
Solemos asociar los “campos de concentración” con los nazis, pero el término entró en el vocabulario gracias a los británicos. Durante la Guerra de los Bóeres a principios del siglo XX más de una sexta parte de la población bóer, en su mayoría mujeres y niños, murió después de que los británicos los encarcelaran en campos. Sus casas, granjas y cosechas habían sido quemadas y sus ovejas y ganado matados en una política de tierra quemada.
En cualquier parte de África el dominio británico podía ser exactamente igual de cruel. Dos décadas antes de contribuir a enviar a la muerte a cientos de miles de soldados rasos británicos, Lord Kitchener dirigió una campaña brutal para apoderarse de Sudán. Como afirma el historiador Piers Brendon en su obra The Decline and Fall of the British Empire [La decadencia y caída del Imperio Británico], “las expediciones punitivas británicas en Sudán” fueron extremadamente brutales, “en ocasiones casi equivalentes a un genocidio”.
Este tipo de atrocidades no pertenece todas a un pasado distante. El pasado mes de julio tres supervivientes del levantamiento Mau Mau contra el dominio británico en Kenia en la década de 1959 pidieron indemnizaciones al gobierno por supuestas torturas. En la brutal ofensiva contra la insurgencia se llevó a miles de miembros de la tribu kikuyu a campos de detención, que la historiadora de Harvard Caroline Elkins describió como “el gulag británico”. Los cálculos de estas muertes varían enormemente: para el historiador David Anderson la cantidad de muertos fue de 20.000, pero Elkins cree que podrían haber muerto hasta 100.000 personas. A pesar de la valiente oposición de la laborista Barbara Castle y, cosa extraña, del Tory de derecha Enoch Powell, se ocultaron los crímenes británicos a la población británica a la que a cambio se ofreció una dieta diaria de atrocidades de los Mau Mau.
Nada de todo lo dicho tiene la intención de señalar a Gran Bretaña en particular: una conspiración del silencio permanece sobre el imperialismo europeo en su conjunto. La mayoría de la gente nunca ha oído hablar del rey Leopoldo II de Bélgica, pero debería ser considerado un tirano de la talla de Hitler y Stalin. Bajo su tirano gobierno de lo que es ahora la República Democrática de Congo aproximadamente 10 millones de personas o la mitad de la población murió de muertes horribles. Se obligó a millones de personas a recolectar la salvia del árbol del caucho; a quienes que no lograban cubrir las cuotas les cortaban las manos. Resulta difícil saber por dónde empezar con otros horrores europeos, con el olvidado genocidio alemán de los pueblos herero y nama en el África del sudoeste a principios del siglo XX o la matanza francesa durante la posguerra de cuentos de miles de personas en Indochina y Argelia.
A menudo se reivindica la superioridad moral europea a pesar del hecho de que las mayores atrocidades de la historia de la humanidad (el colonialismo, dos catastróficas guerras mundiales, el nazismo, el Holocausto) fueron todas ellas cometidas por europeos y se recuerdan vívidamente. Pero es demasiado tentador retocar la historia de la era colonial. Como dice Hague, “pertenece a un pasado muy lejano, la retirada del imperio”.
Con todo, a un agresor le resulta demasiado fácil decir “lo pasado, pasado está”. Cientos de millones de personas siguen padeciendo las consecuencias del colonialismo. Como afirmó en 2005 el entonces presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki, el colonialismo dejó “un legado común y terrible de países profundamente divididos según la raza, el color, la cultura y la religión”. Por todo África, Oriente Próximo y el subcontinente indio permanecen los conflictos creados o exacerbados por el colonialismo.
Nosotros también podríamos aprender de nuestro pasado colonial. Las voces de sirena de los terroristas de salón, que piden a gritos la intervención a manos extranjeras, serían mucho menos atractivas si fuéramos conscientes de los horrores del pasado. En el siglo XIX Gran Bretaña se quedó empantanada en una guerra en Afganistán imposible de ganar y así la historia se repite.
Tanto William Hague como Gordon Brown quieren que creamos que ya nos hemos torturado bastante acerca del Imperio y que es el momento de avanzar. Pero ni siguiera ha empezado un debate nacional sobre ampliamente ignorada. Hace demasiado tiempo que se debería haber hecho.

Nota:
* Los holocaustos de la era victoriana tardía: el niño, las hambrunas y la formación del tercer mundo, Valencia, Universitat de València, 2006 (traducción al castellano de Aitana Guia i Conca e Ivano Stocco).